<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229</id><updated>2011-07-04T11:57:37.053-07:00</updated><title type='text'>Los Viajes del César</title><subtitle type='html'>Un viaje en bicicleta por el sudeste asiático, en soledad. Sé que empiezo el 31 de marzo de 2008, pero no sé cuándo regresaré. Hasta que me canse. O hasta que me echen.

elberges@gmail.com</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>54</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-3673346995205458772</id><published>2008-07-31T13:55:00.000-07:00</published><updated>2008-07-31T14:05:20.093-07:00</updated><title type='text'>El viaje continúa!</title><content type='html'>A partir del 20 de agosto en sus monitores...&lt;br /&gt;La continuación de un viaje caótico!&lt;br /&gt;La secuela más esperada desde la trilogía de la Guerra de las Galaxias!&lt;br /&gt;Sin bici, en compañía, dos mochileros recorriendo México y Centroamérica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="color: rgb(255, 0, 0);" href="http://losviajesdelcesar2.blogspot.com"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Los Viajes del César 2&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;a style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" href="http://www.blogger.com/losviajesdelcesar2.blogspot.com"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pincha en este nuevo enlace y súbete a mi mochila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-3673346995205458772?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3673346995205458772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3673346995205458772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/07/el-viaje-contina.html' title='El viaje continúa!'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-85849466288894141</id><published>2008-07-03T09:54:00.000-07:00</published><updated>2008-07-09T03:02:32.146-07:00</updated><title type='text'>De vuelta a Bangkok</title><content type='html'>&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Viernes 27 de Junio de 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Ban Bueng a Chonburi, y en bus hasta Bangkok: 33 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último empujón para llegar a Chonburi me sirvió para confirmar que no podía seguir por aquellas carreteras, y que había tomado la decisión más razonable. El tráfico era insufrible, y no me quedaban más ganas de pelear con él.&lt;br /&gt;Chonburi era una ciudad ruidosa, que estaba construida junto al mar pero lo ignoraba completamente. Una ruidosa carretera pasaba por lo que alguna vez pudo haber sido una playa, y las olas llegaban mansas a la pared de cemento. Una pena. Recorrí la ciudad para asegurarme de no dejar nada interesante por ver, y al no encontrar más que calles atestadas, pregunté por la estación de autobuses, y antes de la hora de comer viajaba en autobús por primera vez en mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún me quedaba recorrido, ya urbano. La estación de Bangkok quedaba unos 10 kilómetros al norte de Khao San, el tranquilo y turístico barrio de las pensiones económicas de mochileros donde sin duda quería alojarme. Por las atascadas avenidas de la ciudad volví a jugarme el tipo circulando por las aceras cuando podía, y con mil ojos cuando no. Volvía a la aventura de cruzar una calle, de esperar un semáforo y luego pasar entre una anarquía de vehículos con movimientos más o menos aleatorios, al estilo browniano. Tardé más de dos horas en llegar a Khao San, creo que en todo el viaje no me había alegrado tanto ni había sentido tanto alivio de llegar a un lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SG0Edic4VxI/AAAAAAAAAh8/4VR4NceyM3o/s1600-h/DSCN2926.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218832448702928658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SG0Edic4VxI/AAAAAAAAAh8/4VR4NceyM3o/s400/DSCN2926.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me quedé en una pensión diferente de la que me alojó al comienzo del viaje; ya en ocasiones anteriores me había fijado en un pequeño lugar al final de un callejón por el que con dificultad me cabía la bici; estaba decorado con libros, tebeos de manga en japonés, e imágnes de Buda, y en las sillas que había en la puerta siempre se encontraba un animado ambiente de viajeros franceses. Así que fui a tiro hecho directamente a este lugar. No había habitaciones individuales libres, pero por un par de euros se podía dormir en el barracón, lo que en inglés llaman &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;dormitory&lt;/span&gt;, una habitación grande y llena de literas a compartir con otros viajeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había recorrido tan a penas distancia, pero con la tensión del tráfico y la atención extrema que le había dedicado, estaba agotado. Después de una buena ducha salí a pasear y cenar en Khao San, y a echar un vistazo del cercano palacio real, bellamente iluminado en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SG0Et6MBFoI/AAAAAAAAAiE/54rYRQsy-2A/s1600-h/DSCN2945.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218832729952556674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SG0Et6MBFoI/AAAAAAAAAiE/54rYRQsy-2A/s400/DSCN2945.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SG0E7LpU9gI/AAAAAAAAAiM/FQBwppkJWyY/s1600-h/DSCN2955.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218832957977196034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SG0E7LpU9gI/AAAAAAAAAiM/FQBwppkJWyY/s400/DSCN2955.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Despedí la noche charlando con algunos de los viajeros de la pensión. Allí había vividores, viajeros vocacionales, jóvenes que colaboraban en proyectos locales... Uno de ellos se ganaba la vida en timbas de pocker. Había otro de unos 35 años con aspecto de intelectual desaliñado que había montado una ONG con su mujer para crear una escuelita en los suburbios más marginales de Phnom Penn, y que había venido a Bangkok a participar como extra en el rodaje de una película europea, y sacarse así un dinerillo. El dueño de la posada era un francés casado con una tailandesa, y era el nexo de unión de todos los que allí recalaban, tal vez con más glamour que la embajada francesa en Bangkok. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pensando en aprovechar bien el dia siguiente, no alargué demasiado las conversaciones y me marché a la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-85849466288894141?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/85849466288894141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/85849466288894141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/07/de-vuelta-bangkok.html' title='De vuelta a Bangkok'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SG0Edic4VxI/AAAAAAAAAh8/4VR4NceyM3o/s72-c/DSCN2926.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-2825944634141089173</id><published>2008-07-03T09:15:00.000-07:00</published><updated>2008-07-03T10:08:26.936-07:00</updated><title type='text'>La ultima etapa de bici</title><content type='html'>&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Jueves 26 de Junio de 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Koh Samet a Ban Bueng:  104 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque me había hecho a la idea de seguir unos dias por alguna carreterita secundaria antes de llegar a Bangkok, no tenía mucho sentido, después de tanto paraiso, empeñarme en entrar en bicicleta en Bangkok. Algo me decía que éste bien podría ser el último pedaleo del viaje. Y así fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la isla al continente no había más tráfico que el de pasajeros, así que sin tener que esperar a que cargaran mercancías, ni escorarnos por el efecto de su peso, el trayecto en barco fue más rápido y tranquilo que el de llegada. Al principio continué, ya en tierra, por un agradable tramo de unos kilómetros no lejos de la costa tras Ban Phe. Pero como había imaginado, en seguida tuve que volver a la red central que se iba espesando conforme me acercaba a Bangkok. El recorrido se tornó insulso, de escasa belleza, y con un tráfico al que no estaba acostumbrado y que rugía a mi lado dejándome una desagradable sensación. La capital quedaba ya a menos de 150 kilómetros, y esto cada vez se notaba más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paisaje era verde y llano, con ordenadas plantaciones de caucho y suaves lomas en el horizonte. Los pueblos, sin encanto, ensuciados por el contínuo trasiego de vehículos, que hacía inútil cualquier esfuerzo de sus habitantes por embellecer sus rincones con los típicos detalles naturales. Efectivamente, carecía de sentido continuar pedaleando  por lugares así. El motivo de recorrer un paisaje en bicicleta es que se disfruta de cada centímetro del recorrido, se escucha el sonido del aire, se captan los aromas y las sensaciones del entorno y de la vida rural, la naturaleza, la luz, la belleza en definitiva. Pero con el barullo y la humadera, no había lugar al disfrute. Iba siendo hora de poner punto y final al viaje. Quería conservar un buen recuerdo para despedir estos meses en los que habia sido testigo de momentos inolvidables con personas de mirada dulce, y de bucólicos paisajes y  su paz sin límites. En lugar de continuar hacia el norte por las carreteras que rodeaban Bangkok, puse rumbo hacia Ban Bueng y Chonburi, con la intención de tomar allí el autobús a la capital por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al atardecer llegué a Ban Bueng, despues de unos últimos kilómetros algo agobiantes de autovía. Aquel lugar parecía una colonia china más que un pueblo tailandés. Los carteles escritos en chino, los templos de su sincrético estilo; la única posada, roñosa y muy cara, tambien regentada por chinos que conocían bien el negocio y no estaban dispuestos a regatear, pese a lo evidente que era su abuso en el precio, dado que no tenían competencia en kilómetros a la redonda. Nadie como los chinos comprende y utiliza en su provecho el negocio y el dinero. No me cabe en la cabeza que alguien haya alguna vez pensado que era fácil engañar a un chino. Son temibles, y sin perder la sonrisa.&lt;br /&gt;Pasé las últimas luces de la tarde paseando, y tratando de comunicarme con la gente que me encontraba. Unos taxistas de los que llevan a la gente en moto me ofrecieron comerme unos rambutanes con ellos en la plaza; unas estudiantes que salían del instituto trataron de practicar su limitadísimo inglés conmigo. Y entre paseos y sonrisas, llegué a un parque de estilo también chino, con lagos, estanques, y decoración imitando rocas naturales de las montañas kársticas del sur de China. Lo centraba una imagen iluminada, una estatua en mármol de una deidad china que bien pudiera recordar a la Virgen María.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGz8wwv72MI/AAAAAAAAAh0/xsiBMuDX5HU/s1600-h/DSCN2913.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGz8wwv72MI/AAAAAAAAAh0/xsiBMuDX5HU/s400/DSCN2913.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218823982865438914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGz8k57TJmI/AAAAAAAAAhs/c6nHqu8OQU8/s1600-h/DSCN2909.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGz8k57TJmI/AAAAAAAAAhs/c6nHqu8OQU8/s400/DSCN2909.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218823779170592354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me sentía nostálgico por el final del viaje. Todavía me quedaban unos días, pero lo mejor de él se había quedado atrás, formando ya parte de mí para siempre, cambiando sutilmente mi manera de ser, de pensar, de ver el mundo. Lo resumimos muy bien con ese galicismo que significa equipaje, y que como tal acarreamos con nosotros: el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;bagaje &lt;/span&gt;que incorporaba en este viaje me había aportado aún más relativismo, y regresaba pacífico, relajado, restándole cualquier importancia a los leves y risibles problemas de la vida diaria. Es importante pensar que, lo haga por donde lo haga, el sol siempre acaba saliendo cada mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGz8WKShsyI/AAAAAAAAAhk/rQh4Xs3xCn4/s1600-h/DSCN2907.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGz8WKShsyI/AAAAAAAAAhk/rQh4Xs3xCn4/s400/DSCN2907.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218823525864944418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-2825944634141089173?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/2825944634141089173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/2825944634141089173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/07/la-ultima-etapa-de-bici.html' title='La ultima etapa de bici'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGz8wwv72MI/AAAAAAAAAh0/xsiBMuDX5HU/s72-c/DSCN2913.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-7564821691155476484</id><published>2008-06-26T22:59:00.000-07:00</published><updated>2008-06-28T08:14:03.965-07:00</updated><title type='text'>Otra isla de ensueño</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Martes 24 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En barco a Koh Samet&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie nos habia sabido decir a que hora zarpaba el primer barco, asi que nos habia parecido bien quedar a las 8 y probar suerte en el puerto. Carl era un giganton con mezcla de sangre maori y europea, y pese a sus barbas abandonadas y royas, su melena rubia rizada, y su sonrisa de hippy amigo de los niños, daba miedo verlo recien levantado, con los ojos hinchados y cara de sueño. Yo no habia tenido problema para dormir con la musica que venia de muchos locales de alrededor, y que duro hasta bien entrada la madrugada. Pero Carl, que no estaba acostumbrado a estas cosas como lo estamos los españoles, no pudo pegar ojo hasta las tantas. La noche anterior no habiamos encontrado otra pension economica que aquella, algo sucia y cochambrosa; y resulto estar en el barrio de los karaokes, que en Tailandia es una manera fina de referirse a otro tipo de comercio algo mas sordido. Como uno ya esta curado de espanto y lo unico que pretende es dormir, poco o nada puede esto afectarle el sueño. Pero Carl no habia pasado la mejor noche de su vida, no cabia duda.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Despues de desayunar en el mercado, ya con las mulas cargadas nos dirigimos al puerto. O mas bien a los puertos. Aunque reducida al minimo por la temporada baja, se habia establecido una dura competencia en el negocio de llevar a los turistas a la isla. Habia varios muelles, y en cada uno de ellos varios barcos que cruzaban a Koh Samet; y cada uno con un horario mas o menos anarquico. Al menos no tuvimos que esperar mucho. Embarcamos las bicis casi con peligro de caer al agua por una pasarelita de madera en el aire, no estaban los barcos pensados para embarcar personal, sino para salir a pescar. Pero el dinero estaba en el turismo, y el negocio se habia reconvertido. Lo habian pintado de colores, y en las cubiertas unos bancos de madera acomodaban como podian a los viajeros. Como todo el abastecimiento de la isla se hacia con estos mismos barcos, una vez sentado todo el mundo comenzaron a cargar bultos, agua y comida, cajas de fruta, motores de lancha, etc. Poco a poco el barco se iba hundiendo, y escorando hacia un lado por la mala distribucion de la carga. Cuando abandonamos la tranquilidad del puerto y nos internamos en el agitado mar de aquella mañana, el oleaje comenzo a sacudir el barco de uno a otro lado. Creo que todos nos veiamos nadando en busca de algo que flotase.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216436987744760178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSBzW-8MXI/AAAAAAAAAgk/9ygQPotVeqs/s400/DSCN2804.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como estoy escribiendo estas lineas, es evidente que no paso nada. O que soy una psicofonia, quien sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216437188308239170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSB_CJAA0I/AAAAAAAAAgs/ty0a0iGNKwY/s400/DSCN2808.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Koh Samet era una isla mucho mas pequeña que Koh Chang, sin las alturas de esta ultima, pero con similar aspecto de perfil aserrado y cubierto de selva. Ni si quiera habia en ella una carretera, y poco despues de desembarcar solo teniamos una rudimentaria pista de tierra para recorrer la isla hacia el sur.&lt;br /&gt;Antes de internarnos en ella, tomamos un desvio entre hotelitos, tiendas y bungalows para salir a la playa del noreste, la mas larga y concurrida de todas. Descubrir al final del sombreado pasillo de arboles y puestitos la arena de aquella playa espectacular nos dejo mudos. Era tan blanca que cegaba con el sol reinando en un cielo limpio que le daba al mar un azul de piedra preciosa. Y tan fina que al pisarla sonaba con un leve y agudo crujido. La arboleda que la abrazaba, salpicada de cocoteros aportando lineas tropicales a la postal, cobijaba en la sombra una sucesion de terrazas dispuestas en la arena, esterillas y cojines coloridos entorno a mesas bajas; tumbonas donde los escasos viajeros que habia en la isla se tumbaban a charlar, leer, o dormitar con una brisa refrescante. Aquel lugar indescriptible se extendia no menos de un kilometro en una suave curva cortada por roquedales erosionados por el mar en formas caprichosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habiamos irrumpido en la inopia de aquella playa indiferente a las horas con nuestro aspecto extravagante a lomos de dos bicicletas cargadas de bultos, y en seguida notamos que eramos centro de las miradas. Tumbamos las bicis y nos dimos un buen baño, mientras algun viajero sorprendido tomaba fotos de nuestras bicis sobre la arena, o de nuestras zapatillas con la ropa sobre ellas unos pasos mas cerca del agua. Uno de ellos era fotografo profesional, y hasta nos dio su tarjeta para que pudiesemos ver las fotos en su pagina web.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216437336182536114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSCHpA-t7I/AAAAAAAAAg0/CBzlcbl__Ms/s400/DSCN2809.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos despues pedaleando sobre la franja mojada y apelmazada por las vagas olas que se deslizaban sobre ella con suavidad. Por dos veces nos pararon para curiosear sobre nuestro viaje y aquella aparicion estelar en Koh Samet. Al final de la playa retomamos la pista de tierra que pasaba detras de ella, y seguimos al sur con intencion de ver las sucesivas playas antes de decidir cerca de cual de ellas alojarnos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No era facil circular por las cuestas de tierra suelta, y si alguna vez parabamos nos acudian por cientos unos furibundos mosquitos que, al menos, parecian dejarnos en paz al llegar a las playas. Cuanto mas avanzabamos al sur, estas se hacian mas pequeñas y rocosas, sin mucho mas que algunos bungalows en el bosque, patrimonio todo ello de los mosquitos. Pero seguian siendo un regalo para la vista que bien valian las penurias sufridas para alcanzarlas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216437483910956418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSCQPWLhYI/AAAAAAAAAg8/VzyU2Gv1hfo/s400/DSCN2818.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Viendo que, con diferencia, la mejor playa era la primera que habiamos visto, decidimos regresar y buscar posada alli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo pedaleabamos por la arena cuando Carl se paro a hablar con dos viajeras que tomaban el sol junto a las rocas. Y en unos minutos estabamos tomando un refresco en una de las terrazas. Maria, canadiense, y Sarah, britanica, eran dos viajeras con mucho recorrido a la espalda, capaces de contar anecdotas que podian espantar a Hernan Cortes. Vivian y trabajaban como profesoras de ingles en Hong Kong; a primera vista no parecia una idea muy tentadora ir a parar a aquella megalopolis de cultura tan diferente a la propia. Pero segun nos iban contando como era su vida alli, se veian las cosas de otro modo. Su casa estaba en una preciosa isla, y cada dia acudian al trabajo en 30 minutos de barco. La ciudad era una torre de Babel con gente de todo el mundo, y la comunidad extranjera formaba un ambiente muy acogedor para los recien llegados. Reconocian, sin embargo, que ni uno solo de sus amigos era chino. Y con el sueldo mas que suficiente de que disponian, cada vez que tenian gana de relajarse se plantaban en dos horas de avion en cualquiera de las paradisiacas islas de Tailandia, Malasia o Indonesia. Casi como la vida que llevo yo en Madrid, vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos alojamos no lejos de su posada, en un lugar algo mas economico, y pasamos el resto de la tarde conversando a la sombra de las terrazas del mar, viendo cambiar la luz de un paisaje tornasolado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSCc6zN0vI/AAAAAAAAAhE/fbrQeaeoFGM/s1600-h/DSCN2838.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216437701733896946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSCc6zN0vI/AAAAAAAAAhE/fbrQeaeoFGM/s400/DSCN2838.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En la noche, algunos malabaristas añadian una luz juguetona al cielo estrellado, con cadenas y varas prendidas de fuego que hacian volar por el aire. Quedaban estelas fugaces con sus rapidos movimientos, que seguian el compas de la musica de uno de los bares.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216437879586855490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSCnRWqmkI/AAAAAAAAAhM/xogfmj2Dn7k/s400/DSCN2850.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;El horizonte marino brillaba con la luz de decenas de barcos que atraian los bancos de peces a sus redes mediante potentes focos dirigidos al agua. Estando mas lejos de nosotros que la linea de fondo del mar, su curvatura ocultaba los focos, y solo destilaba un reflejo tenue y difuso dirigido en conos al cielo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No me fui a dormir hasta casi las 5 de la madrugada, baño de trasnochada en el mar incluido, por lo que me levante el miercoles pasada la hora de los tallarines. Disfrute de otro dia ocioso, a penas algun paseo arriba y abajo de la playa entre ratos de conversacion, baños en la tibia agua de azul intenso, y juegos anglosajones que a veces me costaba seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216438042087780482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSCwut58II/AAAAAAAAAhU/oKWlMzVUhPs/s400/DSCN2862.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;La vida en Koh Samet era placida, pero tanta inactividad me revolucionaba el nomada que llevo dentro. Sabia que dejar aquel paraiso a cambio de un recorrido en bici por tierra continental, ya afeada por la cercania de Bangkok, iba a ser algo de lo que en seguida me arrepentiria. Pero no podia seguir alli sin hacer mucho mas que hablar y tumbarme a la sombra. Asi que decidi marcharme por la mañana, y para poder madrugar no deje que se me llevara la noche como el dia anterior. Carl, en cambio, habia encontrado justo lo que buscaba para pasar sus ultimos dias de viaje asiatico. Para el, su recorrido en bici habia terminado. Nos despedimos deseandonos buenos viajes, y me fui a dormir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216438232600990514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSC70by0zI/AAAAAAAAAhc/2U5JydT-EWw/s400/DSCN2887.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-7564821691155476484?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7564821691155476484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7564821691155476484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/otra-isla-de-ensueo.html' title='Otra isla de ensueño'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSBzW-8MXI/AAAAAAAAAgk/9ygQPotVeqs/s72-c/DSCN2804.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-1378906369435588931</id><published>2008-06-26T22:56:00.000-07:00</published><updated>2008-06-26T23:51:28.633-07:00</updated><title type='text'>Pedaleando en compañia</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Lunes 23 de Junio de 2003&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Chantaburi  a Ban Phe: 110 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madrugue bastante para pasear con las primeras luces de la mañana por el mercado que tanto me habia gustado la noche anterior. A esas horas, ademas de los puestos callejeros de comida a base de tallarines, sopas y refritos que irritaban las fosas nasales, se situaban en las callejas otros que preparaban cafe y buñuelos, lo que por aqui se conocia como "cafe lao". La vida se volvia a poner en movimiento sin demasiada prisa, y los currantes apuraban su cafe antes de marcharse a sus lugares de trabajo. Mujeres con cestas de pescado surtian a otros puestos, y quien mas y quien menos demostraba que ya llevaba horas levantado cuando a mi me costaba abrir los ojos del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvi a por mis cosas y tome la carretera de la costa. Al principio me esperaban unos 40 kilometros de autovia, sin demasiado trafico, pero tan ancha y recta que se hacia fea y aburrida. Pero no habia recorrido ni cinco kilometros cuando me alcanzo otro ciclista. Carl era un neozelandes de unos veinticinco años que habia improvisado su primer viaje en bicicleta con unos medios algo rudimentarios. Su mochila colgaba con cuerdas y hierros del sillin de una bici que necesitaba urgentemente un ajuste y algo de aceite, y que sonaba como una carraca. Pero aun asi habia hecho un viaje muy similar al mio. Con parecidas fechas de comienzo y final, y parejos recorridos desde el norte de Tailandia a Laos y Camboya, me sorprendia que no nos hubiesemos cruzado antes. La unica diferencia de nuestros trayectos era que yo habia bajado Laos hacia el sur despues de Vientianne por la ruta del Mekong, mientras que Carl se habia pasado en este tramo al cercano Vietnam para despues cruzar a Camboya algo mas al sur que yo. A cambio, el habia recorrido este ultimo pais casi en linea recta, sin tocar la costa ni las regiones meridionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de emprender viaje habia trabajado en el campo y en las minas de oro de Australia, y su acento cerrado que me costaba entender proclamaba su origen bien rural.&lt;br /&gt;Fue agradable tener con quien hablar en ruta, cosa que no me sucedia desde el dia que me encontre a Damien al principio del viaje. Pero cuando me propuso continuar juntos en los dias que nos quedaban hasta Bangkok, casi me asuste. No es que me sentara mal pedalear con el, pero reconozco que soy mas bien un bicho solitario, y prefiero la soledad a la compañia de un desconocido. Un dia esta bien, pero pasar una semana con el no me apetecia demasiado. El en cambio parecia ser mas gregario, y de hecho aquel dia abandono su plan original de recorrer la autovia hacia Rayong y Pattaya por una carretera hacia el noroeste tras un cruce, para acompañarme en mi camino hacia la costa y la isla de Koh Samet. Asi que caminamos juntos, con alguna charla de vez en cuando, durante el resto del dia. La carretera seguia plana y aburrida, pero entretenido con la conversacion se me paso sin pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el desvio hacia el sur entramos en una carreterita mas agradable, hasta llegar a la playa. Aparecio ante nosotros un enorme lecho de arena que parecia seguir durante kilometros y perderse en el horizonte. Antes de pensar si quiera por donde seguir, nos dimos un buen bautizo en el mar, y aprovechamos las duchas publicas de los chiringuitos para quitarnos el salitre. Como la playa no estaba ni pisada por la temporada baja, era facil y agradable recorrerla en bici, asi que durante unos kilometros paseamos a un par de metros de las suaves olas que llegaban a la arena. Era maravilloso disfrutar de aquel lugar increible y respirar el aire limpio y humedo de la tarde, pedaleando junto al oceano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216436366093386562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSBPLJtA0I/AAAAAAAAAgU/iaIfAYe882Q/s400/DSCN2793.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSBXROOi7I/AAAAAAAAAgc/5sQcqW6k1No/s1600-h/DSCN2796.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216436505161927602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSBXROOi7I/AAAAAAAAAgc/5sQcqW6k1No/s400/DSCN2796.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos de la arena para retomar la carreterita que circulaba justo detras de ella cuando la playa se interrumpio por la desembocadura de un rio en el que un bosque de varas de bambu servia de criadero de ostras. Al atardecer llegamos a Ban Phe, el pueblo desde el que partian los barcos hacia la isla de Koh Samet, que se veia no muy lejos al otro lado del mar.&lt;br /&gt;Carl estaba agotado, asi que tan solo cenamos antes de que se fuese a dormir a la pension. Yo me entretuve paseando por el puerto y charlando con la gente (o mas bien intentandolo). Una tailandesa de en torno a mi edad se acerco a hablar conmigo, en un frances muy respetable. Me pregunto por el viaje, pues nos habia visto llegar unas horas antes en la bici. Habia vivido 7 años en Francia, y ante sus evasivas para hablar de su tiempo alli o su ocupacion, comprendi que muy probablemente habia sido victima de alguna mafia, y habia pasado los mejores años de su juventud prostituida. Al menos habia regresado sana y salva a su pais, y no se veia demasiado afectada por su pasado; se la veia feliz, ya rodeada de su familia, y en un lugar donde se podia ganar la vida atendiendo un restaurantito de la zona turistica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-1378906369435588931?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1378906369435588931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1378906369435588931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/pedaleando-en-compaia.html' title='Pedaleando en compañia'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSBPLJtA0I/AAAAAAAAAgU/iaIfAYe882Q/s72-c/DSCN2793.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-9113665315928061371</id><published>2008-06-26T22:52:00.000-07:00</published><updated>2008-06-26T23:21:17.136-07:00</updated><title type='text'>No es facil salir de Koh Chang</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Domingo 22 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Sai Khao a Chantaburi: 93 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216435866528430450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSAyGIIuXI/AAAAAAAAAf4/5nnEoxhe1Lk/s400/DSCN2786.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no hubiera hecho un esfuerzo para abandonar la isla aquella mañana, bien a gusto me hubiera podido quedar lo que me quedaba de viaje. Pero amanecio otro dia soleado que invitaba a pedalear y ver mundo. Unas cuestas mas, y regrese al muelle del extremo oriental. Esta vez no tuve que esperar demasiado, y pronto estaba cruzando el estrecho del mar. Con la marea baja, de este lado de la costa, en que en lugar de playas habia pedregales, los nativos escudriñaban el lecho emergido en busca de crustaceos y moluscos que hubieran quedado varados entre las piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216436011473003042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSA6iFnYiI/AAAAAAAAAgE/nrGIb9cz7tk/s400/DSCN2788.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la orilla del continente me esperaba un camino facil y llano, entre plantaciones de piñas, rambutanes (un arbol frutal de la zona), y caucho. Estas ultimas recordaban los bosques artificiales de nuestras choperas, aunque debido supongo a los rigores estacionales, mostraban un alicaido aspecto. El sol calentaba los cascarones llenos de semillas, unas bolas del tamaño de una castaña, que se abrian con una pequeña explosion que las lanzaba ruidosamente en todas direcciones, bombardeando el suelo y a mi de vez en cuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216436158322606994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSBDFJSg5I/AAAAAAAAAgM/7BZC4v5DsRo/s400/DSCN2789.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Habia dejado de ver el mar, pero a cambio aparecio por el norte una cadena de montañas cubiertas de pura selva que ya me acompañaron hasta Chantaburi, una agradable ciudad a los pies de sus redondeadas cumbres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegue a la ciudad con mucha tarde por delante, y me dedique, antes de buscar alojamiento, a  recorrer sus calles tranquilas de domingo. Solo se notaba mayor actividad en un parque alrededor de un lago artificial que hacia de centro de la ciudad. Eran muchos los que corrian por un carril que rodeaba su orilla, y los que hacian gimnasia en las instalaciones publicas situadas a la sombra de pequeños bosquecillos. El carril cruzaba por unos puentes medianamente artisticos a un par de islotes en el lago, entre cuyos arboles se levantaba una estatua al rey Taksin, fundador de la actual dinastia, que en esta ciudad era particularmente venerado. Al fondo las montañas, en un perfecto escenario para disfrutar del domingo haciendo ejercicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subiendo una calle se llegaba a un animado mercado de comida donde el olor a refrito y a salsa picante, los humos y los vapores, se mezclaban con el sonido del gentio paseando, hablando y riendo, comiendo sentados en las muchas mesitas que se apiñaban por donde podian alrededor de los puestos ambulantes de comida. La atmosfera era densa y traslucida, humana y, como todo lo humano, con un cierto gusto de lo pasajero y efimero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvia a parecer un naufrago, asi que aproveche para pasar por la peluqueria y dejar de asustar a los niños. Una vez acomodado en una pension en la solitaria orilla del rio, me fui a pasear por la calle de las joyerias. La actividad principal de la ciudad consistia en el comercio de piedras preciosas, y las tiendas, en su mayoria regentadas por chinos, las exponian y vendian casi como si de caramelos se tratase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-9113665315928061371?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/9113665315928061371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/9113665315928061371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/no-es-facil-salir-de-koh-chang.html' title='No es facil salir de Koh Chang'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGSAyGIIuXI/AAAAAAAAAf4/5nnEoxhe1Lk/s72-c/DSCN2786.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-2664675880248840999</id><published>2008-06-26T20:04:00.000-07:00</published><updated>2008-06-26T20:55:45.177-07:00</updated><title type='text'>Que lujo de playas</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Viernes  20 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Sai  Khao a Lonely Beach: unos kilometrillos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desayune con un poco de charla con la familia sudafricana. Y sobre la marcha decidi que, ya que no me veia con ganas de salir de aquel paraiso, si al menos podia coger mis cosas y continuar por la carreterita de la costa occidental hacia alguna otra playa mas al sur. Asi dedique el dia a un agradable paseo por la isla, por un pasillo verde por el que casi no se veia el cielo entre las copas de los arboles; las cuestas imposibles llevaban en pocos metros desde cada playa a una considerable altura, desde que las increibles vistas del mar daban por bueno el esfuerzo. Tome un desvio hacia el centro de la isla para ver una cascada. Al final de una sendita por la que ya no valia la bici, que deje al cuidado del guarda de la entrada al parque, se llegaba a una pequeña laguna de aguas cristalinas sobre la que se precipitaba un poderoso torrente. Los visitantes aprovechaban las aguas sorprendentemente frias para nadar a las horas mas calurosas del dia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216392182233415394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGRZDVclvuI/AAAAAAAAAfI/YozXT4syMgo/s400/DSCN2717.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con toda la tranquilidad del mundo pare en cada playa al paso para darme un chapuzon, y con el atardecer llegue a la ultima de las playas del lado occidental, que era el que ofrecia las mejores de ellas. Lonely Beach era el lugar perfecto para un retiro o para la vida hippy. Lejos de haber talado el bosque para urbanizar aquel paraiso y de esa manera espolearlo, los pequeños bungalows de madera y multitud de barecitos y tienditas de artesania y ropa, se desperdigaban por un espeso bosque con un laberinto de sendas para llegar a ellos. Era un lugar de cuento de hadas, con pasarelas de bambu salvando arroyos cristalinos, y pasillos aclarados entre una maraña verde a los pies de los palmerales. Por otro de esos laberintos se llegaba a la playa, de arena muy blanca y fina, y adornada de montañas cubiertas de selva justo detras, y de islotes igualmente boscosos en la bahia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216392323717798850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGRZLkhGG8I/AAAAAAAAAfQ/oXFbXUot5NE/s400/DSCN2734.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tercera o cuarta vez en el dia nade en el mar, esta vez para despedir otro atardecer luminoso y lleno de color. Aunque habia por alli otros viajeros, se trataba en su mayoria de parejas a su aire, por lo que me fui a dormir sin haber hecho migas con nadie, y con la unica distraccion de un par de libros que me tenian enganchado. Muy recomendable el "Dud, where is my country", de Michael Moore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGRZSRKGH7I/AAAAAAAAAfY/QWR5nXmXrek/s1600-h/DSCN2742.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216392438780141490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGRZSRKGH7I/AAAAAAAAAfY/QWR5nXmXrek/s400/DSCN2742.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sabado 21 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Lonely Beach a Sai Khao: unos kilometros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intencion era terminar de recorrer la isla hasta su extremo meridional, y volver sobre los pasos a la orilla norte para tomar el ferry y continuar en tierra firme. Pero el espiritu de la hamaca junto al mar pudo conmigo, y aunque habia madrugado lo sufieciente como para que me diera tiempo a todo, al final cambie los planes por una agradable perreria y contemplacion.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comence bien, peleandome con las tipicas cuestas tailandesas que suben de golpe el desnivel. Habia viajado por 2.000 kilometros de este estilo un par de meses atras. Pero aquello ya quedaba tan lejos que notaba la falta de entrenamiento, y las piernas me temblaban cuando me bajaba de la bicicleta.&lt;br /&gt;En el extremo sur de la isla, detras de otra aldea bastante mas dedicada al turismo que a la pesca, se abria un puerto repleto de barcos coloridos, rematado por un faro al final de una pasarela en el mar. Me detuve un buen rato para recuperarme de las subidas y contemplar la soleada bahia sentado a los pies del faro, y despues tome el camino de regreso hacia el norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216392693744139826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGRZhG-P_jI/AAAAAAAAAfg/XfX6-fiG6UU/s400/DSCN2754.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con la marea baja, algunos islotes quedaban conectados a la isla mayor por bancales de arena, por los que caminaban mariscadores en busca de moluscos y cangrejos. Desde lo alto aparecian bellisimas postales marinas, y sin ninguna prisa me relajaba mirandolos y refrescandome con la brisa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216393000660077202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGRZy-UtipI/AAAAAAAAAfo/9kCsHBS6LFo/s400/DSCN2758.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Muchas cuestas y varias paradas despues, llegue de regreso a la primera de las playas, en la que habia celebrado mi cumpleaños. Volvi a la terraza de los atardeceres a tomar el mejor expresso que habia tomado en los ultimos meses. Y tanto lo disfrute que, aunque era medio dia y tenia todo el tiempo para cruzar en el ferry a tierra continental y hacer un buen recorrido, me plantee si valia la pena marcharme de aquel paraiso caribeño y cambiarlo por penurias  en algun llano acalorado de la costa. Asi que entre el cafe y disfrutar de la lectura a la sombra de los arboles, a unos pocos metros del agua, deje pasar el tiempo dulcemente. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Horas despues regrese a buscar acomodo a la misma pension en la que ya me habia alojado, donde recibi la bienvenida de mi familia sudafricana. Una charla aqui, un rato de lectura alla, un nuevo atardecer hermoso viendo subir la marea lentamente, y otro dia se me escapo tras el horizonte. La unica pena era no disfrutar de aquel paraiso con otra compañia que no fuese un libro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216393314211665618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGRaFOZPFtI/AAAAAAAAAfw/3FfNc4JxusE/s400/DSCN2778.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-2664675880248840999?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/2664675880248840999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/2664675880248840999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/que-lujo-de-playas.html' title='Que lujo de playas'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SGRZDVclvuI/AAAAAAAAAfI/YozXT4syMgo/s72-c/DSCN2717.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-5961980509085804264</id><published>2008-06-23T07:25:00.000-07:00</published><updated>2008-06-26T07:20:17.015-07:00</updated><title type='text'>Un lugar especial para cumplir años</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Jueves 19 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la playa de Sai Khao (White Sand Beach), Koh Chang&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habia elegido sin motivo aquel lugar que haria las delicias de cualquier soñador. Este 19 de junio cumplia años, 34 ya, y mi autorregalo era, como en alguna ocasion anterior lejos de casa, pasarlo en un lugar  especial. Y este puedo prometer que lo era.&lt;br /&gt;Tarde en salir de la cabaña, porque no paro de llover en toda la mañana. En el porche de la posada conoci a una familia sudafricana peculiar. Cada uno de sus tres hijos procedia de una etnia distinta, adoptados, claro: una era oriental, una de la India, y otro era blanco. Los padres eran mas bien mulatos. Y aunque entre ellos hablaban afrikaans, el dialecto holandes de los boers sudafricanos, el rato que pasamos charlando solo usaron el ingles por respeto hacia mi, muy digno de considerar. No hacia mucho que habia leido un libro sobre la historia reciente de Sudafrica, y por otra parte el pais ultimamente habia saltado a las primeras planas por los brotes xenofobos. Asi que tuvimos mucho de que conversar mientras esperabamos que dejase de llover. Por lo que contaban, la burbuja inmobiliaria habia llegado tambien a su pais, y una vez que habia comenzado a desinflarse, los problemas afloraban rapidamente. Los millones de inmigrantes del resto de Africa acudian al unico pais industrializado del continente, y ahora que la crisis entraba por la puerta, muchos sudafricanos de raza negra veian en ellos una amenaza que hundia sus salarios, compitiendo por los mismos empleos a cambio de mucho menos dinero. Nada nuevo bajo el sol, solo que cuando en Africa se enfadan, los muertos se cuentan por cientos.&lt;br /&gt;La discriminacion positiva, por otra parte, favoreciendo a los ciudadanos negros, se habia fomentado tras el fin del apartheid; esto habia expatriado a la gente mas preparada, de raza blanca, medicos, ingenieros, fisicos, que en la actualidad eran discriminados en favor de alguien menos preparado, pero de raza negra. Hoy, los mejores profesionales trabajaban en Australia o Arabia Saudi, hiriendo con su fuga de talento el tejido industrial sudafricano. Peter era optimista, pensaba que en dos o tres generaciones desaparecerian las tensiones raciales que, sin duda, hoy permanecian.&lt;br /&gt;Linda, su esposa, era la tipica mujerona africana con aspecto de matrona alegre y deslenguada. Ella estaba mas preocupada por el cambio de mentalidad que el mundo necesitaba para sobrevivir una generacion mas. Segun ella, los occidentales habiamos agotado los recursos del planeta, especialmente un petroleo que era vital para nuestra supervivencia y se encontraba en declive ya, antes incluso de haber llegado a poder ser aprovechado por los pobres del mundo. No tendriamos mas remedio, en un futuro casi inmediato que ella fechaba en cuatro años, que vivir vidas mas sencillas, mas solidarias, y adquirir una vision de los efectos globales de cada uno de nuestros actos cotidianos. No teniamos mucho tiempo para aprender; sin aprobar el examen, la supervivencia seria dificil.&lt;br /&gt;Me sorprendia encontrar cada vez mas gente que habia tomado, por fin, conciencia del problema sin precedentes al que inminentemente nos enfrentariamos. Sin un paradigma y un sistema nuevos, el futuro seria terrible, y cada vez mas gente se daba cuenta de esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan pronto dejo de llover, se despejo el cielo y empezo a hacer un calor pegajoso. Por fin me di un baño como dios manda en las aguas del Indico. Aunque estas estaban tan turbias por la epoca de las lluvias, que ya habia descartado practicar snorkel, que era el atractivo principal de las islas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dedique el dia a pasear y a leer, en un relax que ya casi me estaba aguachando el cerebro. Mientras asistia, libro en mano, a un deslumbrante atardecer sobre el agua del mar, sentado en una tumbona de las muchas terrazas de la playa, se sentaron a mi lado tres viajeras inglesas atipicas. La casi totalidad de los viajeros de esta nacionalidad que uno se cruza en el camino, son unos atolondrados irrespetuosos que no tienen la menor idea de por donde caminan. Pero a cuatro palabras que cruzamos, en seguida pude entrever una mentalidad mas en la onda de los conscientes viajeros germanos u holandeses, que viajan para aprender, no para emborracharse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-ywmb7EqI/AAAAAAAAAes/qdaBO7Dev40/s1600-h/DSCN2680.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215083441539453602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-ywmb7EqI/AAAAAAAAAes/qdaBO7Dev40/s400/DSCN2680.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con el espectacular atardercer que nos regalo el sol, las siluetas de mis nuevas amigas contra un cielo inflamado me dieron las mejores fotos del dia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215083864532000866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-zJONNIGI/AAAAAAAAAe0/oVYNYR_3GQA/s400/DSCN2684.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215084408039349154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-zo27dG6I/AAAAAAAAAe8/K5VCwMicM2g/s400/DSCN2689.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me invitaron a cenar con ellas, y asi pude celebrar en condiciones que cumplia 34. Por alguna casualidad, Annie me pregunto cuando era mi cumpleaños. Respondi "hoy", y en un momento se armo la algarabia. Louisse desaparecio, pense que para ir al baño; pero volvio con un pastelillo, una vela, y hasta un regalillo con forma de elefante. Con unas entrañables amigas que acababa de conocer, pase una divertida noche, a 10.000 kilometros de casa. Yo me se de uno que con 33 años ya habia hecho todo lo que tenia pensado hacer; y yo por contra, con 34, aun seguia buscando mi lugar en el mundo. Sin prisas. Disfrutando del paseo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-5961980509085804264?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/5961980509085804264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/5961980509085804264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/un-lugar-especial-para-cumplir-aos.html' title='Un lugar especial para cumplir años'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-ywmb7EqI/AAAAAAAAAes/qdaBO7Dev40/s72-c/DSCN2680.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-9169672904973208541</id><published>2008-06-23T07:16:00.000-07:00</published><updated>2008-06-26T06:47:59.133-07:00</updated><title type='text'>La isla del Paraiso</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Miercoles 18 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: del Templo a Koh Chang:  66 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me desperto un monje anciano, justo a tiempo para tener todo recogido antes de que empezase a llegar la gente a hacer las ofrendas de comida matutinas. Sobre todo se trataba de mujeres ya entradas en edad, que cada mañana ganaban un pedazo de cielo (bueno, aqui son meritos en el camino del nirvana) abasteciendo a los monjes y niños del templo con arroz hervido y otros alimentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se habia pasado la noche diluviando, pero cuando sali a penas era una llovizna fina, que a ratos incluso dejo lugar al sol y a un calor desacostumbrado a estas alturas de viaje. No me quedaban muchos kilometros hasta el pueblo desde cuyo embarcadero se tomaba el barco a la isla de Koh Chang, asi que me lo tome con mucha calma. La carretera ya se habia alejado del mar lo suficiente como para no verlo, pero las montañas cubiertas de bosque seguian ofreciendo un espectaculo visual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo cuando llegue a Trat, la primera ciudad tailandesa despues de dos meses, mi cuentakilometros me decia que habia cumplido los 5.000 kilometros de recorrido. Eso se merecia un premio, asi que me tome una limonada y un cafe en el bar mas caro de la ciudad. Un euro y medio, si señor, invito yo, que estoy de fiesta. Trat me sorprendia con su aspecto de ciudad moderna y vibrante, populosa y construida en hormigon y vidrio. Tras mucho tiempo casi en la selva, me sentia como quien sale por primera vez en su vida de su aldeita de las montañas y desembarca en pleno Nueva York. Que abundancia de comercios, cuantos productos, cuanta variedad de comida, de ropa, de artefactos cuyo uso ya habia olvidado. Y que limpio todo. Y coches relucientes aparcados ordenadamente, rotulos de neon, y mas y mas cachivaches de colores. Que impresion me causaba. Ah, y el mayor lujo de todos: poder comer delicatessen como tallarines fritos. No veia el momento de comerme un plato, asi que despues del cafe (que era otro capricho) me comi unos tallarines fritos, de los que quitan el &lt;em&gt;sentio&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la carretera de la costa reaparecieron los poblados musulmanes. El Islam llego a esta region del mundo a traves de los mercaderes arabes que se perdieron por aqui con sus barcos y no desaprovecharon la ocasion de hacer proselitismo, por lo que era en la costa, y muy volcada a la economia del mar, donde aun hoy se concentraba la poblacion musulmana. En la fotografia una mezquita en uno de los muchos canales fluviales que llevaban al mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-w5UWPWVI/AAAAAAAAAeU/2hbdLhQIpTU/s1600-h/DSCN2641.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215081392279345490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-w5UWPWVI/AAAAAAAAAeU/2hbdLhQIpTU/s400/DSCN2641.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al final de una carreterita secundaria llegue a Laem Ngoc. Pregunte por el ferry, que salia cada hora de un embarcadero a 4 km de alli. La chica que vendia los billetes monto en su moto y me hizo seguirla a toda velocidad hasta el muelle, para intentar llegar a tiempo de tomar el que salia a las 2 de la tarde. Pero cuando al final de una carreterita en el bosque, que no pude ni disfrutar por la carrera, aparecio la pasarela al mar, solo vi el barco que partia rumbo a la isla. Tampoco era para tanto, y tomandome otro cafe y contemplando los manglares donde los pescadores tiraban sus redes sumergidos hasta medio cuerpo, pase la hora y media de espera bien entretenido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La silueta de la isla se veia desde la costa y, segun nos acercabamos con el ferry, se volvian mas imponentes sus alturas frondosas sobre una estrecha franja de cocoteros y playa que, en la zona norte a la que llegamos, a penas era un hilillo dorado al que llegaba el mar. Sin perder tiempo tome el camino hacia las playas occidentales, por una carreterita sumergida en bosque, que por un lado se encaramaba a unas paredes verticales de arenisca, y por el otro llegaba hasta el  brazo de arena de a penas un metro, mecido por las aguas transparentes y reposadas del oceano.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215082093819469522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-xiJycHtI/AAAAAAAAAec/OkDMiuW4CRg/s400/DSCN2659.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Montañas? Tailandia? Vaya una combinacion. En seguida comenzaron las tipicas cuestas del pais, sin rodeos ni curvas, directas a la cima, que, ya desde lejos, cortan la respiracion. Al menos las vistas eran increibles, con la linea de la costa dorada por un sol que por fin se desperezaba. Al descender la montaña fui a parar a una de esas playas paradisiacas de las postales tropicales, arenas blancas en una amplia y ancha bahia que muy suavemente entra en el mar, y a la sombra de un vergel de mangles y cocoteros. Las selvas de las montañas tan solo cien metros mas atras, y en el estrecho tramo plano, el tipico destino turistico repleto de bungalows y tiendas para turistas. No era el tipo de lugar al que estaba habituado, pero el entorno era tan idilico que decidi quedarme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Unas mochileras francesas que contemplaban el atardecer sentadas en la arena, me recomendaron una posada al final de la playa, montada en unas rocas sobre el mar, y muy economica. Solo se podia llegar por la arena, pero apelmazada por la ida y venida de la marea, era facil pedalear. Como la temporada baja vaciaba este tipo de lugares, disponia de una kilometrica playa casi para mi solo, y dedique la tarde y la noche a pasearla una y otra vez, y a disfrutar de la luz y de los sonidos de las olas, las aves, y la brisa sobre las palmeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215082827698628098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-yM3s3ZgI/AAAAAAAAAek/3XQtViRAhlo/s400/DSCN2661.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-9169672904973208541?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/9169672904973208541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/9169672904973208541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/la-isla-del-paraiso.html' title='La isla del Paraiso'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-w5UWPWVI/AAAAAAAAAeU/2hbdLhQIpTU/s72-c/DSCN2641.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-1225348521160275136</id><published>2008-06-23T07:07:00.000-07:00</published><updated>2008-06-23T08:01:17.857-07:00</updated><title type='text'>De vuelta a Tailandia</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Martes 17 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido:  de Koh Kong a algun lugar de Tailandia:   84 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habia llegado el momento de decir adios a Camboya, un pais que a priori podria parecer hostil y peligroso, y que me habia hecho incluso pensar en pasarlo de largo. Pero que finalmente no era como lo pintaban. En realidad era un pais encantador que me habia tratado estupendamente. Un pais que empezaba a abrirse a los viajeros occidentales, y que todavia se sorprendia con nuestra presencia. Como habitualmente, estaba emocionado aquella mañana por el cambio; por regresar a Tailandia, que era como volver de la jungla a la civilizacion; y por dejar atras otro pais con encanto, de los pocos en los que todavia se podia viajar sin ser uno mas en la corriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya habia comentado, Camboya era un pais que seguia inconscientemente en estado de shock, que parecia vivir cada dia como una sorpresa inesperada. Con dolorosas heridas que tal vez tardarian generaciones en curarse, su gente alegre no vivia en el mañana, como acostumbramos los occidentales; sino en el presente, el llano, sencillo, y afable presente. Y tampoco a este le pedian demasiado. Tal vez se debia en parte a la falta de ambicion de todo tipo propia de los pueblos budistas. O quizas a que las experiencias de su Historia reciente, asi como de su vieja y gloriosa Historia antigua atestiguada por las piedras de Angkor, les enseñaban que la vida da mil vueltas y nada permanece. Que solo tiene existencia el ahora, y tal vez ni si quiera. No hay torre ni camino que el Hombre construya, y que no acabe barrido y derribado por el tiempo. Entonces, que queda? Tal vez sonreir y caminar despacio. Y pasar un buen rato en una hamaca despues del arroz. Quien quiere mas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me puse en camino a la frontera lloviendo, aunque en seguida descampo para volver a ser solo una llovizna durante el resto del dia. Recorri los ultimos 10 kilometros del pais, y disfrute de la ultima sopa de tallarines. En Tailandia pensaba  comerlos fritos, no iba ni a oler la sopa en lo que me quedaba de viaje. Aunque sabia que despues la acabaria echando de menos... aquel agua sucia con un cierto sabor a huesos de pollo bañando unos tallarines escualidos, y todo el picante que cabia en el bol para darle cierta solidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos se veia el mar, cortando de golpe el frondoso verde que no se olvidaba de rellenar ni un retal del campo. En mi guia, algo anticuada, hablaban de un barco que era necesario tomar desde Koh Kong para bordear la costa  y llegar al primer pueblo Tailandes. Pero ya me habia informado de que con la construccion de la nueva carretera, habian conectado con puentes todos los islotes y peninsulas, para poder llegar por tierra hasta la frontera misma.&lt;br /&gt;Justo al llegar al final de Camboya se levantaba un monumental y sorpresivo casino a modo de mansion francesa, con estatuas clasicas en cada pinaculo de su impecable boveda verde metalizada. Por lo visto el juego era ilegal en Tailandia, y no eran pocos los que venian hasta aqui desde lejos y cruzaban al pais vecino solo para dejarse sus dineros en la ruleta. O eso me contaron, porque hubiese jurado que en Bangkok habia casinos y de todo lo imaginable.&lt;br /&gt;Cambiar de pais fue sencillo. Selle la salida de Camboya, y despues  la entrada a Tailandia unos metros mas alla. Para una estancia menor de un mes no hacia falta visado, asi que en un momento ya estaba en mi nuevo pais dandome cuenta de que debia cambiar de carril para conducir por la izquierda, estos locos de Thais...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saque unos cuantos Bahts en el primer cajero que vi, y comence a recorrer la carretera de la costa, suaves sube y baja en un espectacular paisaje: a la izquierda unas playas de arena blanca bordeadas de cocoteros, con islas verdes dibujandose sobre el plomizo horizonte; y a la derecha unas imponentes montañas de enmarañadas e impenetrables selvas. Entre una y otra vista, el tapiz verde de arboles que  ceñian sus ramajes sobre la carretera como final de una verde avalancha que viniera de las montañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me habia propuesto disfrutar del dia despacio y a mi aire, sin marcar meta alguna durante el resto del viaje. Asi segui cada desvio que encontre a los pueblos del mar. Solian estar centrados por un puerto repleto de barcos de pesca de pequeña eslora, apilados en la desembocadura de algun rio. Y alrededor las casitas de madera se organizaban en un laberinto en el que las calles eran pasarelas de cemento elevadas en pilares, como las casas, por encima del barrizal dejado al descubierto por la marea baja. Por estas pasarelas no cabian dos motos de frente sin peligro de caer al agua, asi que mi bici y algun carrito de venta ambulante eran el unico trafico de aquella mañana lluviosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-un8ToUPI/AAAAAAAAAd4/gYktJT55ajY/s1600-h/DSCN2618.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215078894744916210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-un8ToUPI/AAAAAAAAAd4/gYktJT55ajY/s400/DSCN2618.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215079248807239346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-u8jSqnrI/AAAAAAAAAeA/kGEwqUR-v3U/s400/DSCN2619.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Tambien me desvie a alguna de las playas, completamente solitarias  a lo largo de kilometros, con una estrecha franja de arena que aparecia tras los arboles y las palmeras.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En estos paseos se me fue el dia, y durante kilometros no volvio a aparecer aldea alguna. Pase frente a un templo en medio de la nada cuando no le quedaba ni media hora a la luz del dia, y pedi cobijo al unico monje que habia a esas horas. Esta vez no tuve que convencer a nadie. En seguida me indico donde podia dormir, y volvio con tres niños que vivian en el templo a traerme una esterilla que poner sobre las tablas, a unos metros del Buda. El monje se marcho a sus meditaciones, y los tres niños se quedaron conmigo a practicar sus primeras lecciones de ingles. Se trataba de tres huerfanos de unos 8 años que habian sido acogidos alli, y alli mismo acudian a la escuelita que organizaban los monjes. Mi camara digital resulto ser una vez mas un estupendo vehiculo de comunicacion; por un lado les podia mostrar fotos de mi familia y de mis amigos, y de alguno de los lugares en los que habia estado durante el viaje; por otra parte, podia hacerles reir hasta hartarse tomandoles fotos mientras hacian alguna tonteria, para verse al instante en la pantalla de la camara. Todo un invento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215080395142787138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-v_RuW8EI/AAAAAAAAAeM/COzRWWa0wpY/s400/DSCN2625.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-1225348521160275136?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1225348521160275136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1225348521160275136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/de-vuelta-tailandia.html' title='De vuelta a Tailandia'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF-un8ToUPI/AAAAAAAAAd4/gYktJT55ajY/s72-c/DSCN2618.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-7263809406649290576</id><published>2008-06-22T06:20:00.000-07:00</published><updated>2008-06-22T09:31:11.081-07:00</updated><title type='text'>Una selva inhospita y bellisima</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Lunes 16 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Sre Ambel a Koh Kong:  145 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe de suceder que el buen dios escucho mis plegarias, y amanecio despejado, y con una luz dorada e increible. Creo que era la primera vez en muchos dias que veia lucir el sol, y no podia haber hecho su reaparicion en mejor ocasion, para facilitarme un recorrido que prometia ser complicado de por si. Rece porque no se enterase antes de la noche de que soy ateo, y despues de un desayuno contundente, y de comprar algo de fruta, pan y agua para la jornada, tome el camino de tierra que llevaba a la nueva carretera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la luz solar para mi ya inusual, las neblinas que todavia no se habian disuelto en el aire por la temprana hora a la que comenzaba, y la belleza impresionante del entorno, me estuve parando cada diez metros a tomar fotografias, maravillado por el espectaculo. Envuelto en una nube aparecia el puente nuevo sobre el gran cauce, sobre el que algunas canoas salian de pesca con la primera luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214695696857652994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5SG471XwI/AAAAAAAAAdQ/iys9I484bzg/s400/DSCN2535.JPG" border="0" /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214696526736687922" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5S3MeagzI/AAAAAAAAAdY/xJ2k1fHiLeI/s400/DSCN2546.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;En seguida tome la carretera y me dirigi hacia el oeste. Al principio recorri campos todavia habitados y cultivados, pero poco a poco el bosque fue sustituyendo al paisaje humanizado, y me fui internando en una selva espesa, como una cortina que no dejaba ver nada tras de si a tan solo unos metros a ambos lados de la carretera. Durante unas horas me acompaño un sol generoso; hasta aquella mañana habia llegado a dudar de que todavia existiera alla arriba, tras las nubes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero antes de las 10 de la mañana, de la primera cadena de montañas que tenia que ascender, vino a mi encuentro un nubarron oscuro y bien cargado de agua que a ratos se entretuvo conmigo el resto del dia. Aun asi no puedo quejarme, y debo concluir que mis plegarias mas o menos funcionaron, ya que en comparacion con cualquier dia de la semana anterior, fue este un dia casi seco. Salvo algun chaparron puntual que sortee sin capa de agua por no disminuir el ritmo, en general tan solo se trato de un fino goteo que se hacia soportable.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Despues de los chaparrones, la selva recalentada previamente por el sol de la mañana, evaporaba el agua caida en forma de girones de niebla que se elevaban sobre las copas, en un escenario absolutamente deslumbrante. Era facil darse cuenta de que aquella selva era practicamente virgen, y que solo el arañazo de la reciente carretera habia roto su milenario aislamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214697140565038130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5Ta7Kf1DI/AAAAAAAAAdg/5Qmt8FqKDck/s400/DSCN2566.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;No supe administrarme bien las fuerzas. Inquieto como estaba por llegar a Koh Kong antes de la noche, force un poco mas de la cuenta el ritmo en las cuestas. Y asi me sucedio que buena parte del camino anduve con unas piernas que no podian conmigo. Y ahi se entra en un quiero y no puedo que te agota cada vez mas, y mas por ello te mueve a forzar el ritmo por verse uno lejos de la necesaria meta. Acabe realmente agotado, aunque, contra lo que me habian avisado, no tuve problemas en encontrar comida en las dos o tres aldeas que se anidaban junto a los rios que ahora cruzaban flamantes puentes de hormigon. Las viejas barcazas que antes se usaban para cruzar, se oxidaban  abandonadas en algun banco de barro de la orilla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Parecia mentira encontrar, aislados del mundo y a sus anchas, algunos poblados perdidos en aquellos bosques, a los que seguramente solo sus propios habitantes sabian como llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214697826029878050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5UC0uDOyI/AAAAAAAAAdo/VgVYQ74T-40/s400/DSCN2586.JPG" border="0" /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214698349149852514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5UhRfkk2I/AAAAAAAAAdw/n22x-vIElxU/s400/DSCN2594.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Al final de la tarde, cuando un cielo que habia sido benigno conmigo se vestia del colorido de la puesta de sol, aviste de nuevo el mar al pasar un puertito de una cadena de montañas. Tras la soberbia alfombra de arboles aparecian, onduladas, las curvas de la desembocadura de varios rios de cauce joven y erratico, llegando al mar en un accidentado paisaje de lejanas islas, cabos y estuarios. Fue otra de esas ocasiones en las que superado por la belleza de lo que veo, se me eriza la piel pensado que la mayoria de los habitantes de este planeta pasaran por esta vida sin ver alguna de las maravillas de las que soy testigo en estos viajes casi a diario. Sin si quiera imaginar la belleza desbordada que he visto y sentido en esta, y en otras muchas ocasiones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Justo anochecia cuando llegue a Koh Kong, el ultimo pueblo de mi viaje camboyano. Cruzaria la frontera por la mañana, y sentia que echaria de menos a aquella gente encantadora, incapaz de enfadarse o dejar de sonreir aun encarando la penosa realidad de cada dia. El camboyano era uno de los pueblos que  mas habia sufrido los desmanes de este siglo XX que no hace mucho que habiamos despachado. Los yankees los habian bombardeado, incluido en su guerra contra  el vietcong; despues habian armado y apoyado a los Khmeres Rojos como contrapoder del emergente Vietnam comunista. No contentos con el genocidio de Pol Pot, aun los habian apoyado y rearmado durante los casi 20 años que siguieron al momento en que los vietnamitas los sacaron del poder en 1979. No solo los yankees: los tailandeses, los franceses, los chinos... los contendientes de la guerra fria habian elegido este pueblo entrañable como escenario de sus despropositos. Y aun hoy era un pueblo en estado de shock, que me recordaba extrañamente en su actitud a la de los paraguayos. Paraguay fue el pais mas desarrollado de la hispanoamerica del siglo XIX. Muchos años antes de que en España se instaurase la escuela obligatoria para los niños de hasta cierta edad, Paraguay habia desterrado el analfabetismo y desarrollado un sistema de salud publica mas o menos decente para los inexistentes canones de aquel tiempo. Un gobierno que no llegaba a ser socialista, pero que habia organizado la economia de una manera relativamente democratica y equitativa, habia propiciado una prosperidad que no tenia parangon en ningun pais del entorno. Tambien fueron los yankees los que metieron la zarpa, pues no era un ejemplo que se pudiese permitir cundir; asi que organizaron la guerra del Chaco, por la que argentinos, chilenos, bolivianos y brasileños arrebataron al pais la mayor parte de su territorio, exterminaron a su poblacion, y sumieron a los supervivientes en una pobreza y en un letargo del que todavia no se han recuperado. Los paraguayos, como los Camboyanos, son unas gentes con una mirada extrañamente vacia y apocada, la de alguien que no quiere saber, que no quiere pensar, que prefiere dormitar. Tanto querian escapar de la realidad los paraguayos, que renunciaron incluso a la lengua española, que era la suya, pero tambien la de sus vencedores. En un pais en el que no queda ni un indigena guarani, sorprende escuchar como sus habitantes, de evidente origen eurpeo, hablan el guarani y reniegan del español. Camboya daba esa sensacion de vivir relativamente, de vivir a medias. Poco a poco comenzaba a fraguar un cierto desarrollismo que habia traido por primera vez en muchas decadas una cierta prosperidad. Pero la subida de los precios de los alimentos comenzaba de nuevo a amenazar su existencia... vuelta a empezar?&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-7263809406649290576?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7263809406649290576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7263809406649290576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/una-selva-inhospita-y-bellisima.html' title='Una selva inhospita y bellisima'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5SG471XwI/AAAAAAAAAdQ/iys9I484bzg/s72-c/DSCN2535.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-7746334222099108270</id><published>2008-06-22T06:08:00.000-07:00</published><updated>2008-06-22T08:32:02.410-07:00</updated><title type='text'>Hacia un remoto rincon de la frontera con Tailandia</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Domingo 15 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Sihanouk Ville a Sre Ambel: 103 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misteriosamente amanecio sin agua; pero solo era para que me confiase y me pusiese en camino, y despues zas! , el diluvio.&lt;br /&gt;Deje sin pena la ciudad, y por la sucesion de cuestas y recuestas volvi sobre mis pasos hacia Veal Rihn, unica salida de la carretera hacia Tailandia. Ya hacia tiempo que descartaba seguir el viaje en medio de las lluvias monzonicas, que se apoderaban definitivamente del sudeste asiatico en el mes de julio. Habia visto los prolegomenos, y ya me bastaba de agua. Asi que ahora me dirigia de vuelta a Bangkok, para tomar un vuelo que me devolveria a Madrid el dia 1 de Julio. Tal vez unas semanas en España,  y despues cambio de tercio, Sudamerica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En seguida me cerco un cielo negro, que esta vez procedia del interior en lugar del mar. Y en una estructurilla de bambu me refugie como pude, en un descampado sin mucho mas a la vista, cuando el chaparron se hizo insoportable hasta con capa de agua. Pero cuando llevaba alli mas de una hora, decidi que con lluvia y todo debia continuar, pues no podia quedarme mas atras de Sre Ambel para dormir. Por un lado, antes de este pueblo no habia nada en mas de 40 kilometros; por otra parte, desde el hasta la frontera con Tailandia la carretera recorria una selva deshabitada de 140 kilometros, que por tanto deberia recorrer en un solo dia. Por eso mas me valia llegar a Sre Ambel, y salir la mañana siguiente bien temprano para no tener que dormir bajo un arbol de aquellos bosques llenos de tigres, osos y elefantes.&lt;br /&gt;Y asi, armado de paciencia y con mi capa de agua , con la que me mojaba igual, pero mas lentamente, fui avanzando poco a poco con el viento de cara y un trafico mayor del habitual yendo y viniendo de la ciudad de... vacaciones, la vergonzosa Sihanouk Ville.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pase por Veal Rihn pare a comer donde la vez anterior, recordando los tallarines fritos (no en sopa!) que me habian cocinado tres noches antes. Mientras los disfrutaba como el manjar desacostubrado que en verdad eran, llego alli mismo una pareja de kiwis (neozelandeses en el argot viajero), que tambien viajaban en bici bajo la lluvia. Para ser francos, eran un poco vagos, en tres semanas no habian recorrido mas que trescientos kilometros. Pero eran majetes, y tenian mucho que contar. Cuando les dije que iba a cruzar la carretera occidental hacia Tailandia, se echaron las manos a la cabeza. Robert fue a sus alforjas y me trajo una tableta de chocolate, para que tuviese algo energetico cuando estuviese por esos montes. La verdad es que entre todos me estaban asustando. Pero solo veia con ojos de naufrago un chocolate que hacia dos meses que no habia ni oido mentar. Y respecto de la carretera, psche, habia recorrido etapas mas duras, mas largas, y mas despobladas. Selvitas a mi... Que nadie se asuste, es verdad que hay tigres y una abundante fauna salvaje. Pero esos bichos se cuidan mucho de acercarse a la carretera, por la que el Hombre es el unico y mas despiadado depredador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pantanos, digo... los arrozales, reflejaban un cielo manchado y vivo, y sus unicos paisanos eran los bueyes, que parecian disfrutar del barrizal. Pare a tomar algo en cada ocasion que tuve, mas por guarecerme de la lluvia que por gula. A la hora de la telenovela, todo el pueblo se reunia en silencio en el bar, ordenados en sillas mirando el televisor. Algunos niños jugaban en la calle, aprovechando que habia parado el aguacero.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5Q2BfjLVI/AAAAAAAAAdA/n7jEth7N-s8/s1600-h/DSCN2517.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214692835748693378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5PgWeTRYI/AAAAAAAAAco/ghGytt2Bka4/s400/DSCN2499.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5P6ovwA1I/AAAAAAAAAcw/6snkkLY3au4/s1600-h/DSCN2502.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214693287330317138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5P6ovwA1I/AAAAAAAAAcw/6snkkLY3au4/s400/DSCN2502.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sin mucha mas historia llegue al penultimo pueblo de Camboya por la ruta suroeste, Sre Ambel. Se encontraba totalmente cercado de campos inundados por un metro de agua, sobre la que se elevaba la carretera como unica tierra firme, dandome una agradable sensacion de confort poder pedalear sobre ella, y no tener que navegar por el resto de un mundo que se veia sumergido como en tiempos de Noe.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La carretera que partia desde este pueblo hacia la frontera se habia construido dos años antes. Hasta entonces, la unica manera de hacer el recorrido era atrancarse en un barrizal que se interrumpia cada 30 o 40 kilometros por algun rio que habia que cruzar en barca. Y al calor de los pasos en barco habian crecido pequeñas aldeas, la unica vida humana del camino, que con los nuevos puentes y la carretera se veian condenadas a desaparecer, una vez concluida su funcion. Sre Ambel era la primera de estas aldeas, y aunque su proximidad a Phnom Penn la salvaba hasta cierto punto de este destino fatal, se notaba como la construccion de los puentes habia reducido su actividad drasticamente. Era un pueblo orientado a la orilla del rio, una pequeña Venecia flotante de madera sobre pilotes, a cuya orilla se amarraban algunos barcos. Me parecio un lugar con encanto, y disfrute del paseo por sus calles silenciosas y casi desiertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214693857837189842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5Qb2DMCtI/AAAAAAAAAc4/APbk7X16CtM/s400/DSCN2517.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214694853096982962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5RVxrnSbI/AAAAAAAAAdI/R5m_uZvi_-0/s400/DSCN2518.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En seguida me fui a dormir. Tenia que madrugar todo lo posible. Me esperaba una etapa larga, con las primeras montañas en mas de un mes, en el que mis piernas se habian desacostumbrado y aflojado. Y seguramente lloveria, como lo habia hecho todos los dias, con lo que eso suponia de dificultad añadida. Habia pensado que no usaria la capa de agua en caso de llover, ya que cortando el viento me reducia la velocidad a la mitad; y no podia permitir tal cosa, con tantos kilometros por recorrer. La verdad es que hacia mucho que no me producia tanta inquietud una etapa del viaje.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-7746334222099108270?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7746334222099108270'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7746334222099108270'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/hacia-un-remoto-rincon-de-la-frontera.html' title='Hacia un remoto rincon de la frontera con Tailandia'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5PgWeTRYI/AAAAAAAAAco/ghGytt2Bka4/s72-c/DSCN2499.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-5532193209453908419</id><published>2008-06-22T05:51:00.000-07:00</published><updated>2008-06-22T07:48:25.454-07:00</updated><title type='text'>En el paraiso de los escandinavos no llueve ni gota</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Viernes 13 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Veal Rihn a Sihanouk Ville:   81 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi bici habia decidido establecerse una familia de ranas, ya que las condiciones eran optimas para ellas, y ademas podian disfrutar del paseo gratis. Pero aquella mañana ya la lluvia fue excesiva, y estuvieron a punto de ahogarse las pobres. Les habia cogido cariño, nunca podre dejar de ser un sentimental; pero no tuve mas remedio que mantener el tipo y despedirme de ellas fingiendo indiferencia, cuando finalmente saltaron a una sobre una acequia, mucho mas seca, sin duda, que el conjunto que yo arrastraba a pedales, capa de agua y viento en contra a toda vela.&lt;br /&gt;Y es que despues de los calores que habia pasado tan solo un par de dias antes, hubiera parecido que la lluvia traeria alivio. Pero con ella habian bajado tanto las temperaturas, que ni la playa apetecia para un baño, ni el cielo para una ducha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segui por un encantador vergel inundado al pie de unas voluminosas montañas, que despues de varios miles de kilometros absolutamente llanos (se dice pronto), casi me sorprendian por su mera existencia. Las casitas sobre pilotes demostraban el por que de este tipo de construccion omnipresente en estos paises. A muchas de ellas les llegaba ya el agua, y eran pocas las que conservaban en suelo emergido sus pilares. Con las tareas reducidas al minimo por la meteorologia, las familias pasaban un agradable y forzado asueto entre sus hamacas y faenillas cotidianas de poca monta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos kilometros despues tome un desvio hacia el mar, para darme una vuelta por el parque natural Ream. Su tesoro consistia en un archipielago de islotes bordando la costa, pero yo me conformaria con un vistazo a las playas continentales.  Al final de otra de esas montañas cubiertas de bosque llegue a una estupenda playa desierta, revuelta por las lluvias y los vientos. Dos monjes vestidos de azafran caminaban despacio, en una estampa casi existencialista, los kilometros que llevaban a una aldea que a penas se distinguia a lo lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214688760571396530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5LzJQUgbI/AAAAAAAAAb4/sZ3CNO_AeG4/s400/DSCN2458.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En la playa se veian abandonadas barracas que alguna vez habian sido bares, y en una de ellas me refugie de uno de los chaparrones que de tanto en tanto sustituian a la fina llovizna habitual.&lt;/p&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214689473261981186" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5McoO_zgI/AAAAAAAAAcA/Tgg5Qeeh7vA/s400/DSCN2462.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Segui hasta el pueblo de Ream, y tuve tiempo de resguardarme de nuevo en un puestito que colgaba sobre la playa, a cuyos pilotes alcanzaban a romper las olas, justo antes de que de mar adentro llegase un vendaval, una tormenta furiosa que parecia querer arrancar la casita del suelo. El tremendo aguacero impedia ver el mar unos metros mas alla, y disfrute del espectaculo siempre maravilloso de la Naturaleza desatada, tranquilo solamente porque no parecia que los nativos estuviesen preocupados pese al huracan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5Npr-jbGI/AAAAAAAAAcQ/nmeojX2-RGY/s1600-h/DSCN2472.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214690797116681314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5Npr-jbGI/AAAAAAAAAcQ/nmeojX2-RGY/s400/DSCN2472.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando amaino volvi a la bici; no quedaban mas que 30 kilometros hasta Sihanouk.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5NKKotbiI/AAAAAAAAAcI/DHNjL90AZyw/s1600-h/DSCN2463.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214690255590747682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5NKKotbiI/AAAAAAAAAcI/DHNjL90AZyw/s400/DSCN2463.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez en mas de 2.000 kilometros tuve que subir alguna cuesta, dandome cuenta de que tanto llano habia conseguido hacerme perder la buena forma fisica que habia llegado a tener al principio del viaje. Y tuve que subirlas bajo una incomoda lluvia venteada, que junto con las mantas de agua que salpicaban sobre mi los coches al pasar, fueron agriandome el humor poco a poco. Por primera vez en todo el viaje me hacia la temida pregunta: " Que demonios estoy haciendo yo aqui???".  Tal vez cuando estaba a punto de tirar la bici al rio y continuar en autobus, subiendo una cuesta con lenta pesadumbre senti una mano  que me asia por la espalda para ayudarme a subir. Al girarme encontre el rostro de otro farang, con un aire a Becquer, que subia tambien en bici. Eso si, sin alforjas. Francoise era un frances de veintipocos años que viajaba en bici, pero que ya llevaba una semana varado en la ciudad. En dos meses no habia hecho mas que los 600 kilometros que separaban Bangkok de  Sihanouk.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me acompaño hasta las callecitas de Victory Hill, el tipico lugar algo cochambroso con pensiones economicas para mochileros. La ciudad casi no era tal. Habia crecido dispersa, dejando mucho campo libre entre urbanizaciones y hoteles, y la zona de los mochileros se apretaba junto a las playas del oeste.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Despues de desembarrarme en la ducha sali a buscar a Francoise adonde me habia dicho que estaria. Pero no aguante mucho alli. Era un chaval joven y vivaracho, simpatico y de facil trato, con un interesante viaje lleno de ancedotas por contar. Pero se habia buscado unos extraños amigos que me dieron repelus. Se trataba de tres franceses cincuentones de mirada torcida, que a la legua se veia que solo estaban alli para emborracharse y acostarse con chiquillas camboyanas. Alguna de ellas rondaba a su alrededor. Asi que me despedi cortesmente con la excusa de que queria ver la playa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y es que pronto pude comprobar que la ciudad era un autentico y masivo prostibulo. Salvo algun despistado como yo, y alguna parejilla escandinava fuera de lugar, alli no habia mas que vejestorios occidentales sin escrupulos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las pocas playas publicas que quedaban no eran gran cosa, y menos en aquel clima deleznable. La mayoria eran privadas, cerradas por algun hotel especializado en alguna nacionalidad. Por ejemplo, una de las mejores pertenecia a un hotel para la nueva clase de ruso mafioso y rico que a menudo viene por estos lares a hacer sus desmanes vacacionales en hordas al mejor estilo cosaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorri en bici  alguna otra playa del lado opuesto de la ciudad, para confirmar el penoso espectaculo y decidir que lo mejor seria marcharme por la mañana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero entonces me llamo la atencion el cartel de un bar: "Paco's, spanish tapas and pinchos". Pase a curiosear y, efectivamente, Paco, el dueño, era un madrileño que se habia marchado de España hacia ya dos decadas. Despues de muchos años en la India, habia recalado en el, segun el, ultimo pais virgen: Camboya. Y vivia de un restaurantito muy apañado que habia montado dos años atras.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era un tipo realmente interesante, y se me hizo casi la una de la madrugada enganchado a las muchas historias que me contaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Habia sido hippy; vivido la movida madrileña; fue el primer hare  krishna de Madrid. Una tarde tuvo una idea, hizo la mochila, cogio un tren en Chamartin, y en dos semanas de mas trenes y autobuses, llego a la India, donde vivio la epoca dorada del misticismo y de los santones, antes de que todo aquello se convirtiese en un negocio como otro cualquiera. Conocio alli a su ex-mujer, una italiana con la que habia tenido una hija, que ahora estudiaba en Sidney. Habia vivido de todo tipo de negocios, como compra venta de artesania o piedras semipreciosas. Negocios que, decia el , siempre funcionaban como para darle de comer, pero que acababa abandonando por aburrimiento. Y alli, tras la barra del bar, decia que por fin habia encontrado su lugar. El mismo se preguntaba en voz alta, como tras media vida dando vueltas, su nidito y su destino habian resultado ser aquella ciudad, y casarse con una vietnamita mayor que el y con cuatro hijos de matrimonios anteriores. Y con cara de adolescente decia que estaba enamorado de ella, y de la sencilla vida que llevaba, comiendo su arroz con almejas, cada dia, rodeado de una familia con la que a penas podia comunicarse. Aunque afirmaba que esto era mas una ventaja que un inconveniente: su matrimonio con la italiana no habia funcionado porque se entendian demasiado bien, y a fuerza de debatir y discutir, se les habia enfriado el cocido. Paco pensaba que cuanto menos se pudiera hablar, mucho mejor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Solo volvia a España de vez en cuando para ver a su familia. Amigos ya no le quedaban: habian sido hippies como el, pero hacia mucho que habian cambiado las rastas por el traje de empresario, o la corbata de director de banco. Vivian una vida perfecta, pero algo en su interior les revelaba que no habian sido consecuentes, y que habian vendido su alma por un plato de lentejas al entrar de lleno a formar parte del Sistema. Paco, sin embargo, habia seguido el duro camino de la consecuencia; y esa libertad sublime y terrible que habia conservado siempre, y esa manera de vivir arrastrada, les recordaba quienes habian sido, cuales habian sido sus sueños, y en que se habian convertido. Se sentian incomodos en presencia de Paco. Su mera existencia les hacia sentir vertigo, les recordaba sus vidas pasadas, sus viejos principios, sus ideales perdidos. Les hacia plantearse su mundo, los pilares de sus edificios mentales temblaban como su fueran de mantequilla. Asi que hacia años que preferian no saber de Paco, que me contaba todo esto con muy pocas y humildes palabras. Mas bien era yo el que ponia esas palabras, y el quien me las confirmaba casi avergonzado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Renegaba de la España de nuevos ricos que creian que tenian derecho a quejarse de todo, siendo unos amargados y apresurados que ignoraban su propia fortuna, en un mundo en que los problemas reales eran algo mucho mas serio. En Camboya era facil, solo mirando a tu alrededor, darse cuenta de lo afortunado que cualquier occidental que coma mas de dos veces al dia, y otra cosa que no sea arroz, se puede considerar a si mismo. Los españoles, decia, habiamos perdido el norte, no sabiamos que era lo importante, y que lo accesorio e insignificante. Y no teniendo problemas reales, nos los inventabamos. A nivel individual, familiar, politico, regional... a todos los niveles.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Arremetia contra el consumismo capitalista que habia arruinado el planeta, y el futuro de las generaciones por venir. Se asustaba viendo lo que se nos echaba encima: el fin de la era del petroleo, hambrunas, guerras por el control de los recursos energeticos, insurrecciones de pueblos al borde de la inanicion... todo a la vuelta de la esquina. En esta vision fatalista y agorera, por desgracia no podia yo estar mas de acuerdo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Paco era un filosofo, que tras un largo recorrido, habia perdido la fe en la Humanidad. No creia que hubiese alternativa al sistema, a esta ley de la selva de la propia naturaleza humana dejada a sus anchas, que es el capitalismo. Con el marchabamos hacia la catastrofe. Pero, es que acaso eramos capaces de otra cosa? El creia que no.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Quedaba pues, como en una nueva edad Media individualista, el refugiarse cada uno en su pequeño agujero en el mundo, y vivir la propia vida lo mejor posible. De espaldas a un mundo que, ni tenia arreglo, ni tal vez lo merecia ya. Y en estas estaba. Feliz como un niño, dedicando dulces miradas a su esposa, y compartiendo ratos y charlas con pasajeros que, como yo, de tanto en tarde se perdian por alli.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando volvia hacia la posada, me sentia afortunado de encontrar, en los recodos mas inesperados del camino, maestros de la vida como Paco. Personas que recorrieron caminos diferentes y originales, con puntos de vista peculiares. La vida de Paco era una de tantas posibilidades. Y me enseñaba mucho de lo que no quiero ser y hacer en la vida, y muchas de las lecciones que su variante del camino le enseña al caminante.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sabado, 14 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En Sihanouk Ville&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la trasnochada me fue imposible madrugar; y con el chaparron que no cesaba, fue facil decidir que era mejor no salir de la cama,  y dormir a placer por primera vez en dos meses. Decia Gala una vez que le preguntaron si le daba miedo la muerte: " Cuando pienso que me tengo que morir, tiendo una manta en el suelo, y me harto de dormir". Ea.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pasado el mediodia la lluvia paro para recuperar fuerzas, y aproveche el intervalo para acercarme al centro y buscar algun libro que cambiar por mi Quijote, que finalmente habia muerto en su cama. Pase la tarde leyendo un ensayo sobre el declive del Islam desde sus siglos de preponderancia hasta hoy, resguradado de la lluvia en un bar al pie de la playa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las agitadas olas eran aprovechadas por bañistas menos frioleros que yo, camboyanos acomodados de la capital que venian a pasar el fin de semana a la ciudad. Un hombre ciego de unos 50 años paso muy despacio, guiado por un niño y una niña de unos 6 años a modo de Lazarillos. El ciego pedia limosna entonando una melodia misteriosa, como de otro tiempo, con un aire mezclado entre mediterraneo, arabigo y oriental, que se unia con el sonido del mar y de la lluvia para crear un momento especialmente sensitivo. Varios niños casi mendigos recogian las latas arrojadas a la arena por los descuidados tuirstas camboyanos, para los que toda esta realidad alternativa pasaba desapercibida, como quien solo se espanta unas moscas molestas al paso.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214691363853796786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5OKrPNhbI/AAAAAAAAAcY/FdgGfrbYvCc/s400/DSCN2479.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214691844742375010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5Omqr-5mI/AAAAAAAAAcg/QfjXghPiDv4/s400/DSCN2465.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pase por un ciber, y me encontre con una increible sorpresa que me alegro el dia. Gracias al blog, un amigo de quien hacia 20 años que no sabia nada, me habia encontrado. Jorge habia sido para mi una referencia de infancia, una de las personas a las que debia ser como soy. Con 11 años Jorge ya era un niño sarcastico, incisivo, que deslumbraba con sus razonamientos y asombraba con su vocabulario refinado y para mi desconocido por aquel entonces. Yo era todavia un niño apocado y provinciano, y Jorge desperto en mi muchas facetas, entre ellas un espiritu critico que no se si de otra manera me hubiese aparecido. Durante algunos años despues de verlo por ultima vez, Jorge habia seguido siendo alguien a quien intentaba parecerme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y 20 años despues, aparecia en mi correo una carta suya contandome que me recordaba y no habia dejado de apreciarme. Era inexcusable reencontrarnos en persona en cuanto tuviesemos ocasion. Teniamos mucho de que hablar, tras dos decadas. Trataba de imaginar por donde le llevo la vida, si su talento extraordinario habia sido para el una bendicion o una condena. Podia ser bonito recuperar una amistad que se quedo congelada en los primeros años 80, cuando el Mundo era tan, tan diferente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-5532193209453908419?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/5532193209453908419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/5532193209453908419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/en-el-paraiso-de-los-escandinavos-no.html' title='En el paraiso de los escandinavos no llueve ni gota'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SF5LzJQUgbI/AAAAAAAAAb4/sZ3CNO_AeG4/s72-c/DSCN2458.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-3041255229363255846</id><published>2008-06-14T07:16:00.001-07:00</published><updated>2008-06-17T22:01:59.372-07:00</updated><title type='text'>Cambio mi bici por una piragua</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Jueves 12 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Kaeb a Veal Rihn:  86 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los primeros minutos del amanecer, un sol radiante ilumino las nubes y el oceano, colandose entre unos claros del horizonte marino, que adquirio un hermoso tono anaranjado y luminoso. Pero seria el ultimo sol que veria en varios dias. En unos minutos se oculto tras las nubes, que poco despues arreciaban sobre la ya saturada tierra.&lt;br /&gt;Pase lo peor del aguacero desayunando. Pero cuando una hora despues ya me habia convencido de que la lluvia habia venido para quedarse, como mandaba la epoca que era, cubri las alforjas de impermeable, y a mi mismo de resignacion, me puse la capa de agua, y sali al camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211741324005215026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPTHwaOCzI/AAAAAAAAAbg/A3c8NtvYUTo/s400/DSCN2436.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En seguida me aleje del mar para volver a los arrozales de tierra adentro. Poco despues llegue a Kampot, una agradable y colorida ciudad, relativamente limpia y cuidada, con un interesante barrio colonial frances junto al gran rio que lo visitaba. El barrio habia sido acertadamente reutilizado  para el turismo interior, que llegaba desde la capital en epocas mas propicias del año en busca de relax, temperaturas mas suaves, y del buen marisco que ofrecia. Casitas cuidadas y decoradas con macetas y cocos huecos portando orquideas colgantes, se alternaban en alojamientos o restaurantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como llovia no quise entretenerme mucho, tan solo eche un vistazo en internet a las noticias que venian de casa, para confirmar el cariz que las cosas iban tomando a marchas forzadas. Y continue por la carretera de la costa hacia Sihanouk Ville, dandole vueltas a las cosas que leia y que me contaban. Cuando al iniciar el viaje decia en un post que sentia que nada seria igual cuando volviese a casa, me referia a esto. Oscuros tiempos se avecinan. Durante años parece que todo el mundo se quiso sumar a la loca fiesta de la eterna primavera, y ahora toca pagar la cuenta. España ya es el pais mas endeudado del mundo per capita, y en terminos absolutos solo superado por Estados Unidos. Lejos de emplear un volumen de credito sin precedentes en la Historia para crear un sistema de energias alternativas capaz de salvar el inminente declive del petroleo, y garantizar una cierta independencia  aprovechando los irrisorios precios del petroleo de los ultimos años, los españoles nos lo habiamos gastado en tochos de ladrillo, sin mas valor intrinseco que el que cada uno le quiera dar. Ahora sobraban por millones; reventada la burbuja, el 30% de nuestra economia desaparecia de la noche a la mañana. En una crisis semejante, con un tercio de la economia destruida, el incremento del paro y la desaparicion de la riqueza ficticia en que todos creiamos, pronto haria que el consumo cayera por los suelos, destruyendo mucho mas empleo en servicios e industria de bienes de consumo. Un circulo vicioso que da vertigo, agravado por una escalada de precios energeticos, en un pais que no sabe moverse sin petroleo; liquido que cada vez sera mas escaso y caro, una vez que la demanda por fin supero a la oferta a nivel mundial.&lt;br /&gt;En España nos paso como a los argentinos: tuvimos delirios de grandeza, pero nunca dejamos de ser el pais de pandereta de toda la vida.&lt;br /&gt;Ya la situacion estaba aflorando, pasando de solo traviesa a algo mas contumaz. Y no habia hecho mas que empezar. Panico me daba la sola idea de tener que volver a la realidad tarde o temprano. Por primera vez en la vida de las actuales generaciones, el contrato social se iba a quebrar por sus principios basales. En el mundo occidental, la gente va a sus trabajos cada dia por ese contrato, que establece de alguna manera que lo que hoy tiene valor, lo seguira teniendo mañana. La vida diaria puede ser dura, pero se sobrelleva pensando que el futuro evoluciona, que se va hacia mejor; que el fruto del esfuerzo y del trabajo mejora las condiciones de vida. La gente ahorra porque piensa que el dinero que guarda seguira valiendo lo mismo mañana. Se compra una casa porque cree que ese valor aumentara o al menos no se perdera.&lt;br /&gt;Si algo se aprende viajando es lo fragil que es el equilibrio de la vida, lo precario que es el suelo firme en que creemos vivir. Me acordaba de una mujer que conoci en Caracas, ya curtida por la vida. Me contaba como en los años 70 habia viajado varios meses con su marido por toda Europa, vuelos, los mejores hoteles y restaurantes... todo por 5.000 bolivares. Pocos años despues, con 5.000 bolivares no se podia comprar una barra de pan. Las decadas trabajando y luchando para ahorrar unos bolivares se habian esfumado como la juventud, para con todo ello no poder comprar la barra de pan. Parece dificil de creer que el meollo de la vida radica en el sistema financiero en que vive la sociedad. Pero en Venezuela, conscientes como son de que el pobre idiota que trabaja y ahorra sera tarde o temprano arruinado y estafado por el sistema, quien quiere trabajar? Quien sigue creyendo en el sistema, en el contrato social? Finalizado el contrato social, el que quiere algo lo consigue a tiros. Y asi se vive en los pueblos y ciudades de un pais como Venezuela, que es inmensamente rico, pero moralmente esta desvencijado por un sistema creado para estafar a los pueblos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien. Es probable que el momento de la gran estafa financiera haya llegado a Europa. Veremos como este pueblo extraordinariamente civilizado soporta la quiebra del contrato, cuando el esfuerzo de una vida, materializado en ahorros, en pisos, etc, se vean poco a poco, o mas probablemente de repente, volatilizados y valiendo casi nada. Creo que son los chinos los que dicen "Dios me libre de vivir tiempos interesantes". Y sin duda van a ser de los mas interesantes de los ultimos siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco en Asia el panorama era mas alentador. Se notaba la preocupacion de la gente con la que podia hablar, porque el precio de todo se estaba multiplicando. Especialmente sensible era el de la gasolina, que mueve todo y todos en estos paises, y el del arroz. En una region del mundo donde el 90% de los ingresos se dedican a comprar la comida, esto es, el arroz, el hecho de que el precio de este bien se hubiera duplicado en las ultimas semanas significaba que la mayoria de la gente podria comer...  la mitad de lo que solia comer! Daba miedo pensar que el razonamiento no podia ser mas simple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, tratando de alejar estos demonios de una mente algo cansada de pensar en ellos, seguia pedaleando bajo la lluvia, y sin ver el mar mas que de vez en cuando, al contrario de lo que segun el mapa cabia esperar. Para colmo, no era lluvia serena, sino una pura ventisca que hacia que mi capa de agua actuase como la vela de un barco. Y como el viento siempre viene de cara, la marcha no podia ser mas lenta. A ese paso no podia llegar a Sihanouk Ville, como tenia mas o menos pensado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPTpTImwTI/AAAAAAAAAbo/p1rtUjhFqw8/s1600-h/DSCN2439.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211741900262261042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPTpTImwTI/AAAAAAAAAbo/p1rtUjhFqw8/s400/DSCN2439.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aunque la lluvia lo deslucia, el paisaje fue encantador, con unos campos que ya no se veian bajo un manto de agua, y unas montañas boscosas envueltas en nubes.  Los pocos campesinos que desafiaban a los elementos se desplazaban a lomos de bueyes, que aun adaptados a estos barrizales, se tomaban su tiempo para pisar en firme. Por el lado del mar, que no estaba mas que  a unos pocos cientos de metros de la carretera, no se veia mas que el manglar que circundaba la costa, con sus raices aereas enmarañadas sirviendo de cobijo a extraños peces casi anfibios que se arrastraban con sus aletas delanteras con la baja mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;A los pies de una de las lomas encontre el pueblo de Veal Rihn, con una posadita que me vino de perlas, aunque cara y cochambrosa. Fue salir de la ducha para dar un paseo y cenar, cuando casi por primera vez en todo el dia dejo de caer aquella lluvia impertinente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211742387429120658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPUFp-PGpI/AAAAAAAAAbw/AMOrqrxCtqY/s400/DSCN2443.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-3041255229363255846?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3041255229363255846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3041255229363255846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/cambio-mi-bici-por-una-piragua.html' title='Cambio mi bici por una piragua'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPTHwaOCzI/AAAAAAAAAbg/A3c8NtvYUTo/s72-c/DSCN2436.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-4557192703448198938</id><published>2008-06-14T07:03:00.000-07:00</published><updated>2008-06-17T21:10:30.427-07:00</updated><title type='text'>Bajo la lluvia de Kaeb</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPSiSIR7DI/AAAAAAAAAbY/VL1Yk1Fg-dM/s1600-h/DSCN2428.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211740680221748274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPSiSIR7DI/AAAAAAAAAbY/VL1Yk1Fg-dM/s400/DSCN2428.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Miercoles 11 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Kaeb&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelo presumir de que soy una persona tranquila, y ni el trabajo ni la vida diaria logran estresarme, no al menos como al urbanita medio. Lejos de llenar mi tiempo libre de actividades programadas, prefiero dejarlo como tal, libre, y hacer cada vez lo que mas me viene en gana. Esta suele ser una fuente de estres en el europeo urbano tipico, que llena su agenda (indispensable, y por escrito), de cursos, bailes de salon, deportes en equipo, y similares, que los hacen ir todo el dia de prisa en prisa, y lejos de relajarlos aun los llenan de mas ansiedad.&lt;br /&gt;En cuanto al trabajo, me lo tomo con filosofia. Muchas veces arde la oficina, no se llega a tiempo a una entrega, todo el mundo se pone nervioso y pierde los papeles. Yo me pregunto, que es lo peor que me puede pasar si no llego? Que me despidan? Pues no es para tanto, en ese caso ya encontrare otro trabajo; no vale la pena angustiarse cuando las cosas no salen como debieran, menos la muerte todo tiene remedio. Asi, cuando todo el mundo pierde los nervios, yo trato de conservar mi calma interior, sobre todo porque no pienso dejar que una maldicion biblica como es el trabajo, pueda interferir lo mas minimo en mi buen estado de salud mental y fisica. Y porque, por mas que digan, quien trabaja bajo presion y ansiedad, no rinde, y llena su trabajo de errores. Despacio y buena letra, ya es viejo el refran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, en Kaeb tuve ocasion de darme cuenta de hasta que punto me encontraba en un cierto estado de ansiedad en mi ya antigua vida madrileña. Poco antes de mi viaje pase unos dias en Malaga con Susana, y despues con ella y mas amigos por la Axarquia, regresando de nuevo al mar Mediterraneo al final del recorrido. Recuerdo haberme dado cuenta de que la vision del mar me producia una extraña sensacion de desasosiego; su superficie revuelta, siempre cambiante y manchada, de fondo invisible y profundo, desconocido, de inexistente equilibrio ni paz, lejos de relajarme y transmitirme buenas sensaciones, sumergia mi animo en una tormenta de inquietud y ansiedad. No podia encontrar de ningun modo la belleza del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aqui en Kaeb, mucho mas relajado y conforme conmigo mismo tras dos meses y medio de viaje interior en solitario, pase horas maravillado contemplando un agitado mar dominado por las lejanas tormentas que descargaban al final del horizonte. Su superficie encrespada no me crispaba ya. Sus aguas oscurecidas y su fondo inhospito no me asustaban, sino que lograban sosegar mi animo y acompasar el ritmo de mi respiracion con su belleza infinita. Efectivamente, mi estado mental antes del viaje no era el optimo, y el mar no habia sido mas que un espejo donde mis demonios se proyectaban. Ahora, las casi negras aguas revueltas llegaban a mi como caricias de pura vida, y no como amenazas atavicas. Volvia a ser yo mismo, y me gustaba lo que encontraba en mi interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211739705851251266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPRpkUQCkI/AAAAAAAAAbI/u1ue8NFEbB0/s400/DSCN2406.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso que estaba agotado por la paliza del dia anterior. Seguramente el sobreesfuerzo habia minado mis reservas, y me faltaban todo tipo de sustancias indispensables para el organismo. Asi que pese a la temperatura ideal propiciada por la lluvia, estaba debil, somnoliento, sumergido en un letargo que me hacia tardar varios segundos en reaccionar a cualquier estimulo exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPSIYeHwUI/AAAAAAAAAbQ/vUz-VevVxcw/s1600-h/DSCN2410.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211740235247370562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPSIYeHwUI/AAAAAAAAAbQ/vUz-VevVxcw/s400/DSCN2410.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Siempre en bici pasee toda la carreterita que bordeaba la playa alrededor del pueblito. Mas que playas eran pedregales, detras de los cuales se extendian espesos bosques, entre los que destacaban las ruinas espectrales de los chalets de la incipiente clase acomodada de la Camboya de los años 60, que fue a parar directamente a las fosas comunes en los cinco años de Pol Pot. Un extraño aspecto de post-guerra nuclear hacia contener inconscientemente la respiracion al pasar cerca de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y alli estaba frente al mar, tras 4.400 km de interior. En la perfecta soledad de la temporada baja. Disfrutando de la recompensa merecida de un dia paseando junto a las olas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPRJZG84yI/AAAAAAAAAbA/G9ruL6-feJo/s1600-h/DSCN2392.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211739153086866210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPRJZG84yI/AAAAAAAAAbA/G9ruL6-feJo/s400/DSCN2392.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde arrecio la tormenta, y me dio tiempo a resguardarme bajo uno de los muchos toldos que esperaban sin uso la temporada alta, cuando bajo ellos se ofrecen masajes y refrescos a los turistas de la capital. Los colores del cielo y el mar se desvanecian en un tono plomizo que trataba a todo por igual. Se iba el dia, y de nuevo me perdia la puesta de sol en el mar. Con tanta nube y tanta lluvia pasajera, el atardecer fue solo un desvahirse los grises del cielo hasta verse envuelto en una silenciosa oscuridad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En un bar charle un rato con un viajero australiano que habia llegado alli casi por despiste, y con el dueño del local, un holandes rondando la cincuentena que aparentaba muchos menos pese a la poco sana vida que decia haber llevado. Mas de 8 años alli, casado con una preciosa camboyana mucho mas joven, era feliz con su sencilla vida de paraiso peliculero, preparando cocteles y jugando al billar. Si es que hace falta muy poquito para estar a gusto...&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La vuelta a oscuras por los 5 km de paseo junto al mar, me trajo siniestras evocaciones, entre casonas abandonadas y devoradas por las selvas. A poco que me dejase sugestionar parecia que me mirasen al pasar. Con la unica luz del debil resplandor del cielo encapotado, una presencia sobrecogedora de mirada aterrada me observaba desde otro tiempo, no muy lejano. Agazapados entre las columnas y las paredes derruidas, sus antiguos habitantes gritaban sin ser oidos y arañaban vidrieras que ya no existian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-4557192703448198938?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/4557192703448198938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/4557192703448198938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/bajo-la-lluvia-de-kaeb.html' title='Bajo la lluvia de Kaeb'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPSiSIR7DI/AAAAAAAAAbY/VL1Yk1Fg-dM/s72-c/DSCN2428.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-3456185459556473869</id><published>2008-06-14T06:34:00.001-07:00</published><updated>2008-06-14T06:57:58.311-07:00</updated><title type='text'>Rumbo al mar</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Martes 10 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Phnom Penn a Kaeb:  &lt;strong&gt;171&lt;/strong&gt; km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este dia no se me podra olvidar nunca, sin esperarlo recorri mas distancia que nunca antes en un solo dia. Con 171 kilometros batia mi propio record, y se me quitaban las ganas de volver a intentar algo asi, aunque es dificil decir "de este agua no bebere". Empece la marcha bien pronto por la mañana, cuando el sol se levantaba en un cielo limpio de nubes y el febril trafico urbano tomaba ya las calles. Durante unos 10 kilometros parecia que seguia en plena ciudad, y es que por aquel extremo se extendia sin pausa. La tormenta de la noche habia llenado de charcos la carretera, y a veces era imposible no ser salpicado de tarquin por los coches que pasaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que estaba en Camboya el tiempo se habia portado con total elegancia conmigo: solo llovia por la noche, con la fuerza de una tempestad, pero el dia siempre amanecia despejado y a pedir de boca. Sin embargo este martes marco el punto de inflexion, para que un monzon que se habia hecho esperar, tomara definitivamente la tierra para encharcarla de dia y de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211730611802925570" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPJYOWK6gI/AAAAAAAAAao/g9XD-H975MA/s400/DSCN2359.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de salir de la ciudad pare en un taller de bicicletas para cambiar la cubierta de la rueda delantera; con mas de 4.300 kilometros de recorrido, no daba mucho mas de si. En seguida tome el desvio hacia el sureste, hacia Kaeb, mi primer contacto con el mar en este viaje. Al principio se trato de una carreterita del demonio, con restos de asfalto sobre un lodazal infame que desagradaria a los puercos mas curtidos, con baches como autenticos lagos profundos y un trafico todavia pesado por la proximidad de la ciudad, que circulaba despacio porque de otra forma no podia, pero aun asi salpicaba de barro en cada charco a mi y a los habitantes de las aldeas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente esto no duro muchos kilometros, y enseguida mejoro la carretera y desaparecio el flujo de camiones. Volvi al placido paisaje rural al que estaba acostumbrado. El dia se fue cubriendo de nubes, y por la tarde acabo de tormenta.  Justo me pillo pasando por unas casitas en un cruce, y alli me resguarde y disfrute de los rayos tomando un refresco. El que de verdad se lo pasaba en grande era un chiquillo de unos cinco años que bailaba bajo los chorros de agua que caian de las ondas del tejado de chapa, desnudo y feliz. Me dio envidia, pero temiendo tener que dormir en algun templo del camino, ya que no habia casi nucleos de poblacion hasta la costa, no era cuestion de mojarse.&lt;br /&gt;Una mujer aprovechaba el chorro que caia de una canalera del arco de entrada a la pagoda del pueblo, para ducharse con jabon y todo. Y el niño bailarin se unio a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211731065405707282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPJyoJgFBI/AAAAAAAAAaw/bjlQNv6x81A/s400/DSCN2372.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, despues de la tormenta quedo una luz diferente, fascinante, resaltando los colores y contrastes en un campo cada vez mas verde y arbolado, asilvestrado, acuoso y rural. A cada paso encontraba algun poblado, diminuto y consistiendo en solo unas pocas casas, de madera y sobre pilares, como en otros lugares. Pero la cubierta vegetal mas frondosa, las palmas de azucar, el suelo mas cuidado y limpio de basuras, y el ambiente humedo y relajante que habia dejado la lluvia, le daban un delicioso aspecto algo distinto del de otros rincones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211731551412496642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPKO6qjKQI/AAAAAAAAAa4/RSyTKgaa9rk/s400/DSCN2374.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no habia pensado llegar a la playa en un solo dia. Aunque el mapa no era nada claro, parecia que habia demasiada distancia hasta alli. Pero cuando habia recorrido unos 100 kilometros, pregunte por Kaeb y me dijeron que quedaban otros 40 kilometros. Pense que con las horas de luz que quedaban podia llegar de sobra a ver el atardecer sobre el mar, y me lo plantee como un pequeño reto.&lt;br /&gt;Sin embargo, como no habia previsto el sobreesfuerzo, no me habia alimentado adecuadamente, y me vino lo que vulgarmente se conoce como &lt;em&gt;pajara&lt;/em&gt;. Vamos, que me quede que no me podia menear. Pare a comer una sopa de tallarines, y en seguida me puse en camino, pero segui sintiendo la flojera y no empece a notar los efectos reparadores de la sopa hasta al cabo de una hora. Sufri intentando mantener el ritmo, con un objetivo que me animaba, llegar por fin al mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvio a llover, pero suavemente, sin impedirme continuar aunque me fuera humedeciendo poco a poco. El agua me acompaño durante un par de horas. Y Kaeb no aparecia. Volvi a preguntar cuando ya no faltaba mucho para cumplir los 40 kilometros que me habian dicho, y segun aquel aun me faltaban 18. Un rato despues volvi a preguntar, aun faltaban 17, luego 20,... cada uno me decia una cosa diferente, y entre todos consiguieron que se me hiciera de noche entre villorrios sin un templo si quiera donde alojarme. Casi no podia abrir los ojos para atisbar el camino por culpa del bicherio que volaba por el aire; tampoco era cuestion de parar para buscar las gafas transparentes que llevo para estas situaciones, pues me hubieran comido los mosquitos en unos segundos. Y sin saber nunca cuanto me iba a llevar llegar, acabe recorriendo mas de 30 kilometros de noche, con los ojos entreabiertos y acordandome del personal que tan bien me habia indicado el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin llegue pasadas las 8 y media de la noche a Kaeb, que ni si quiera era un pueblo. Eso si, estaba repleto de hospedajes de todos los precios, aislados entre bosquecillos junto al mar, y entre unas montañas que a penas imaginaba contra la claridad del cielo. Viejos chalets construidos antes de la epoca de Pol Pot habian sido despues abandonados y dinamitados incluso, y asomaban entre arboles y malezas como fantasmas del pasado, con muchas historias que contar. Pese a su estado, algunas de ellas eran hogar de una familia, que no siendo propietaria ni se habia dignado en arreglar un techado decente para protegerse de las inclementes lluvias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto llegue al paseo maritimo apoye la bici sobre un arbol y baje a la arena para bautizarme del oceano Indico, que no era la primera vez que me recibia, pero si lo era durante este viaje. Habia dejado de llover, y algunas estrellas y rescoldos de una luna nublada daban algun resplandor a la superficie calmadisima de un mar que a penas daba olas a la playa. No habia ni un alma por la calle, ni propia ni foranea, de no ser por la familia que atendia el restaurantito que habia junto al paseo. Alli cene algo rapido, y pregunte por algun alojamiento barato.  Aun recorri otros 3 kilometros con un cuerpo que ya ni era mio, para llegar al lugar que me habian indicado, cerca del mercado que en la practica era el centro mas urbano del pueblito, aunque no sumaba mas de doce casas. De la ducha cai en la cama y en un profundo sueño antes si quiera de que me diera tiempo a secarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-3456185459556473869?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3456185459556473869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3456185459556473869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/rumbo-al-mar.html' title='Rumbo al mar'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPJYOWK6gI/AAAAAAAAAao/g9XD-H975MA/s72-c/DSCN2359.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-9152067076978169924</id><published>2008-06-14T03:40:00.000-07:00</published><updated>2008-06-14T06:33:19.108-07:00</updated><title type='text'>La llegada a la capital, Phnom Penn</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211725394768244690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPEojYLL9I/AAAAAAAAAZw/iP71LpBeJMY/s400/DSCN2301.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Domingo 8 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Kampong Chhnang a Phnom Penn: 109 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin parecio que el cuerpo me volvia en si, y por primera vez en varios dias disfrute, si no de un recorrido espectacular, si al menos del pleno uso de mis facultades fisicas y mentales, que ya echaba de menos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211725675367954114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPE44sW9sI/AAAAAAAAAZ4/SBGSZPJpVGY/s400/RSCN2312.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Durante kilometros el paisaje seguia siendo tan completamente rural y perdido, que sorprendia la proximidad de la capital. Aun a menos de 25 kilometros de Phnom Penn la carretera continuaba pequeña, poco transitada, y atravesando campos de cultivo y aldeitas donde era dificil encontrar donde tomar un refresco. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211726144216848882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPFULSpWfI/AAAAAAAAAaA/BzfzTEE9FEU/s400/DSCN2317.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los ultimos kilometros llegaron con la creciente aglomeracion y suciedad de todas las ciudades del siglo XXI, y sin darme cuenta me vi dentro del radio de accion de la urbe. A diferencia de Vientianne, la pobreza era evidente en kilometros de viviendas precarias entre calles sin otro pavimento que los cascotes que afloraban con la basura entre charcos ennegrecidos por la podredumbre. El trafico se hacia pesado, y eso que afortunadamente estaba llegando a la ciudad un domingo, en que la actividad siempre es menor que otros dias de la semana.&lt;br /&gt;Me habian recomendado para alojarme la zona del lago, un barrio popular y casi marginal alrededor de un pantanal, donde la gente mas humilde de la capital vivia en unas condiciones parecidas a las de las favelas de Brasil o los cerros venezolanos; pero con un buen surtido de hospedajes, la gente del lugar se aseguraba de que todo el mundo respetase a los extranjeros, cuyo dinero era una fuente principal de ingresos para la comunidad. Aun asi preferi no quedarme en cuanto eche un vistazo para ver que las lluvias hacian de sus calles canales y piscinas de mugre, y seguramente criaderos de mosquitos, de dengue y de malaria. Preferi continuar hacia el centro sacrificando la experiencia del lago, y despues de muchas vueltas, en que aproveche para ir haciendome una idea de la fisonomia de la ciudad, acabe buscando posada tras el monumento a la Independencia, en el extremo sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenia mucho dia por delante, asi que tras la ducha de rigor, me dispuse a darme mi primer paseo, a pie. A penas camine unos metros antes de hartarme de que cada conductor de moto o &lt;em&gt;rickshaw&lt;/em&gt; me ofreciese con insistencia sus servicios, y que de cada restaurante o pension me ofrecieran comida y alojamiento; asi que volvi a por mi bici, que es el mejor metodo de disuasion contra pesados. Sera porque se sorprenden, sera porque se quedan sin argumentos para ofrecer taxi a quien tiene bici; pero el caso es que pedaleando se consigue ser un camboyano mas y olvidarse de lo que en Cuba llaman &lt;em&gt;jineteros&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras algunas vueltas por el centro y una primera vista de las agujas y torres doradas de la pagoda de Plata y del palacio Real, me dirigi hacia el paseo del rio, donde se podia ver a los capitalinos disfrutando de la tarde libre del domingo, paseando en familia, comiendo sobre esterillas en el suelo o en las barbacanas del malecon. Con sus mejores ropas de domingo, daban un alegre colorido a la tarde que ya decaia en rojizos y anaranjados tonos. Muchos se tumbaban en la hierba mientras los niños jugaban sin alejarse demasiado. Centenares de vendedores ambulantes de comida ofrecian frutas peladas y cortadas, pinchos de carne, platanos asados, zumos y refrescos, y un sinfin de cachivaches y abalorios. Todo este ambiente estaba protagonizado por la gente mas chic de la ciudad, que vestida a la ultima moda sorprendia al viajero tras tantos dias en el paisaje rural del pais. Era la gente mas fina, la gente estupenda que despues de la semana trabajando en la oficina pasaba por la peluqueria y salia de compras a los centros comerciales. Al menos en esta parte del mundo, a este sector de la poblacion se lo podia ver paseando por la calle. En lugares menos pacificados, como hispanoamerica, las elites no se mezclan con lo que ellos llaman chusma; tienen sus propios lugares de recreo, y puedo decir que en seis meses viajando por los paises del cono Sur, jamas me tope con alguien de este estrato social, tan en mundos aparte viven. El sureste asiatico vive las desigualdades sociales con una sorprendente naturalidad. El budismo hace aceptar con una indulgente resignacion estas situaciones, y asi en aquel paseo del Mekong se podian ver, junto a toda esta nata de la sociedad, a multitud de mendigos, muchos de ellos mutilados, otros simplemente desquiciados por la vida. En pocos metros cuadrados convivian, sin mezclarse, niños descalzos abandonados a su suerte, con los bien vestidos hijos de la clase media. Estos ultimos se divertian a veces tomando el pelo a alguna mendiga que gritaba al aire y maldecia su suerte, con la hilaridad indolente de los que la rodeaban. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211728095924100450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPHFx96nWI/AAAAAAAAAag/AlQoAgxa-Ow/s400/DSCN2343.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Al atardecer el rio se bañaba de una esplendida luz plateada, reflejando brillos rosados de las nubes enrojecidas por el sol poniente. Las agujas doradas de los palacios brillaban contra un cielo oscurecido, y el colorido de vestimentas y de rasgos en esta encrucijada de caminos creaban un momento magico para mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche subi a la terraza de la posada a leer antes de acostarme. Alli conoci a Amelie, una suiza de unos 25 años que llevaba dos viviendo en la pension, desde que decidiera quedarse con su novio camboyano, el dueño de la posada. Fue una interesate conversacion, quien mejor que ella para contarme curiosidades sobre el pais y el caracter de su gente, sobre una ciudad que no disponia de un cine pero era el paraiso de los pederastas de occidente. Donde se podia conseguir todo lo prohibido a un precio casi ridiculo. De un lugar donde el calor era tan sofocante que la gente parecia que preferia pasar hambre a trabajar. Y con todo, una ciudad que la tenia fascinada y retenida indefinidamente. Sin extrañar de su Suiza natal mas que una buena pelicula, o una buena obra de teatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lunes 10 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Phnom Penn&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la fresca de la mañana empece el paseo. Por supuesto, en bici, que ya estaba escarmentado. Lo primero era pasar por la embajada Tailandesa, pais que seguia a Camboya en mi recorrido. Tenia que saber si podia cruzar por el paso fronterizo de la costa, y si necesitaba visado o lo podia conseguir en la frontera. No habia problema, para cruzar tan solo tenia que llegar alli y sellar el pasaporte. Con esto ya podia dedicarme a pasear tranquilo. Segui junto al rio, por las avenidas que la tarde anterior bullian con el asueto del domingo, y que con el trafico del lunes por la mañana habian cambiado radicalmente de aspecto. No era el lio imposible de Bangkok, pero no resultaba sencillo circular por el caos de su trafico anarquico. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211727551487355554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPGmFyFKqI/AAAAAAAAAaY/cwHhdeu8GYs/s400/DSCN2340.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;No estaba seguro de querer verlo, pero pense que no me podia ir sin ver el palacio real y la pagoda de Plata, que parecian junto al museo Nacional los unicos atractivos culturales de Phnom Penn. No merecieron, como esperaba, los 4 euros de la entrada, que bien me podia haber excusado. Construido a capricho de los monarcas del ultimo siglo, que tan buena Historia habian escrito sobre este torturado pais, no era mas que un desproposito de lujo de reciente construccion en un pais que aun tenia que solucionar como dar de comer a todo el mundo. Y la pagoda de Plata termino de levantarme la ira. Varios cientos de losas de plata adoquinaban el suelo, dando nombre a la pagoda. Y en muchas vitrinas se exponian los tesoros de oro, plata y piedras preciosas de la corona khmer. Era especialmente execrable un ridiculo Buda de pesimo estilo artistico, pero fabricado con 90 kilos de oro macizo y miles de diamantes, algunos de ellos mas grandes que alubias. Y el resto del pais pasando penurias, hambrunas, guerras, revoluciones... para seguir de nuevo como siempre. De nuevo una cierta vena piromana que yo tengo me arrebataba de mis cabales en frente de aquel Buda de gesto bobo e inexpresivo que valia, eso si, su peso en oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue mas provechosa la visita al museo Nacional, que guarda lo mejor del arte escultorico khmer de los periodos previos a Angkor, y de la propia etapa dorada de esta cultura. Valia la pena recorrerlo con detenimiento, aunque seguia decepcionandome el arte tan homogeneo y algo burdo de la iconografia hinduista y budista local. Durante siglos, y llegando a la actualidad, el arte habia estado estancado en unos cuantos patrones religiosos establecidos hace dos mil años, y que no habian permitido o no habian favorecido evolucion alguna. Por ejemplo, hay 7 maneras de representar a Buda, ni una sola mas. Esto hace que, vistas estas 7, no valga la pena el esfuerzo de subir los escalones de un templo para contemplar una imagen mas del iluminado. En esta parte del mundo la religion habia sido propiciadora de un estilo artistico, y responsable de su anclado en el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continue visitando el barrio frances, construido al estilo continental alrededor de la pagoda Wat Phnom, sobre un cerro casi imperceptible que daba nombre a la ciudad. Cruzando la avenida Monivong volvi al lago donde no habia querido alojarme, para si al menos recorrer sus anegadas callejas con un poco de perspectiva. Era como ya habia visto fugazmente a mi llegada, otra villa cochambre donde la gente sobrevivia como podia entre desperdicios y lodazales. Y pese a todo, con esa filosofia asiatica que a veces hace inverosimil que esta gente haya protagonizado guerras y genocidios aterradores, podia pasear con toda la tranquilidad del mundo entre gente reposada, amable y sonriente, conforme y resignada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211726606281944978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPFvEnjL5I/AAAAAAAAAaI/SWM0IzIJsOA/s400/DSCN2321.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a la parte mas prospera de la ciudad regresaba a las calles repletas de vehiculos, de gente, motos, coches y camiones que se agolpaban en cada cruce, para aprovechar un hueco y cruzar escabullendose, o esperar una avalancha colectiva que se impusiese a otro raudal de trafico que tenia que esperar a ser mas voluminoso o mas valiente que el contrario. Ser peaton era una profesion de riesgo que la gente llevaba como podia; los ancianos, testigos resignados de decadas del cambio mas frenetico que vieran los Tiempos, sorteaban como podian el maremagnum. Niños descalzos caminaban por las basuras del mercado como lo hago yo por la arena de la playa; mucha gente usaba mascarillas de tela como si asi pudieran aislarse del aire contaminado y algo hediondo. Y con todo, era una ciudad agradable y paseable, que no habia terminado de perder el aspecto y el caracter de un pueblo provinciano algo entumorado. En las explanadas del monumento a la invasion vietnamita (fueron ellos los que desterraron a los Khmeres rojos del gobierno), las familias se acomodaban pasado el caloron de la tarde, y practicaban el deporte asiatico por excelencia: comer en la calle, de todo y en cualquier momento. Tambien jugaban a badminton, a la indiaka (esa especie de mazorca con unas plumas que se golpea con manos y pies y tarda un rato en caer); se sentaban en la hierba, o acomodados en la barbacana del Mekong contemplaban los barcos sobre el rio. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211727043250383746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPGIgc8a4I/AAAAAAAAAaQ/0-qMqOZRaac/s400/DSCN2336.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Habia disfrutado de la ciudad. Me parecia interesante y agradable; pero con dos dias habia tenido suficiente, y con la mañana partiria hacia algo que me atraia mucho mas: con una poca suerte, en un dia o dos llegaria a la costa, al oceano Indico que se abria infinitamente tras los llanos interminables del valle del Mekong.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-9152067076978169924?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/9152067076978169924'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/9152067076978169924'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/la-llegada-la-capital-phnom-penn.html' title='La llegada a la capital, Phnom Penn'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPEojYLL9I/AAAAAAAAAZw/iP71LpBeJMY/s72-c/DSCN2301.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-6091767064254414712</id><published>2008-06-13T21:30:00.001-07:00</published><updated>2008-06-14T06:09:08.776-07:00</updated><title type='text'>Un mal cuerpo no acompaña</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Nota: &lt;/strong&gt;me han hecho notar que mi falta de tildes puede llevar a pensar que soy un completo analfabeto. Lo soy, pero que no se diga por causa las tildes. Por eso quiero aclarar que no las escribo porque en los teclados asiaticos no se encuentran. Tampoco se encuentran las dieresis ni las &lt;em&gt;ñ&lt;/em&gt;, pero esta ultima la copio y pego cada vez que la necesito desde alguna pagina española que abro antes de empezar, porque si no ya seria el texto del todo ilegible. Gracias por la paciencia.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Viernes 6 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Battabang a Pursat: 112 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguia con el cuerpo revuelto, y con ese malestar acrecentado por el calor, no tenia la mejor predisposicion para estos dias. Y una buena predisposicion es indispensable para que sucedan cosas interesantes cuando se esta viajando. Con el animo decaido y mala cara, poca mas interaccion se puede esperar que la de los pedales de la bici, en un pesado y lento avanzar que se hace insufrible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun asi tuve ocasion de pasar un rato agradable con una familia camboyana que vivia al lado de la carretera. Estaba yo caminando como podia por los llanos ya mas que monotonos de los aledaños del Tonle Sap, cuando pase a un hombre que podia tener mi edad, y que caminaba mas lento sobre su bici cargada de una enorme alpaca de paja; como la mayoria de los ciclistas no tan vocacionales como forzados que me encontraba en el camino, se pico amistosamente, y en seguida me volvio a pasar pedaleando todo lo fuerte que podia. Casi por despejarme acepte durante unos metros, pero no tenia yo fuerzas para grandes hazañas, y con una sonrisa le deje ganar la carrera. Ri, que asi se llamaba, me invito por gestos a que me parase un rato a tomar algo en su casa, y un poco mas adelante nos metimos por un caminito de tierra a su parcelita de campo. Mientras apoyaba yo mi bici junto a un arbol, Ri subio como un mico a lo alto de un cocotero y empezaron a llover cocos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211717929834529410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFO92CVSQoI/AAAAAAAAAZA/K4TMj8UVmww/s400/DSCN2276.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con el refresco del agua de coco pasamos un rato agradable, en que me enseñaba fotos de su boda, y yo le mostraba algunas de mi familia y amigos que tenia en mi camara digital. No hacia mucho que se habia casado, y por alli rondaba su mujer, su bebe que no hacia mucho que habia nacido, su hermana, y su sobrina de ojos enormes que me miraba como quien ve un extraterrestre. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211718794808511378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFO-oYnJy5I/AAAAAAAAAZQ/lCPuoGnjw64/s400/DSCN2280.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Despues de dos horas seguiamos alli, a la sombra bebiendo coco y tratando de contarnos con gran esfuerzo cosas y circunstancias; me acordaba yo de aquel sinverguenza que se levanto un dia con la idea de construir una torre en Babel. Entre aquella gente excepcional, que lo daba todo no teniendo nada, y que solo albergaba una deliciosa bondad en el corazon, y yo, habia una enorme barrera que impedia la comunicacion, por mas que ambos nos moriamos de ganas de saber tanto del otro. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211718348079293378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFO-OYam48I/AAAAAAAAAZI/dUiMmfX04ck/s400/DSCN2279.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Y aun me dio Ri un par de cocos para que me los llevase, convenientemente pelados y listos para solo pinchar el extremo y poderlos beber; no era la mejor idea llevar tanto peso, que ya tenian bastante mis piernas con sostenerme. Pero Ri habia se habia tomado tanto trabajo que no podia decirle que no. Y no me vinieron nada mal para refrescarme durante el recorrido. Seguia bajo un sol abrasador, por unos caminos infinitamente rectos y monotonos. Algo mas seco que el norte del lago, en aquel terreno no predominaban los arrozales inundados, sino los campos mas terrosos ya cosechados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto del dia, con esta mala predisposicion que no me dejaba disfrutar, tuve como siempre muchas paradas para refrescarme y ocasiones de conversar con los locales; se esforzaban como yo en mantener una primaria conversacion, que sin lengua comun no podia ir mucho mas alla de explicarles mi recorrido durante el viaje, mi pais de origen, mi trabajo, si estaba casado o no... esas cosas sin importancia. Al final ya ni me apetecia el esfuerzo de hacer los gestos, que ya me sabia de carrerilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Celebre los 4.000 kilometros de viaje con un mal cuerpo y una flojera tremendos, y cuando llegue al destino del dia no tenia ganas mas que de cenar un poco, ducharme y tumbarme hasta que el sueño me arrebato en sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sabado 7 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Pursat a Kampong Chhnang 104 km&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como el dia anterior, este fue poco interesante. Seguia con el malestar, asi que pase por una farmacia para conseguir algun remedio. De las dos docenas escasas de medicamentos, todos empezados y sin envoltorio, que tenian en un mugriento mostrador, me puso tres o cuatro en las manos cuando le explique por gestos que es lo que tenia. Uno era un antiinflamatorio, otro aspirinas, otro despejaba las vias respiratorias. El matasanos, que era el medico del pueblo, tardo en pasarme unas pastillas que en letras bien grandes mostraban ser remedio contra la diarrea. Yo lo entendi en ingles, pero tambien estaba escrito en khmer, por lo que no era excusa. Estaban caducadas, pero menos daba una piedra. Y fue mano de santo, porque a la mañana siguiente ya estaba como nuevo para llegar a Phnom Penn. Aquel supuesto medico curaba las heridas de una campesina que tal vez habia pisado alguna herrumbre, y se las cubria de yodo sin dejar en ningun momento de fumar compulsivamente; seguramente no se habia lavado las manos desde el dia de la comunion, asi que rece lo que supe por no ponerme enfermo de verdad en un pais como aquel.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211720388418442530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFPAFJRXlSI/AAAAAAAAAZo/1t5KRJd41Do/s400/DSCN2292.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y este dia fue otro penoso luchar contra la desidia y el mal cuerpo, aplastado por el sol y sufriendo una soledad ya demasiado continuada por un paisaje que, pese a ser extremadamente hermoso, era demasiado monotono para esta forma de viajar. Llevaba mas de 1.000 kilometros entre arrozales verdes inundados, aldeitas sobre pilares, y llanuras salpicadas de cocoteros y palmas azucareras bajo un cielo azul. Muy idilico, pero necesitaba algo nuevo, no se, una curva en la carretera, un cerro con unos arboles enmarañados; una cascada, que se yo... Tampoco los intercambios con los nativos eran muy amenos, y era culpa mia, por supuesto, por no ser capaz de hablar un poquito de su lengua. Pero con mas de 40 vocales y mas de 60 consonantes, el khmer estaba fuera de mi alcance, como de la mayoria de los mortales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Como era habitual, entre los bellisimos campos camboyanos aparecian las fosas como parte del paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211719871386865698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFO_nDLb0CI/AAAAAAAAAZg/sp2tZerP3Ek/s400/DSCN2291.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Llegue pasada la hora de comer, con la etapa cumplida, a la ultima parada antes de la capital. Kampong Chhnang era una agradable ciudad chiquita y campestre, asentada alrededor de otro cochambroso mercado que se parapetaba detras de barricadas de basura pestilente. No es que los camboyanos fueran mas guarros y descuidados que los españoles, pero a diferencia de estos ultimos, ellos no disponian de un servicio publico bien organizado como nuestro servicio de recogida de basuras, y la porqueria se acumulaba. Tampoco habia tal abundancia de vacas como en la India. Alli, si no fuese por las sagradas criaturas, hace milenios que estarian enterrados en basura. Las vacas de la India se comen los desperdicios y los reciclan en forma de boñigas que en seguida alguien recoge y pega en una pared de la calle para que, secada al sol, se convierta en el combustible con el que cocinan los hogares indios. Y por otra parte tambien los reciclan en leche, que se puede tomar en cualquier esquina transformada en &lt;em&gt;massala chai&lt;/em&gt;, un delicioso te en leche originado en la porqueria. Si algun dia llego a ministro camboyano, propondre llenar las ciudades del pais de vacas sagradas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y hay un detalle curioso de las carreteras de Laos y Camboya que todavia no habia comentado. Cuando se produce un accidente de trafico, generalmente un atropello de algun motorista o ciclista por parte de un vehiculo mas pesado, la policia dibuja mas o menos esquematicamente sobre el asfalto como quedaron los vehiculos, y las victimas si  las hubo. Y como la pintura es resistente y dura años, los accidentes se van acumulando y en mi recorrido era raro el kilometro en que no se veia el escenario de uno de ellos, que era facil de reconstruir en la imaginacion, y ponia los pelos de punta. Viendo la alegre manera con que ciclistas, motoristas y peatones recorrian la carretera sin apartarse a la cuneta y sin mirar ni para cruzar, no era sorprendente la cantidad de siniestros que se contaban. En la foto un atropello de una bici (al fondo) que seguramente era montada por dos niños, tendidos en el suelo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211719302308541506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFO_F7MltEI/AAAAAAAAAZY/9laFtRMqSX8/s400/DSCN2289.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Antes de buscar donde alojarme, segui por una carreterita flanqueada de casas que llevaba al Tonle Sap, aqui ya convertido de lago en rio, el desague que llega al Mekong y que invierte su curso segun la estacion seca o lluviosa. El puerto era un bullicioso estercolero de gente que trasegaba freneticamente con fardos de todo tipo y con cargas de pescado sepultadas en moscas. Un tipico ambiente asiatico lleno de una pintoresca vida muy peculiar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin mucho mas que hacer en la ciudad, despues de la ducha y la muda a ropa limpia, pase la tarde entre paseos por el mercado, un cafe aqui y otro alla, leyendo los ultimos capitulos del ingenioso hidalgo. Con la inminente llegada a la capital, que seguramente me ofreceria nuevas perspectivas algo mas variadas que los llanos de las ultimas semanas, recupere un poco de animo y de ilusion. Y es que, cuando se viaja solo, y mas aun de esta manera tan particular que sobrealimenta la soledad que es la bicicleta, es inevitable que el animo se vea sujeto a altibajos. Es parte del viaje, y lo acepto, y lo disfruto y lo sufro. Igual que la dureza del camino, las montañas, los llanos interminables, el sol inmisericorde o la lluvia crispante, son parte del todo que hace que el viaje sea el momento que mas vivo hace sentir, tan sujeto a la propia naturaleza humana y al entorno, a sus cambiantes circunstancias, a su agreste y poco hospitalario trato. A lo fragil y precario de nuestro propio ser, de una mente y un cuerpo que sigue siendo alienigena en su propio planeta, mas diseñado para bestias que para humanos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-6091767064254414712?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6091767064254414712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6091767064254414712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/un-mal-cuerpo-no-acompaa.html' title='Un mal cuerpo no acompaña'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SFO92CVSQoI/AAAAAAAAAZA/K4TMj8UVmww/s72-c/DSCN2276.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-3403387512983915575</id><published>2008-06-09T05:21:00.000-07:00</published><updated>2008-06-09T07:51:44.332-07:00</updated><title type='text'>La vida flotante del Tonle Sap</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Jueves 5 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Recorrido: en barco de Siem Reap hasta Battabang&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;Tuve que madrugar mucho para poder estar listo y desayunado a las 6 de la mañana, hora a la que me habian dicho que pasaria a por mi el minibus que recogia a los pasajeros para llevarlos a la lancha, amarrada en el puerto unos 12 km rio abajo de Siem Reap. En un principio habia pensado hacer esta distancia en bici, pero con ser la salida tan temprana hubiera tenido que ponerme en camino de noche para asegurarme de encontrar el barco a tiempo. Asi que hice de turista contra mi gusto, y por primera vez desde aquel tren que me llevo a Chiang Mai desde Bangkok, tome un transporte que no fuese mi bicicleta o una barca para cruzar algun rio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Los brillos dorados del amanecer levantaban las ultimas brumas del rio mientras la ciudad se desperezaba. Los habitantes de las casitas clavadas en el lecho del agua sobre pilares de madera iniciaban sus jornadas aseandose con el agua del mismo rio recogida con un pozal atado a una cuerda. En el minibus no era yo el unico occidental, aunque me apetecia poco charlar con otros viajeros tal dia como este, en que preferia no distraerme de los detalles del rio y el lago. Pronto la carretera dejo de ser parte del paisaje para elevarse una decena de metros sobre el, en un artificial reguero ancho de tierra sobre un plano de matorrales que al final de la epoca lluviosa formaba parte del fondo del lago. Las unicas casas que no estaban construidas sobre estructuras flotantes y ancladas en la baja del rio sobre sus aguas, eran las que sobre pilares se aferraban a la estructura de tierra sobre la que se habia levantado la carretera para evitar que quedase bajo agua con la crecida. Asi este camino sin salida iba a morir en un ramal de rio que llegaba, poco mas alla, a la orilla del lago en la temporada seca; pues en la temporada lluviosa cualquier borde de la carretera podia servir de embarcadero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando solo quedaba un kilometro para este, desaparecio el asfalto y entramos en un barrizal. Unas maquinas removian el terreno para reparar los destrozos de la lluvia, y el barro resbaladizo atrapaba a los vehiculos que, por mas que intentasen avanzar o retroceder, no hacian mas que escorarse peligrosamente hacia el talud, como si sobre hielo se deslizaran. Visto lo cual preferimos apearnos y embarrarnos, antes que arriesgarnos a bajar al fondo seco del lago con furgoneta y todo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209878318742176274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SE00uk-jAhI/AAAAAAAAAYg/_A1en0Wwg5k/s400/DSCN2201.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Baje la bicicleta de la baca del vehiculo, monte las alforjas, y camine como pude por el suelo pegajoso; unos cientos de metros mas adelante, el barro no estaba tan removido y ya pude pedalear hasta el embarcadero, a penas unas tablas uniendo el barrizal sobre el que se anclaban casas flotantes ahora varadas en tierra, con algunas lanchas techadas. Subi la bici y los bultos, y busque acomodo bajo el techo, en una fila apiñada de asientos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Durante unos minutos viajamos rio abajo por un estrecho canal en cuyas orillas flotaban casas de madera construidas sobre balsas de bambu o bidones vacios. Otras no eran casas aunque su funcion lo era, tan solo barcas con un techo bajo el que toda la vida de una familia discurria. La madre cocinaba en la proa fuera de la cubierta del tejado; se acicalaba el hombre con un espejito mientras los niños se levantaban de la hamaca para ir a la escuela. Al lado de cada casita o barcaza habia algunas canoas con las que se desplazaban a la escuela flotante, a la pagoda o a la iglesia flotante, que tambien se veian por aquellos lares; al mercado flotante, al bar flotante. Flotantes eran las barcas de las vendedoras ambulantes que llevaban todo tipo de mercancias de casa en casa, remando despacio por la calle liquida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209879425063594834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SE01u-WIK1I/AAAAAAAAAYw/Zv8qcsgIkSU/s400/DSCN2227.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En breve salimos al amplio Tonle Sap. No alcanzaba la vista su orilla opuesta, tomando mas el aspecto de un mar que de un lago. Por el lado de costa que dejabamos se extendia un reguerito de casas sobre el agua, que con el nivel minimo de esta epoca del año se anclaban a tierra firme, aunque no se viera a nadie caminar por ella. Cubierta de enmarañados matorrales de poca altura, nadie se molestaba en aclararla o prepararla, dado el ciclo de crecidas y bajadas de su nivel que hacian esos tramos de tierra completamente inservibles. Asi, cuando la epoca de lluvias elevaba varios metros el nivel del lago, este avanzaba varios kilometros tierra adentro, convirtiendo las aldeas en islas humanas lejos de tierra firme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El Tonle Sap era un ingenioso invento de la Naturaleza. Conectado al Mekong a traves de un canal que lo desaguaba al rio en Phnom Penn, invertia su curso cuando la epoca de lluvias hacia crecer tanto el caudal del Mekong como para subir canal arriba y llenar el lago, que se convertia de esta manera en regulador de sus crecidas en el delta. En esa epoca la superficie del lago se multiplicaba, y todas las aldeas se hacian verdaderamente flotantes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tras una hora de lago tomamos el ramal de otro rio que llevaba hacia el oeste, y luego al suroeste, hasta Battabang. Durante las 6 horas de dificil recorrido por su somero lecho en bajo caudal, casi nunca dejamos de ver aldeitas formadas no se sabe si por casas o por barcas grandes, con un estilo de vida particular, aislado y muy diferente de la del resto del pais. La lancha hacia de autobus local, y cada poco paraba a la llamada de algun local que voceaba o salia al encuentro en su canoa, llevado por alguien que despues regresaba con la barquita. Y cada poco alguien se apeaba en otra canoa u otra casita flotante de las aldeas del recorrido.  Era sorprendente ver que, sin cables ni corriente electrica, ni servicio de aguas mas que la propia embarrizada del lago o el rio, era rara la choza o barca vivienda que no dispusiera de una antena y un televisor, y supongo que de un generador de gasoil que lo alimentara. Era sorprendente el poder omnimodo del mostrenco, y su voracidad llegando a los ultimos rincones del planeta. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La vida de la mayoria de sus habitantes discurria en los escasos 4 metros cuadrados de las barcazas techadas, y si no estaban pescando con las canoas y sus redes circulares, pasaban el rato en las escasas tareas que una vida asi les proporcionaba.  Por eso la mayoria se veian tumbados a la bartola, no importaba la hora del dia, sobre las hamacas que colgaban del techo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209878885381807330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SE01Pj39nOI/AAAAAAAAAYo/Zlb7VvFM0lE/s400/DSCN2225.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Disfrute del recorrido sentado en la proa del barco. Solo habia sitio para uno, y como fui el primero en tomar la iniciativa de desapiñarme de la bancada de asientos y salirme afuera, aproveche las mejores vistas y el mejor aire fresco del paseo; aunque tras 6 horas al sol me descuide sin protector, y acabe con el cuello y la nariz tostados.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209879974457661410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SE02O8_4V-I/AAAAAAAAAY4/3SIDMLf6TGY/s400/DSCN2259.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A las 2 de la tarde llegabamos a Battabang. Una ciudad voluminosa y ajetreada que contrastaba con los lugares perdidos y apeados del ritmo moderno que acababa de recorrer. Trazas de su pasado colonial frances y del dominio tailandes durante los ultimos siglos, hacian a Battabang distinta y atractiva, aunque tan sucia como era costumbre en Camboya. Sus comercios vibrantes y su velocidad postmoderna me chocaban, acostumbrado como estaba ya a la mera tranquilidad rural. Su especialidad eran las tallas en madera, sobre todo en raices de grandes arboles, retorcidas y magnificas, en las que se buscaba la manera de encajar dragones, budas, princesas, o lo que fuese menester. Despues de acomodarme en una pensioncita apañada, me di un paseo para ver algunas de estas esculturas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En un rincon frente al rio con unas estupendas vistas del atardecer, estuve de contemplacion hasta que vino a hablar conmigo un chaval de 18 años que hablaba ingles mejor que yo (cosa harto facil, debo reconocer). Me conto de todo, incluida su vida. Su padrastro lo habia apuñalado hacia dos años, de lo que conservaba una buena cicatriz en la cara. De aquello no habia vuelto por su casa; y lo que me gusto del asunto es que en cualquier pais del mundo  subdesarrollado, posiblemente hubiese acabado de mendigo en la calle, o mas posiblemente dedicado a la delincuencia, como sicario o similares. Pero Jon, como se hacia llamar, habia sido recogido, como era normal en estos casos, por los monjes de uno de los templos de la ciudad. Con eso tenia las necesidades basicas cubiertas, y encontraba tiempo para trabajar como mototaxista, y con el dinero pagarse sus estudios secundarios, y a fe que lo aprovechaba bien en ingles. Me hablo de los &lt;em&gt;campos de la muerte&lt;/em&gt;, lugares del entorno conocidos por haber sido escenarios de ejecuciones masivas en tiempos del &lt;em&gt;Khmer Rouge. &lt;/em&gt;Tambien me empezaba a parecer que la gente exageraba mucho a la hora de contar estas historias, pero despues de todo estaban en su derecho. Por lo visto existia un turismo especializado en recorrer los escenarios del genocidio, en un extraño y morboso gusto que yo no llegaba a entender. No me acercaria yo a uno de esos lugares como no fuese a llevar un ramo de flores. Pero hay gustos para todo. Tambien me hablo de las proximas elecciones, que seguramente ganaria de nuevo Hun Sen, el viejo presidente del CPP ex-comunista y provietnamita, que segun Jon gozaba de gran apoyo popular por haber sacado adelante un pais destruido y despoblado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aunque seguia con mis malestares y dolores, no veia el momento de ponerme en camino de nuevo con  la bicicleta. Asi que no tarde mucho en meterme en la cama para poder aprovechar bien la mañana.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-3403387512983915575?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3403387512983915575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3403387512983915575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/la-vida-flotante-del-tonle-sap.html' title='La vida flotante del Tonle Sap'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SE00uk-jAhI/AAAAAAAAAYg/_A1en0Wwg5k/s72-c/DSCN2201.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-1222995708978549329</id><published>2008-06-09T00:50:00.001-07:00</published><updated>2008-06-09T05:20:04.598-07:00</updated><title type='text'>Dos dias en las ruinas de Angkor</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Martes 3 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: primer dia en Angkor: 57 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Con la fresca de la mañana ya estaba yo en el edificio de entrada comprando el billete. Un poco excesivo, hay que reconocerlo, pero no habia mas remedio que pasar por el cepillo. Despues de pagar los 40 dolares de la entrada, ayudado eso si por el reciente hundimiento del dolar frente al euro, pedalee por la sombria avenida de arboles gigantes, que en lugar de llevar a Angkor, hubierase dicho que llevaba al corazon de una selva. Aun las rojizas brumas del amanecer coloreaban las copas de los arboles cuando llegue al foso de un centenar de metros de anchura y unos dos kilometros de perimetro que rodeaba el Angkor Wat. Pero dejando este para despues, continue por la carreterita que lo rodeaba hacia el este, encaminandome a los varios templos de diferentes epocas que sucesivos reyes habian edificado como simbolo de su poder y del estado que representaba su reinado. Siempre entre dulces arboledas fui visitando unos templos tras otros. Algunos eran pequeñas estructuas en ladrillo, con torres y relieves mal conservados de deidades hindues. Otros ya en piedra suponian un despliegue mucho mayor de ingenio; kilometricos muros de piedra cerrando la explanada, y puertas monumentales con caras esculpidas en los cuatro puntos cardinales que daban entrada a los recintos. &lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209786756651438978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzhc9m-U4I/AAAAAAAAAXw/R28ZocP-vtc/s400/DSCN2032.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez dentro de las antiguas explanadas ahora convertidas en bosques, una larga caminata conducia al templo central, a veces flanqueado por otros edificios menores, pero ricos tabien en relieves arrebatados al Hombre por la Naturaleza. Especialmente espectacular era Ta Phrom, el templo en el que las sucesivas reconstrucciones y restauraciones habian respetado mayor numero de arboles de intrincadas raices aereas colgando sobre las estructuras, dandole un aspecto magico y perdido que, por mas conocido de todos, no dejaba de sorprender y admirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como viera en el puente de Kampong Kdei, la ausencia de arcos y el uso un poco caotico de estructuras poco meditadas, habian convertido la mayoria de galerias y pasadizos en montañas de escombros de piedras talladas sobre los que crecian arboles de portes majestuosos. Impresionaba mas este dominio de la naturaleza que el arte en si de su piedra. Con menos de mil años de antiguedad, la simplicidad de los motivos de sus relieves, su hieratica e ingenua composicion, y la poco estudiada estructura, desordenada y de proporciones mas bien menores, el conjunto me estaba decepcionando un poco. Tal vez era culpa de que ya habia visto otras creaciones de la Humanidad; Egipto, con dos o tres milenios mas de antiguedad, y exquisitas y gigantes obras de belleza delicada y sensual; Roma, Grecia, con una maestria escultorica y una grandiosidad en sus monumentos que no podia compararse; yendonos a creaciones contemporaneas de las Khmeres, no se podia comparar la delicada ejecucion de los relieves de Kajuraho en el corazon del hinduismo, con las poco imaginativas y planas figuras de Angkor. El esplendor del gotico escalaba al cielo cuando los khmeres creaban galerias de cuatro metros de altura que se habian ya venido abajo. En fin, a sabiendas de que decir esto me puede propinar una reprimenda, tenia que afirmar que todo aquello me parecia extraordinario y en medio de un escenario natural magico y misterioso. Pero en ningun modo me llego a impresionar. Mas bien lo encotre tosco, primitivo y simple. Ahora las collejas, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco me impresionaron algunos otros templos que se estructuraban en piramide. Mas toscos todavia, en su mayoria nunca fueron terminados por los reyes que los mandaban construir, y que morian antes de tiempo. Si me gustaba, sin embargo, imaginar aquellas autenticas ciudades con miles de monjes y estudiantes que siglos atras poblaban cada rincon de las galerias. Por tiempos hiduistas y por tiempos budistas, de las dos religiones quedaban testimonios en piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzh4QX0piI/AAAAAAAAAX4/tKX_3F8WqE8/s1600-h/DSCN2057.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209787225544631842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzh4QX0piI/AAAAAAAAAX4/tKX_3F8WqE8/s400/DSCN2057.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El calor me doblo, y tal vez fue eso lo que me impidio disfrutar de todo aquello como se merecia. Montado sobre la bicicleta habia olvidado los calores del tropico. Pero recorrer la solana de los templos a pie, sin el airecillo del pedaleo, me sumia en un estado de letargo fisico y mental cercano al sueño. Me hacia sentir enfermo, febril, debil y lento. Cada escalon o pedrusco de los derrubios era un suplicio que las piernas no podian aceptar. La barriga seguia dandome dolores, y tenia que sentarme cada vez que encontraba una sombra. Al final de la tarde pude recobrar el aliento, y para tener una primera impresion de los edificios mas impresionantes, Angkor y Bayon, cerre el recorrido circular descendiendo desde el norte hacia el sur por la ciudadela de Angkor Tom y el Angkor Wat en si. Un esplendido atardecer me mostraba de lejos unas joyas algo mas relucientes, que dejaria para la segunda jornada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209787602427553970" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEziOMXtqLI/AAAAAAAAAYA/jDrH_tVMwlg/s400/DSCN2110.JPG" border="0" /&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Reventado y febril, me fui a dormir a penas llegue de regreso a Seam Reap.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Miercoles 4 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Recorrido: segundo dia en Angkor: 43 km&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Era el momento de visitar el templo por antonomasia. Angkor Wat esperaba cercado por un foso lleno de agua, de orillas escalonadas con sillares, que bien merecia ser considerado una maravilla en si mismo. Cruzando por un pasaje monumental se llegaba al primer cierre, una muralla kilometrica con estructuras a modo de puerta columnada por cientos de metros. Los relieves de las paredes representaban unicamente Apsaras, diosas danzantes hindues, pero aun entrando ya en terrenos del siglo XII, no mostraban una memorable evolucion del arte Khmer en siglos. Tras la bienvenida de una gran estatua de Vishnu, que incomprensiblemente seguian adorando muchos camboyanos aparentemente budistas, se salia a la explanada interior, con un portentoso pasaje de piedra dos metros elevado del suelo y una decena de ancho, con varandas de nagas tambien en piedra, y unos trescientos metros de largo que acababan en la estructura principal del templo, cuyas torres aparecian en una conocidisima silueta. Al no haber ni un solo arbol, con pasar de las 9 de la mañana el corredor de piedra era ya un horno insufrible. Antes de darme cuenta ya tenia el dia preparado a semejanza del anterior, agotado antes de tiempo, con dolores en todo el cuerpo y una debilidad que me hacia aborrecer cada escalon. Me aproxime al templo sin prisa, contemplando la variante perspectiva, que con todo no me parecia demasiado estudiada. Desde ningun angulo se contemplaba completa la estructura principal, que siempre era ocultada por partes menores del edificio que, eso si, era del todo enorme y monumental. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209788040261573394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzinrbemxI/AAAAAAAAAYI/eJZcHWiYXlQ/s400/DSCN2140.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con este templo bien se merecia la fama el enclave. Di en primer lugar una vuelta completa por el segundo cerramiento de muros y galeria alrededor de la piramide principal de cinco torres que era el centro del templo. Estas galerias estaban ricamente labradas sobre la piedra arenisca, con escenas del Ramayana, la leyenda epica sagrada hindu. Tras darle la vuelta completa, volvi al origen para cruzar los vestibulos escalonados que antecedian al centro del templo, con galerias construidas alrededor de cuatro piscinas tambien escalonadas que alguna vez llenas de agua sirvieron para que los reyes Khmres profesaran los ritos de purificacion. Y siguiendo el ascenso por las escaleras, por fin aparecia la estructura piramidal, que recordaba vagamente las mayas, con escalinatas peligrosamente verticales en cada uno de los cuatro lados. Las ricamente adornadas torres que la coronaban no podian contemplarse satisfactoriamente desde ningun angulo, una vez mas habia siempre algun impedimento para ver su totalidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209788376052170722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzi7OWMf-I/AAAAAAAAAYQ/i7B97Y2c8rE/s400/DSCN2142.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con todo le dedique casi un par de horas a Angkor Wat, refugiandome del calor en algun rincon de las galerias que me permitiese una buena vista. Cuando ya habia saboreado cada relieve y cada apsara danzante, sali por el pasaje de piedra en direccion al foso de agua, para recuperar la bici que me esperaba atada en la puerta, y continuar hacia Angkor Tom, la ciudadela de kilometrico perimetro que albergo el centro del imperio, una ajetreada vida urbana, y varios templos y palacios magnificos. Por el puente sur, flanqueado de nagas, demonios y guerreros de piedra, cruce bajo la puerta de la muralla, coronada por cuatro caras segun los puntos cardinales, y estatuas del dios Indra sobre elefantes. Despues de un par de templos menores, continue hasta Bayon, una estructura enjuta y desordenada, pero sorprendente por las mas de 200 caras enormes esculpidas en sus torres, y por los relieves contando historias de las guerras que sometieron a los Cham al imperio Khmer. Bayon, que asi se llamaba este templo, era la obra culmen y ultima de la epoca dorada de esta cultura, pero tampoco sus galerias de precaria estructura se habian librado del derrumbe, tan solo ocho siglos despues. Y en una de las muchas piedras sueltas meti el pie de mala manera,  hasta darseme la vuelta, con un dolor tremendo que me llevo al suelo, mareado y pensando que me habia roto algun hueso. Por unos minutos pense que se acababa con esto el viaje en bici, y casi el viaje completo. Pero un rato despues me di cuenta de que no tenia nada mas que una luxacion. Durante dias me costaria caminar, pero nada me impediria pedalear normalmente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209789017785586866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzjgk_XVLI/AAAAAAAAAYY/6RnTMNy4o4M/s400/DSCN2174.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y asi pase otro dia de agobio soleado, tratando de reponerme de las penurias para disfrutar imaginando aquellas gentes viviendo cada dia, vistiendo sus coloridos y sensuales ropajes, desfilando en un asiatico maremagnum de personas, animales, carros, elefantes, monos... Podia casi tocar aquella vida atrapada en las piedras milenarias, que distinto era todo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando al atardecer se aproximaba la hora del cierre, me habia dado tiempo a ver el resto de edificios importantes del complejo. Podia decir que lo que me quedaba por ver era comparativamente menudo, asi que aunque habia estado en dudas de dedicar un tercer dia a Angkor, ya tuve claro que lo daba por visto. Ademas no me quedaba cuerpo para otra socarrina como la de los dos dias que habia pasado, entre dolores y sudores, desmadejado y derrotado. Angkor era una maravilla digna de visitarse, pero haciendo caso del consejo de no crearse espectativas. Sin duda era mejor dejarse llevar e ir descubriendolo poco a poco con un espiritu de sorpresa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con la decision de partir a la mañana siguiente, nada mas llegar a Siem Reap fui a comprar un billete para el barco que, cruzando el Tonle Sap, el lago interior camboyano, me llevase al sur, hasta Battabang. Hubiera preferido un viaje mas largo por el lago, tal vez incluso hasta Phnom Penn; pero con el agua baja de la estacion seca, solo los barcos hacia el suroeste seguian funcionando, y si queria ver la vida y el paisaje particular del lago, no tenia mas remedio que conformarme con este recorrido y cruzar a Battabang. No podia dejar de conocer este paisaje fundamental del pais, con sus aldeas flotantes y su vida en barca, y solo me evitaba a cambio unos tramos de carreteras polvorientas por el oeste del pais que carecian de puntos de mayor interes que algun perdido pueblo comercial en la ruta a Tailandia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-1222995708978549329?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1222995708978549329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1222995708978549329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/dos-dias-en-las-ruinas-de-angkor.html' title='Dos dias en las ruinas de Angkor'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzhc9m-U4I/AAAAAAAAAXw/R28ZocP-vtc/s72-c/DSCN2032.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-8869305359021898662</id><published>2008-06-08T23:39:00.000-07:00</published><updated>2008-06-09T00:48:05.911-07:00</updated><title type='text'>Por fin en Angkor</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Lunes 2 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Kampong Kdai a Siem Reap:  73 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no me quedaban mas que unos pocos kilometros para llegar a Siem Reap, la ciudad crecida al aroma de las ruinas de Angkor, tan solo unos 10 kilometros al norte de su centro, y que atraia una ingente cantidad de turistas avidos por contemplar la maravilla. Antes de ponerme en marcha volvi a ver el puente, con su extraña estructura desconocedora del arco; los ojos por los que pasaba el agua del rio, eran estructuras apuntadas, conseguidas apilando piedras y uniendolas poco a poco hasta cerrarlas en una. Esto no las hacia demasiado resistentes, como podria comprobar mas tarde en las ruinas de Angkor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante todo el recorrido pase al lado de no menos de una docena de puentes menores que salvaban sendas ramblas y torrenteras. La carretera habia circulado por encima de ellos hasta recientemente; pero por fortuna ya habia puentes nuevos que los evitaban pasando a unos pocos metros de ellos. Asi podia verlos al paso, y luego continuar pedaleando por el asfalto que cubria la antigua calzada khmer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como? No he hablado todavia de las santas motos del sureste asiatico? Habria que dedicarles un capitulo completo. No es posible entender la vida en esta parte del planeta sin el memorable e indispensable papel de estas silenciosas y sufridas maquinas, como no es posible entender la Historia de Europa sin la contribucion de burros y caballos. Se las puede ver cargando seis personas apiladas; o toneladas de paja, o cientos de gallinas atadas por las patas y colgadas de varas. O manojos de tuberias de 20 metros de largo llevadas al hombro del propio conductor, dandole un aspecto de Quijote lanza en ristre. O como en la foto, llevando muebles apoyados sobre un pequeño carrito de dos ruedas mas pequeño incluso que la moto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzVDWh6MlI/AAAAAAAAAXo/yyQTB9lQbVg/s1600-h/DSCN1944.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209773122524951122" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzVDWh6MlI/AAAAAAAAAXo/yyQTB9lQbVg/s400/DSCN1944.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo durante el viaje, muchachos en bicicleta me acompañaban durante algun tramo. A veces los alcanzaba cuando pedaleaban despacio en mi misma direccion. Adelantandolos para continuar a mi ritmo, conseguia que se dieran por retados, y aceleraban el pedaleo para seguirme todo lo aprisa que podian. Algunos incluso me desafiaban a un sprint, y si no andaba flojo de animos, solia aceptar como algo divertido; ellos no tenian plato grande en sus bicis, pero a cambio no llevaban dos mochilas cargando la parte trasera. El hecho es que hasta la fecha ninguno logro sacarme un metro de ventaja; pienso que tiene mas que ver con que los camboyanos y laosianos fuman desde que son adolescentes, y a todas horas. Me divertia dejarlos atras con sus caras amarillas tornadas en bermellas, y sin poder creer que el farang de las flores les ganase la carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzUq8OZWrI/AAAAAAAAAXg/5i18knqhkEI/s1600-h/DSCN2000.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209772703146924722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzUq8OZWrI/AAAAAAAAAXg/5i18knqhkEI/s400/DSCN2000.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Con moscas y todo, mis lugares favoritos seguian siendo los mercados, una estupenda ocasion siempre para sentarse y observar las vidas, las miradas, las bromas y las tareas de los nativos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pedalear por la carretera no me parecia peligroso, pese a que el flujo de trafico era considerablemente mayor que en Laos. Los coches dejaban suficiente espacio al pasar, acostumbrados como estan a que todo el mundo circulase a pie, en bici o en moto por estas carreteras. Sin embargo para los locales era un infierno estar cerca de la via. Los conductores eran sin excepcion una panda de malnacidos que no disminuian la velocidad al pasar por los poblados; mas teniendo en cuenta que el concepto urbano en estos paises es muy diferente al nuestro, con una mera linea de casas a cada lado de la carretera, que hace de esta la unica y principal calle, y escenario de todo lo que sucede. Camiones, autobuses y coches pasaban a toda velocidad, levantando continuas polvaderas sobre la estoica gente, que tenia que convivir con ello cada minuto del dia. Y sin olvidarse de atravesar el pueblo  tocando el claxon por costumbre, que a mi me desesperaba y crispaba sobremanera. El infierno de polvo y ruido era agotador despues de cinco minutos; me amiraba una vez mas de la capacidad de sufrimiento y adaptacion del ser humano, dispuesto a vivir en unas condiciones que desesperarian al mas pintado. Daban ganas de dar escarmiento publico a cada uno de aquellos bellacos incivicos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una niña que jugaba con otras amigas dio un paso al asfalto sin mirar, y estuvo a punto de ser atropellada por uno de aquellos bolidos, que como colofon recorrio el resto del pueblo pitando estruendosamente. Por si fuera poco, la niña tuvo despues que aguantar la regañina y el griterio de los adultos que se encontrasen a cien metros a la redonda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por fin Siem Reap a la hora de comer. Era una ciudad mucho mayor de lo que esperaba, ruidosa e industrial, ademas de turistica. Recorriendola junto al rio baje al mercado central para buscar posada. Queria saber cuanto antes como tenia que hacer para aprovechar bien la visita a los templos de Angkor; despues de ducharme y lavar la ropa sucia, que ya era casi toda la que tenia, sali con la bici a preguntar a alguna agencia. Pero pasando por una esquina escuche hablar en español: las salude, mas con animo de preguntar por la visita a los templos que de otra cosa. Eran una venezolana, una portuguesa y una española. Ya habian estado en las ruinas, asi que me explicaron un poco, y me dieron un mapa de la zona. Casi tenia solucionadas las dudas, solo tenia que ir hacia el norte unos kilometros, y hacer un recorrido de lo mas trillado por los templos; la entrada, en la puerta: o un solo dia, o un plazo de tres, que era el que a mi me convencia. Mientras ojeaba el mapa, volvio Filipa, la portuguesa, para invitarme a cenar con ellas por la noche, asi que quedamos para entonces.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tenia mucho que leer antes de ir a las ruinas. Busque un bar donde tomarme un cafe, que despues de varios dias montunos ya me lo habia ganado, y pase el resto de la tarde leyendo la informacion de que disponia, y planeando como hacer la visita. Primero recorreria los templos menos importantes, y dejaria Angkor y Bayon, los mas espectaculares, para el segundo dia. De haberlo hecho al contrario, tal vez los pequeños me hubiesen parecido muy poca cosa, despues de haber conocido Angkor. Bajo otra estupenda tormenta vespertina, agote las horas de luz con la guia y los mapas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Acudi al encuentro de las nuevas amigas, que fueron llegando poco a poco, para completarse el grupo con Paulo, otro portugues que viajaba alrededor del mundo. Cenamos y charlamos hasta tarde, era un gusto relajarme en mi lengua materna despues de tantos dias de aislamiento. Filipa hacia lo que yo tantas veces me habia propuesto viajando: montar una empresa de importacion de artes y artesanias exoticas. Parecia irle muy bien, y siendo varios años mas joven que yo, me daba sana envidia, a mi que a este paso no dejaria nunca de ser un pobre asalariado sujeto a un jefe y a unas impertinencias... Y hablando de todo un poco, la española resulto ser, como yo, de Teruel . Era la primera vez en mi vida que me encontraba a alguien de Teruel fuera de la provincia, y no podia creerme que a 10.000 kilometros de la Plaza del Torico pudiera estar charlando con una paisana. Desde pequeña se habia criado en Valencia, y hacia años que vivia en Londres. Pero yo le habia detectado algo familiar en la mirada antes de saber de su origen.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-8869305359021898662?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/8869305359021898662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/8869305359021898662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/por-fin-en-angkor.html' title='Por fin en Angkor'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzVDWh6MlI/AAAAAAAAAXo/yyQTB9lQbVg/s72-c/DSCN1944.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-1142649955075705405</id><published>2008-06-08T23:24:00.001-07:00</published><updated>2008-06-08T23:57:28.714-07:00</updated><title type='text'>El animo solitario</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Domingo 1 de Junio de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recorrido: de Kampong Thom a Kampong Kdei: 90 km&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno pasa tantos dias solo, hablando consigo mismo la mayor parte del tiempo, o a lo sumo de vez en cuando intentando ya sin excesiva gana una conversacion gestual con los nativos, hay dias en los que la belleza del lugar y las sonrisas de los niños lo compensan todo y la mente disfruta relajadamente del trayecto, volando en pensamientos de toda indole pero mas o menos positivos. Sin embargo, hay otros dias en los que uno se levanta con el pie torcido; tal vez un poco incomodo al sentarse por la mañana en la bicicleta; tal vez un poco soñoliento y con unas pesadas remoras en las rodillas; tal vez con algun picor de algun bicho que se divirtio por la noche a mi costa... y esos dias la soledad consigue hacer mella en el animo, y no hay sonrisa que pueda remediarlo. Dos meses despues de iniciado el viaje, todo esto se juntaba a la cierta monotonia de un paisaje que durante casi 2.000 km habia sido predominantemente plano, de rectas infinitas que era mejor no mirar, como quien para no sentir vertigo procura no mirar el suelo alla abajo. Por otra parte el revuelto de tripas del dia anterior seguia debilitandome, y no se pasaria en varias jornadas. Muy perezoso y derrengado, el animo desbordante de los ultimos tramos como digo me abandono a mi suerte, y sin su ayuda no me resultaba facil el recorrido. Mas feo, despoblado y seco que hasta entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las casas eran aqiu mas sencillas, abundaban los tejados de chapa, y la basura se acumulaba en sus alrededores; muchas ni si quiera cuidaban que el estanque del que obtenian pescado y patos no se convirtiera en un basurero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontre un pequeño oasis, sin embargo, a la hora de mas calor: junto a un ancho pantano de aguas calmas como un espejo pulido hasta la linea del horizonte, se asomaba una asombrosa area de servicio de carretera fuera de lugar. Hubiera sido normal encontrarse algo asi en una carretera europea; pero no habia visto nada asi en los ultimos miles de kilometros. En contraste con la cochambre general, el edificio estaba impoluto y guardaba una cierta estetica moderna, sin descuidar la galeria porticada de bambu que aparecia por el lado del pantano, colgando sobre un agua cubierta de nenufares sobre que ranitas verdes descansaban a la sombra de las hojas mas crecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209764089937177170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzM1lhKqlI/AAAAAAAAAXI/EWxIOTK4CJU/s400/DSCN1980.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disfrute de un cafe durante mas de una hora, y es que no me queria ir de alli a seguir pasando penurias bajo un sol implacable y un viento hirviente que lejos de refrescar, solo caldeaba el mal animo empeñado fuere como fuere, en soplar siempre en contra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una y mil veces pare durante el recorrido a refrescarme. En cualquier puesto de los pueblitos, la basura hacia de ellos el reino de las moscas, que en bandadas como nubes se apropiaban de la carne y el pescado que se vendia en los puestos, cubriendolos de un moteado negro que hacia optar en el fuero interno por la sopa de tallarines vegetariana. Si paraba a tomar algo, antes me hartaba de que hicieran un festin de mi las moscas, que de estar sentado sin hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209764970057137026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzNo0OHe4I/AAAAAAAAAXY/NyP5BtMghgw/s400/DSCN1966.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;El legado de la India, del que iba a ser privilegiado testigo en las ruinas de Angkor, seguia presente en muchas de las miradas camboyanas, en sus rasgos oscuros, en sus ojos grandes y expresivos, llenos de fuerza. En pomulos y cejas mas rectos, en el cabello largo de las mujeres mas propenso al rizo que al plano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Algo desquiciado del viento, debilitado de mis problemillas internos, y perseguido por una tormenta que se las apañaba para venir tras de mi ignorando el viento que me venia de cara, consegui llegar a Kampong Kdei sin pegarle una patada a la bicicleta para arrojarla sobre un ribazo. El pueblo no parecia tener mucho mas que mugre y unas calles de barro destrozadas y encharcadas por el paso de coches y camiones, que le daban al lugar un aspecto de postguerra atroz. La gente sorteaba como podia los lagos y las arenas movedizas, los pozos y los terraplenes, con una paciencia que me admiraba. Habia varias posadas en el pueblo, pero estaban todas completas. Dedicandome a llamar de puerta en puerta en todas las que encontraba, halle de casualidad, al final de una calle, una joya singular que no aparecia ni en las guias ni en ningun cartel del mismo pueblo: un enorme puente de piedra arenisca, de los tiempos de Angkor, con nagas (serpientes mitologicas) en piedra como varandillas, y una anchura mayor que la de las actuales carreteras de Camboya. Mil años de historia a los que no les faltaba ni una piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209764398429986914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzNHivlYGI/AAAAAAAAAXQ/3LFG1hNODmo/s400/DSCN1989.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-1142649955075705405?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1142649955075705405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1142649955075705405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/el-animo-solitario.html' title='El animo solitario'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEzM1lhKqlI/AAAAAAAAAXI/EWxIOTK4CJU/s72-c/DSCN1980.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-2347556125307675563</id><published>2008-06-05T07:59:00.000-07:00</published><updated>2008-06-05T16:55:48.251-07:00</updated><title type='text'>Las ruinas de Sambor</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208412420196485682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEf_gDWLSjI/AAAAAAAAAWo/R1XymHsVs1U/s400/DSCN1918.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sabado 31 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Baray a Kampong Thom:  114 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y despues de todo lo bien que se habian portado con nosotros, no quisieron aceptar un donativo para el templo. John y yo estuvimos de acuerdo en dejar un dolar cada uno; pero con sonrisas nos daban las gracias y nos decian que no lo querian, que estaba bien asi. Con todo lo mal que me habian hablado otros viajeros sobre los camboyanos, que segun ellos no dejaban tranquilo al turista para sacarle algun dinero, ni tenian miramientos a la hora de cobrar el doble si podian, no me esperaba que pudieran ser tan majos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo bueno de dormir en un templo es que a las 5 y media empieza la actividad, y no se va a quedar uno dormido con varios monjes alrededor rezando al Buda. Asi que a las 6:30 ya me habia lavado la ropa, recogido, desayunado, y puesto en camino. Con lo cual el dia me cundio, y mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segui por la carreterita ya sin tanto trafico, con la gente dirigiendose en bici o andando a sus quehaceres en el campo, o a la escuela los estudiantes. No parecian descansar el sabado, y acudian como todos los dias. Como la vida se hacia siempre en la calle, o mas bien en la tierra alrededor de cada casita, seguia siendo la mirada indiscreta que los veia acicalarse, encender la chasca para hacer el desayuno, afilar sus herramientas para la jornada en los arrozales, o despiojarse en los ratos muertos, como las dos mujeres de la fotografia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEf_zzWLSkI/AAAAAAAAAWw/17bOe18QnwI/s1600-h/DSCN1935.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208412759498902082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEf_zzWLSkI/AAAAAAAAAWw/17bOe18QnwI/s400/DSCN1935.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Tras los muros de los colegios se iban acumulando cientos de bicicletas de los niños que iban llegando, ordenadas perfectamente en varias filas. Me preguntaba como eran luego capaces de distinguirlas, siendo todas del mismo modelo y marca. Pero seguro que no tenian problema.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En una de las aldeas todo el mundo parecia dedicarse a la escultura. En los terrenos de las casitas, ademas de las gallinas y demas elementos indispensables, habia pedruscos de considerable tamaño, de una arenisca gris que era tallada a mano o con martillos de aire comprimido. La calle parecia un museo con mil estatuas enormes de Buda, de animales como elefantes y tigres, y de otros elementos rituales de los templos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Llegue a Kampong Thom a la hora del almuerzo. Habia pensado dormir alli, pero continuar y despues regresar a la ciudad, por un camino de tierra que llevaba a unas ruinas a 30 kilometros  de la ciudad, por un ramal secundario. El templo de Sambor Prey Kuk era importante por cuanto representaba el antecedente directo de Angkor, donde el estilo arquitectonico que lleno los llanos mas occidentales de miles de templos en piedra, vio la luz por primera vez con una forma propia. Podria haber dejado las mochilas en alguna pension, sabiendo que volveria por la noche. Pero siempre prefiero llevarlo todo conmigo, por si acaso: nunca se sabe, los planes pueden cambiar por un lugar que se encuentra o unas personas que se conocen; por eso no queria dejar mis cosas en la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Comi bien antes de tomar la ruta al templo, y me puse en marcha por el camino de tierra roja que se separaba de la carretera. La linea de casitas de madera desaparecio, y en 30 km solo me encontre algun compacto y apartado pueblito extremadamente rural. Solo circulaba yo por aquellos caminos, disfrutando de la paz y belleza del recorrido, y de los afables campesinos que se alegraban de verme. Mas fosas comunes aparecian tras los arrozales; algunos tan solo un monton de tierra, sobre el que alguien habia colocado un tejadito de chapa sobre cuatro palos, como queriendo hacer un ultimo acto de amor por algun ser querido, para que no se mojase con la lluvia. Debe de ser tan duro ver a un hermano, a una esposa, a un hijo mayor, asesinados y arrojados a una fosa como un desperdicio... Habia tantas historias escondidas tras aquellos ojos que me sonreian desde cualquier parte... casi tantas como en las cunetas españolas, esparcidas de fosas de la guerra civil franquista. Con la diferencia de que en los campos de Camboya al menos hay hitos que muestran claramente sus emplazamientos, y seguramente los familiares pueden situar sus rezos y pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino se dividia muchas veces, pero siempre encontraba quien me indicase cual llevaba a Sambor. En uno de los desvios, que pase inadvertido por parecerme un camino menor que el principal, todo el mundo en la aldea comenzo a darme voces: para indicarme que al templo se iba por el otro lado, sabiendo que un farang no podia estar buscando otra cosa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me encantaban los niños camboyanos. El mas feo de ellos tenia una tan limpia y deliciosa sonrisa que parecia el mas bello de los querubines. Con esos ojos rasgados pero enormes, mezclados con los pueblos que, procedentes de la India e Indonesia, se quedaron en estas fertiles tierras milenios atras. Pero no debia de ser facil ser niño en la tierra de las minas antipersona. Los campos minados estaban indicados, y yo no tenia nada que temer si seguia por mi camino trillado; pero cada año las inundaciones movian alguna mina de sus campos delimitados, para llevarlas a los arrozales de labor y esconderlas a la espera de los pobres campesinos que no podian evitarlas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208413107391253074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEgAIDWLSlI/AAAAAAAAAW4/VXy6kmRlbO0/s400/DSCN1946.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin aparecio el templo, aislado en un bosque minado de enormes arboles sombrios. Los caminos dentro de los templos estaban limpios y no habia peligro, pero habia que saber que mas alla del complejo de ruinas no se podia caminar. Deje la bici al cuidado de una mujer que vendia agua de coco en la entrada, y segui la senda al bosque a pie. Alguna serpiente se colgaba de las piedras oscuras de los derruidos muros Chenla, 15 siglos de antiguedad abandonados a la selva. Lo unico reconocible de los templos principales eran unas mas bien toscas torres de ladrillo con forma de campana invertida, en cuyas paredes aun se reconocian algunos relieves de dioses hindues sobre el propio ladrillo, que alguna vez estuvo estucado y pintado de colores. Sobre plataformas cuadradas, el interior de cada torre contenia  linghams simbolizando a Shiva; podia imaginar a los brahmanes bañando ritualmente los linghams con agua, entre humos de incienso y monotonos rezos en el antiguo sanscrito, que aun se podia leer en estelas de piedra y dinteles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208413893370268258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEgA1zWLSmI/AAAAAAAAAXA/n14-FDIC4k8/s400/DSCN1949.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Yo era el unico visitante del dia, y recorria a mis anchas el bosque laberintico por las sendas pisadas,  y dejando marcas en el suelo por si acaso me desorientaba y tenia que volver sobre mis pasos. Pero con el grosero mapa de la guia y una brujula que siempre llevo encima, me apañe facilmente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Despues de la visita tenia que recorrer otra vez los 30 km de camino de tierra. Fuertes pero breves chaparrones me empaparon, pero era cosa de agradecer en un calor insoportable. La luz del sol colandose por los claros del cielo no dejo de brillar ni un momento, y un despliegue sorprendente de colores se adueño del infinito plano inundado y salpicado de cocoteros. El hecho de que me estuviese mojando sin perder la sonrisa, como todo quisque, debio de despertar la simpatia de los que me veian, que mas que nunca se mostraban encantados de saludarme al paso. Era imposible no pedalear con una sonrisa casi boba en aquel lugar maravilloso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Volvi a dormir a Kampong Thom, una ciudad construida alrededor de un cochambroso mercado lleno de basura, y sin ningun interes. Habia sido un dia inolvidable.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-2347556125307675563?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/2347556125307675563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/2347556125307675563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/las-ruinas-de-sambor.html' title='Las ruinas de Sambor'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEf_gDWLSjI/AAAAAAAAAWo/R1XymHsVs1U/s72-c/DSCN1918.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-1725225692529800727</id><published>2008-06-05T05:45:00.001-07:00</published><updated>2008-06-05T07:54:41.814-07:00</updated><title type='text'>Mi primer templo camboyano</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Viernes 30 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Recorrido: de Kampong Cham a Baray:  105 km&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Me di un paseo por la mañana para ver si la ciudad tenia alguna curiosidad. Recorri el mercado, el paseo del rio, las grandes avenidas de la zona administrativa... nada que valiese la pena quedarse un dia entero. Asi que recogi mis cosas y me puse en marcha.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La carretera, por primera vez casi en dos meses, tenia un trafico considerable; pero aun asi seguia siendo un precioso paseo por un pasillo de arboles que sombreaban el camino. Solo era un poco mas ruidoso que habitualmente. Detras de una hilera de casas que no parecia acabar nunca, aparecian los arrozales con un aspecto mas tropical que en Laos: palmerales y cocoteros sueltos destacaban en altura llevandose la vista hasta el horizonte; llegaba la epoca de plantar las matas de arroz, y algunas cuadrillas de campesinos formaban hileras en el barro encharcado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por todas partes aparecian espeluznantes fosas comunes de las guerras y represiones del siglo XX. Cuando los Khmeres Rojos iniciaron su eliminacion fisica de todo lo que les parecia burgues, los bombardeos americanos y las guerras civiles entorno a la idea de independizarse de las potencias coloniales, habian tal vez causado ya un millon de muertos; y los Khmeres rojos, entre su desastroso planeamiento economico, que mato de hambre y enfermedades a cientos de miles,  y los otros tantos que fusilaron, completaron este paisaje del terror, que sigue hoy muy presente en los campos camboyanos. Era aterrador cuan cerca estaba el infierno del paraiso, tan a menudo, en estos paises tropicales.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208382093432408578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEfj6zWLSgI/AAAAAAAAAWQ/y_51sEtl1qE/s400/DSCN1908.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que no basta con rechazar de plano las barbaridades del pasado, como las matanzas que vaciaron las ciudades de Camboya no hace ni 30 años. Pienso que es necesario comprender las razones que llevaron a aquello. Porque todo lo que sucede responde a unas circunstancias, siempre. Los pueblos siempre tienen unos motivos, incluso cuando cometen genocidios como este. Y hay que comprender cuales son esas razones que llevaron a una barbarie que nunca debio darse, para que nunca vuelva a suceder. La razon, facil de entender a mi juicio, era en aquel tiempo una profunda division social entre la opulenta vida de las elites urbanas, y la precaria vida de la mayoria campesina cuya esperanza de vida no era mejor que en la antiguedad. Llego un momento en que, harta de no poder esperar nada mejor, la poblacion campesina decidio vengarse, y lo hizo a las bravas. El odio hacia cualquier expresion urbana y burguesa tomo su expresion mas radical.&lt;br /&gt;La Historia ha dado ya demasiadas vueltas como para que los desheredados del mundo soporten, como desde siempre, estoicamente, las desigualdades sociales abismales que produce el actual sistema economico. Tal vez los camboyanos tarden decadas en volverse a hartar, tienen el dolor demasiado cercano aun; pero los problemas de antaño siguen siendo los mismos, siguen sin resolverse. Hoy el polvorin puede ser Africa. O Hispanoamerica. No hay mas que darse una vuelta por los paises americanos para darse cuenta de que la gente no se conforma mas, y los impedimentos morales, el contrato social que asegura la convivencia, acaba por ser ignorado por la mayoria. La violencia, el asalto, el asesinato acaban siendo cotidianos, la sociedad se sumerge poco a poco en el lodazal del odio; la indigencia moral es peor que la material, y el resultado es que te pueden matar por un reloj con cuya venta el ladron se pague la borrachera de esta noche. Surge el miedo, el panico colectivo; el nada importa ya; y una vez que la sociedad se desmembra no hay vuelta atras. En cualquier momento puede saltar todo por los aires. Se repiten los errores del pasado, se siguen cometiendo las mismas injusticias; y los resultados volveran a sorprendernos cuando la tuerca de unas vueltas mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEfkuDWLShI/AAAAAAAAAWY/sZpohaZ1698/s1600-h/DSCN1909.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208382973900704274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEfkuDWLShI/AAAAAAAAAWY/sZpohaZ1698/s400/DSCN1909.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Acostumbrado a las soledades de Laos o del norte de Camboya, me sorprendia y agradaba encontrar una hilera de casas casi continua, con mucho terreno alrededor. Y en la mayoria de ellas una charca permanente de unos 20 metros de lado, con la que cada familia se aseguraba el aporte de proteinas de pescado, y de los patos que se criaban a sus anchas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Parecia una kilometrica ciudad longitudinal en medio del campo encharcado, que reflejaba enormes y esplendidas nubes refulgentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208383755584752162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEflbjWLSiI/AAAAAAAAAWg/EkrpdfdTBaY/s400/DSCN1914.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;(Las cosas blancas son fosas comunes: paraiso e infierno)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Algo me sento mal; y con el sistema digestivo algo revuelto, me encontraba debil y sin ganas de pedalear. Necesitaba encontrar alojamiento y descansar. Pero por mas habitado que estuviese el entorno de la carretera, no habia nucleos de poblacion mayores con alojamiento. Andaba renqueante cuando me cruce, en el pueblito de Baray, con un belga que montaba en bici en direccion contraria. Me dijo que iba a pedir de dormir en el templo de Baray, y me sume a la idea, que ya era hora. Preguntamos y unos muchachos nos acompañaron a la pagoda, escondida en un bosquecillo por un camino embarrado. Ellos mismos hablaron con los monjes, y sin mas estaba resuelto el tema.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con el agua del pozo y un cubo nos duchamos, y ya apañados para la cena salimos del templo de vuelta a los puestitos de la carretera. John trabajaba en Malasia, era otro de esos jovenes que no soportan el ritmo de vida de su pais. Vivia ahora en un pueblito costero, y entre su casa y el mar no habia mas que arena y cocoteros. Y con el sueldo como profesor de ingles, vivia como un rey. Solo tenia dos semanas de vacaciones en esta ocasion, y aunque no viajaba en bici, habia alquilado una por un par de dias, y no llevaba consigo mas que una mochililla de paseo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Despues de la cena aparecieron de nuevo los chavales que nos habian llevado al templo por la tarde. Traian linternas, y nos volvieron a llevar por si de noche no lo podiamos encontrar. No solo habian sido hospitalarios, sino ademas atentos y encantadores. Incluso nos trajeron un antimosquitos de los que se queman durante toda la noche, y velas para suplir la falta de luz electrica. Sobre una estera a los pies de la imagen de Buda, dromi sin rechistar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-1725225692529800727?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1725225692529800727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1725225692529800727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/mi-primer-templo-camboyano.html' title='Mi primer templo camboyano'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEfj6zWLSgI/AAAAAAAAAWQ/y_51sEtl1qE/s72-c/DSCN1908.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-4973530346582141763</id><published>2008-06-05T05:18:00.000-07:00</published><updated>2008-06-05T07:11:00.831-07:00</updated><title type='text'>Por un encantador camino de cabras</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208371510632991170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEfaSzWLScI/AAAAAAAAAVw/VjohyM44M9w/s400/DSCN1871.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jueves 29 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Kratie a Kampong Cham: 129 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podria haber elegido un camino mas facil para continuar hacia el sur, por la carretera principal; pero habia un camino dibujado en el mapa que seguia pegado al rio, y tras preguntar a varias personas si era posible transitarlo, me decidi por el. A veces, estos caminos de tierra se quedan impracticables cuando llueve, pero hacia algunos dias que no lo hacia.&lt;br /&gt;La salida de Kratie me parecio de una belleza increible: en lugar de una ciudad, las afueras parecian mas un enorme jardin tropical de cocoteros y arboles de jugosa sombra bajo un perfecto cielo azul, con casitas de madera como era costumbre, pero aqui con la novedad de que predominaban los tejados de ceramica con detalles de gusto. Como siempre pasaba despacito, espiando las vidas de sus habitantes, que continuaban sus tareas cada mañana sin sospechar que eran observados hasta por fin reparar en mi, y con una natural sonrisa saludarme como deseandome un buen viaje.&lt;br /&gt;A los pocos kilometros el asfalto dejo paso a la tierra rojiza que me acompañaria el resto del dia. Si no pasaban vehiculos a motor daba gusto recorrerlo, sin perder nunca de vista las casitas campesinas que se situaban al lado del rio, que tampoco desaparecia mas que cuando la espesura de los arboles impedia ver su agua caramelo. Sin embargo, si pasaba algun camion, y a veces parecia que soltaban a tres o cuatro de golpe para retocarme el maquillaje, se levantaba una polvadera que me dejaba aislado en una nube, tratando de aguantar la respiracion el mayor tiempo posible, y entornando los ojos para no llenarmelos de arena. A veces daba para cabrearse y pensar que narices hacia yo sufriendo por alli... pero la mayor parte del tiempo caminaba yo solo en un paisaje encantador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pare a comer una sandia en un puestito. Comenzaron a venir niños, como de costumbre, a ver de cerca al alienigena. Al principio timidos. Pero ya habia descubierto yo la tecnica para hacerlos reir: les hacia una foto, y al enseñarsela se levantaba la algarabia. Una niña de rasgos indios eclipsaba a la docena de niños que se agolpaban para salir en la siguente foto. Tenia tanta fuerza en la mirada, que con sus 8 o 10 años brillaba como el sol. Me dio pena imaginar que seguramente todo el talento que su mirada traslucia se veria pronto relegado a un segundo plano; pronto la apartarian de la escuela, la casarian con algun mequetrefe, y se veria sepultada, como generaciones de mujeres, bajo la suela de un tipejo que no habria de levantar un palmo del suelo. Me acorde de un sociologo que conoci en Venezuela, que me hablo largo y tendido sobre sus teorias acerca de la mujer. Sostenia que el matriarcado era la forma natural y optima de la sociedad humana: las hembras forman comunidad para proteger a su prole, que tanto cuesta sacar adelante. El espiritu y el bien de la comunidad es mas importane que el del individuo; es impensable la violencia dentro de la comunidad, y menos aun contra otros grupos humanos, ya que solo la mujer conoce lo preciosa que es una vida. Tambien afirmaba que los hombres inventan la violencia, y luego se ofrecen como protectores ante la misma. Es decir, el mismo metodo de la mafia se emplea desde tiempos inmemoriales para subyugar a la mujer. Aquel sociologo se dedicaba a formar y capacitar grupos de mujeres para que tomaran, primero conciencia, y despues las riendas de sus comunidades; decia que mientras los hombres controlaran y ejercieran el poder politico y social, el bien colectivo estaria supeditado al individual, y la violencia y los problemas derivados nunca podrian ser erradicados. Quien sabe si no iba desencaminado aquel pensador que conoci en el autobus; viendo los poderosos ojos de aquella niña me parecia que el unico rayo de esperanza en un futuro mejor pasaba por la luz de una mirada como aquella tomando conciencia y levantandose del suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguia por mi caminito de tierra, y de pronto tuve un descanso en un tramo de asfalto, al paso de la ciudad de Chlung; era la hora de la salida de clase, y decenas de estudiantes uniformados y montados en bicicletas salian de varios caminitos que venian de las escuelas, para confluir en la calle principal, entre sombras de enormes arboles de mango.&lt;br /&gt;Volvio a desaparecer el asfalto, y el camino me llevaba por aldeitas casi ininterrumpidas junto al rio; era tierra de los Cham, una etnia que tuvo su reino en tiempos de los antiguos Khmeres de Angkor. Tambien eran hindues; pero asi como los khmeres se acabaron convirtiendo al budismo, los Cham ya eran musulmanes cuando fueron sometidos por el imperio Khmer. Como sucede siempre, sus ciudades desaparecieron como centros politicos, y los cham se dispersaron en regiones como esta, viviendo de la pesca y el arroz en humildes aldeitas que no dejaban vislumbrar un pasado tan sorprendente. Encontraba pequeñas mezquitas a mi paso, a veces tan solo una casita de madera con una media luna en el tejado y un altavoz por el que llamaban a la oracion, con un curioso acento asiatico en el clasico &lt;em&gt;Allahu Akbar&lt;/em&gt;. La sorprendente belleza del paisaje, el colorido despliegue de los vestidos de las mujeres cham, y la entusiasmada sonrisa que me dedicaban gentes de todas las edades, me llegaron a emocionar al extremo. Senti un destello de extraña felicidad en mi interior. No podia ser mas privilegiado. Aquel estaba siendo uno de los tramos mas bonitos de todo el viaje.&lt;br /&gt;Tanto hombres como mujeres vestian en su mayoria el saron, una tela a modo de falda pegada de cintura para abajo; los tocados de las mujeres mayores no se distinguian de los de cualquier otra etnia de las montañas que hubiese visto; pero las niñas ya vestian a los nuevos tiempos, con el clasico velo islamico que parecia recien llegado. Como siempre, y volviendo a la disgresion del sociologo venezolano, me daba por pensar que no hay religion que no se invente con el fin de estigmatizar a la mujer de una u otra manera. De todos modos, visto de manera un poco mas aseptica, el colorido de las pañoletas acompañaba al paisaje desbordante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEfa1TWLSdI/AAAAAAAAAV4/7nQ0aKiND1A/s1600-h/DSCN1874.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208372103338478034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEfa1TWLSdI/AAAAAAAAAV4/7nQ0aKiND1A/s400/DSCN1874.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y seguia con pensamientos similares. Pare a tomar lo que en Cuba llaman un guarapo, el jugo de caña de azucar recien exprimida. Alrededor del puestito habia un colorido grupo de unas 20 mujeres de todas las edades, que reian y conversaban; no podia entender lo que decian, pero por sus gestos parecian gastarse bromas bastante ingeniosas las unas a las otras. En ese momento llego el patriarca, que no era con mucho ni el mas viejo, ni el mas listo, en el grupo en que se metio con toda arrogancia y ademan; un tipejo barrigon de mirada agresiva. Quien haya visto un macaco sabra a que tipo de mirada me refiero. Sento sus reales en una silla que le trajeron en seguida, y todo fue silencio mientras el se rascaba lo que le apetecia. Hay que reconocer que tal vez tenia yo un dia raro, pero que homofobo me estaba poniendo...&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208372700338932194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEfbYDWLSeI/AAAAAAAAAWA/JkT9_egqk2w/s400/DSCN1892.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;El camino seguia entre sombras y delicias, pero el firme estaba destrozado por las rodadas de coches , y las bicis y motos que pasaban buscaban senditas alternativas por los terrenitos de las casas. Y de este modo me colaba aun mas entre ellos; un anciano prendia un monton de leños y paja; una mujer preparaba los palos adecuados para cocinar. Aquella lavaba la ropa, esta cernia el arroz en un cedazo al viento, mientras conversaba con la que podia ser su hermana, que sin quitarse el saron hasta el hombro, se duchaba en la tierra con el agua de un balde; aquel cortaba y trenzaba el bambu para hacer una estera. Y siempre cubiertos por un bosque sombrio a la orilla del Mekong.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llamo en frances un anciano. Era un medico que habia vivido los tiempos de la colonia francesa, y se hacia entender bastante bien. Profesaba el islam, y me conto entre otras cosas, que en Camboya los musulmanes y los budistas eran una gran familia que vivia casa con casa, en perfecta armonia. Ciertamente, en el recorrido de aquel dia, diria que vi tantas pagodas como mezquitas, y era dificil decir donde empezaba y donde acababa lo uno y lo otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de la tarde el camino se estrecho: un sendero tortuoso de un palmo de anchura entre hierbas y malezas no podia ser la carretera que en el mapa me conducia hasta Kampong Cham. Pero cada vez que preguntaba a alguien me lo confirmaba, solo tenia que seguir adelante. Solo, jaja. Huertas, bosques, por primera vez no habia casas en largos tramos, ni nadie a quien preguntar cual de aquellos ramales era el que me llevaba a la ciudad. Como de costumbre, se me iba la tarde y no llegaba. Nunca estaba seguro de seguir la senda adecuada, pero dejandome guiar por la intuicion, y preguntando cada vez que me encontraba a alguien, no equivoque la ruta. Cuando ya anochecia y a tientas me encallaba en los arenales o me tragaba los baches inhumanos, por fin aparecio tras los arboles el gigantesco puente de hormigon que cruzaba el Mekong hasta Kampong Cham, en la orilla opuesta. Pude respirar tranquilo, como siempre me salvaba la campana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208377476342565362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEffuDWLSfI/AAAAAAAAAWI/9oPAYjbjK2E/s400/DSCN1895.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Apareci en la ciudad cubierto de polvo rojo de la cabeza a los pies. Con el sudor, lo que tenia en la piel era puro barro espeso. Despues de 129 km durisimos sobre arena que se hundia, baches que me desmontaban el esqueleto, y polvaderas que no me dejaban ver, habia llegado a donde darme una buena ducha. Un barro rojizo que daba testimonio de todo esto se quedo en el suelo de la ducha.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Volvi a la pension despues de cenar. Una familia que habia estado de boda dos dias se alojaba alli, y en la terraza de estilo frances del edificio, bebian y bromeaban. La que mejor hablaba ingles era una de las hermanas. Me conto los detalles de los dos dias de ceremonia, los rituales con flores y frutas, etcetera. En Camboya las parejas se casaban muy jovenes y a penas conociendose de sonreirse por la calle, y compartir alguna cena o karaoke un fin de semana. Ella consideraba que asi era como tenia que ser, y que la obligacion de una mujer era soportar con amor todos los problemas que fueran surgiendo por el desconocimiento del otro. Bueno, como en casi todas partes, supongo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-4973530346582141763?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/4973530346582141763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/4973530346582141763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/06/por-un-encantador-camino-de-cabras.html' title='Por un encantador camino de cabras'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEfaSzWLScI/AAAAAAAAAVw/VjohyM44M9w/s72-c/DSCN1871.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-2613233888724693282</id><published>2008-05-31T17:03:00.000-07:00</published><updated>2008-06-02T00:09:12.975-07:00</updated><title type='text'>Pasando el susto hasta Kratie</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Martes, 27 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Stung Treng a Kratie: 144 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habia mas que alguna diminuta aldea hasta Kratie, la primera ciudad en condiciones que me iba a encontrar en el pais. Por ello, si queria dormir como dios manda, debia llegar a la ciudad. Por otra parte, la ruta numero 7, que era la que estaba recorriendo desde la frontera en direccion a Kratie y al sur, habia sido hasta hacia poco una solitaria y peligrosa carretera escenario de ataques de los ultimos guerrilleros khmeres rojos, asi como de bandidos procedentes de los bandos y milicias desmovilizados tras el final del conflicto armado. Iba bien informado, por lo que no era una locura transitar esta carretera: hacia ya varios años que no se registraban asaltos ni asesinatos, la zona se daba por pacificada, y todo el mundo a que preguntaba me aseguraba que era perfectamente tranquila. Pero por si acaso preferia que no me sorprendiera la noche en un despoblado antes de llegar a Kratie. Por eso madrugue bastante, desayune fuerte, y me puse en camino bajo un radiante cielo azul de un amanecer que teñia de dorados el rio y la selva en su otra orilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paisaje era continuacion del anterior: sin a penas asentamientos, el bosque surgia imponente mas alla de la franja de cien metros a cada lado de la carretera, roturada y clareada, centrada por dispersas casitas aisladas con una familia que de manera muy rudimentaria y falta de estrategia, plantaba yuca erraticamente entre los restos de troncos y el terreno levantado. Cada muchos kilometros una aldea cuyas casitas no parecian menos aisladas: si en Laos solian apiñarse con pequeños terrenos separandolas, en estos lugares la separacion de casa a casa era de varios centros de metros, como si nadie quisiera saber de nadie... me recordo el paisaje rural del norte de Paraguay, en donde hay que caminar 500 metros para pedirle perejil a la vecina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206698023870744930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEHoRDWLSWI/AAAAAAAAAVA/gzQpB_hWucw/s400/DSCN1814.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran un monton de kilometros los que tenia que hacer antes de la noche, contando ademas con el invariable viento de los llanos, siempre de cara. Por eso las paradas fueron pocas y cortas; aunque tampoco eran abundantes los lugares donde poder hacerlo. Me costo encontrar donde comer una sopa, y luego encima parece que no les apetecia prepararmela, como si no estuviese bien sacarlos de la galvana a la hora del caluroso mediodia. Yo por si acaso llevaba un buen cargamento de platanos, y estuve alimentandome de ellos todo el dia, y bebiendo el agua hirviente de mis botellines al sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206699011713223026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEHpKjWLSXI/AAAAAAAAAVI/wO9DHtzUG0w/s400/DSCN1816.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya me flaqueaba la energia cuando por fin, sobre las cinco de la tarde, desaparecieron los bosque para dejar lugar a terrenos encharcados cubiertos de flores de loto, que aparecian entre los arrozales a la entrada de Kratie, una chiquita y pacifica ciudad sin ruido, tambien a orillas del Mekong, mas alla del cual parecia que no habia vida. Algunos edificios de estilo europeo resistian al paso de los años desde que los franceses los levantaran a principios del siglo XX. El aspecto decadente de las ciudades coloniales laosianas era aqui superado por las tan descuidadas calles, las escombreras omnipresentes, las montañas de desperdicios y los charcos como piscinas del negro color de la basura descompuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206699827757009282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEHp6DWLSYI/AAAAAAAAAVQ/gP6eOK5QPiM/s400/RSCN1830.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busque posada junto al mercado, eran estas las calles mas bulliciosas y centricas, aunque tambien las mas pestilentes. Seguia pareciendome otra ciudad de pobreza extrema donde mas vale andarse con cuidado por las calles, pero no detecte las mismas miradas torcidas y agresivas de Stung Treng, y pude pasear mas tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El atardecer en la barbacana del rio fue, como todos los que estaba viendo en el Mekong, un despliegue de color entre nubes lejanas y enormes que le daban una profundidad y amplitud inusual a la boveda celeste.&lt;br /&gt;Estaba molido, y solo tenia ganas de descansar. En la pension coincidi con un belga que recorria Camboya en moto, y con otra viajera canadiense en solitario. Por unas horas rompi el silencio del viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Miercoles 28 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Kratie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A parte de descansar, tenia otras tareas por hacer en la ciudad; por eso me lo tome con calma y cogi un dia libre en la ciudad, dejando la bici en un rincon, que ya esta bien. Me levante a las tantas (que podian ser las nueve y media), y fui a desayunar al mercado, entre moscas y gusarapos que nadaban en la abundancia de la porqueria. Hay que tener los higados a prueba de balas para pasear por estos lugares con encanto, y mas aun para comer algo en ellos, pero ya estoy muy curado de espanto. Recorri las posadas de la ciudad a la caza de alguna guia de Camboya que algun otro viajero se hubiese dejado olvidada o hubiese cambiado a punto de dejar el pais. A falta de librerias, hay que acudir a estas tretas en paises como este, y asi, en efecto, me hice con una guia un poco antigua, pero suficiente para mi: en realidad solo quiero saber de ella que lugares son interesantes, y un poco de historia solbre ellos. El tema de posadas y comederos, ya lo soluciono yo al paso. Tambien me hice con un mapa de carreteras del pais, que hasta ahora habia caminado a tientas por la carretera principal. Ahora solo tenia que ponerme a leer, seleccionar los sitios a ver, y planear un poco la ruta, a grandes rasgos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206701043232754082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEHrAzWLSaI/AAAAAAAAAVg/fZrZjqaTnwc/s400/DSCN1833.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pase el dia entre paseos a la orilla del rio, y escribir y hacer recuento de la ultima semana; no solo para poner al dia el diario del viaje, sino tambien para ordenar mi memoria y tomar conciencia de las cosas que habia vivido. Esto es crucial, ya que si se viaja durante mucho tiempo, la memoria y la sensibilidad acaban por saturarse, y si las vivencias no se pueden compartir con alguien, caso es del viaje en solitario, o bien se toman medidas como escribir y plasmar pensamientos y momentos, o se corre el riesgo de adentrarse en una cierta confusion que no deja despues ser consciente y sensible a lo que se ve y se vive cada dia del viaje. Hasta de la belleza y la aventura se puede llegar al hartazgo, y esto es muy peligroso para un largo recorrido. Contarlo, escribirlo, ayuda a darle forma y retenerlo, a tener una vision global y seguir aceptando lo que llega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206700579376286098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEHqlzWLSZI/AAAAAAAAAVY/ynRKC57Msd8/s400/DSCN1823.JPG" border="0" /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Despues de otro magnifico atardecer junto al rio, tuve que capear con la mayor dignidad y respeto posibles con un mendigo ebrio y algo agresivo que se sento a mi lado. Era un hombre de mi edad, pero torturado por la vida, y sus ojos estaban inyectados en el rencor hacia ella. Disimule el cierto estado de alerta que por supuesto llevaba yo por dentro; en el hipotetico caso de que el tipo hubiese hecho un movimiento a su bolsillo, tal vez en busca de un arma, antes de que la pudiese sacar yo ya estaria seguro a cien metros de el. Era un caso improbable, pero hay que estar atento y no dejar la vida en las manos del azar. Sin perder las formas, eso si, y en este estado, mostraba una serena mirada de confianza para tranquilizarlo y mostrarle que con sus voces mas altas de lo necesario no me iba a impresionar. Trataba de entenderme con el mediante gestos, aunque el no hacia otra cosa que gritar en Khmer, por lo que poca comunicacion se establecio. Cuando considere que ya le habia dedicado suficiente tiempo como para no quedar como un melindroso europeo de los que se apartan despavoridos del que huele mal, le estreche la mano y me marche tranquilamente. Se quedo refunfuñando: con sus aspavientos y su vocerio en mi cara, no habia conseguido amedrentarme. No le culpo, seguramente era mi espejo en unas condiciones mucho peores, asi que no tenia nada que decir sobre ello; solo que, siendo que yo miraba desde este lado del espejo, debia cuidarme las espaldas por si acaso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206702675320326578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEHsfzWLSbI/AAAAAAAAAVo/kfwidBAXwGA/s400/DSCN1846.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Despedi el dia en la pension, a la luz de las velas, con otros viajeros que se alojaban alli. El apagon le daba un aspecto siniestro a la ciudad, y no invitaba a alejarse mas de un metro de la terraza a pie de calle. Una pareja de viajeros canadienses me invito a sentarme con ellos, se les notaba algo aburridos y faltos de conversacion. En un momento en que el se levanto para ir a por alguna cosa a su habitacion, ella me confeso que llevaban viajando 4 meses juntos y que no lo soportaba mas. En la vida diaria nos vemos y aguantamos unas escasas horas, pues la mayor parte del tiempo se pasa trabajando o en otras actividades. Pero, ay amigo, cuando se viaja son 24 horas juntos, y eso que hay multitud de estimulos externos para distraerse. Pero la convivencia llevada al extremo es muy dificil de llevar, y no era un caso infrecuente el de aquellos canadienses camino de darse de bofetadas. Suerte amigos, que os voy a decir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/script&gt;&lt;br /&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;br /&gt;_uacct = "UA-4583469-1";&lt;br /&gt;urchinTracker();&lt;br /&gt;&lt;/script&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-2613233888724693282?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/2613233888724693282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/2613233888724693282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/pasando-el-susto-hasta-kratie.html' title='Pasando el susto hasta Kratie'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SEHoRDWLSWI/AAAAAAAAAVA/gzQpB_hWucw/s72-c/DSCN1814.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-1013600273785500721</id><published>2008-05-28T07:52:00.000-07:00</published><updated>2008-05-28T08:35:06.921-07:00</updated><title type='text'>Cruzando la frontera a Camboya</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Lunes 26 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Recorrido: de Don Det a Stung Treng, Camboya: 90 km&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me levante de un salto con el primer sonido del despertador, algo muy inusual en mi. La razon era que vivia mi ultima mañana en Laos, y me encontraba algo nervioso y alterado por el cruce de la frontera y el descubrimiento del nuevo pais. Y no cualquier pais, sino Camboya, un lugar asolado por mil guerras provocadas por los imperialismos vecinos desde siglos atras: reyes birmanos, siameses y vietnamitas se habian ensañado con sus habitantes; y mas tarde franceses y norteamericanos, no habian dejado en paz ni un solo momento a este antiguo pais enclavado en medio de su tablero de juegos. Por primera vez en siglos vivia una tensa paz, pero no creia que un viaje por sus caminos fuese ni tan placido ni tan indolente como el de Laos o Tailandia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Habia otro problema para ponerme nervioso. Mi ultima posiblidad de utilizar un cajero automatico en Laos habia sido Pakse, y el unico que tenia la ciudad estaba fuera de servicio mientras estuve alli. No quedaba mas remedio que acudir a mis euros de reserva, pero ni si quiera exisitia en el camino una ciudad donde me los pudieran cambiar por riels o dolares, las dos monedas que se usan indistintamente en Camboya. Y no disponia de mas dias de visa en Laos; de haber algun problema en el paso de la frontera, no me quedaba tiempo para viajar a alguna ciudad mas al norte y solucionarlo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Despues de cruzar el rio para volver a la orilla este con la barcaza publica que partia cada mañana, recorri los ultimos 30 kilometros de este pais que tanto habia disfrutado. Laos era un pais detenido en el tiempo; de gentes humildes sin grandes desigualdades, ni graves carencias, ni grandes ambiciones mas que disfrutar de una vida sencilla en buena compañia. Felices, apartados de los locos derroteros del mundo del siglo XXI. Con un largo camino que recorrer; que yo esperaba de corazon no les borrara su eterna y sincera sonrisa del semblante, como en nuestros paises y en tantos otros sucediera ya hace mucho tiempo. Con una naturaleza sorprendente, exuberante e indomita, con una convivencia de etnias y culturas digna de ser proclamada patrimonio de la Humanidad. Laos vive de espaldas al mar que nunca ha conocido, y tal vez fue eso lo que la salvo de este siglo cambalache que hoy nos tortura a todos. Despues de 2000 kilometros por sus caminos, creo que he saludado a la mayor parte de sus habitantes, que al verme gritaban Sabaidee con una sonrisa. Laos es un pais entrañable que no ha merecido la guerra que les preparo el yankee, pero que libre de odio o revancha mira sin malicia ni segundas intenciones al que se acerca a visitarlo, y a comer a su mesa una sopa picante de tallarines.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205446560595003698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD12ETWLSTI/AAAAAAAAAUo/rpQW_RTKPag/s400/DSCN1766.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;A mitad del camino, pase por un lugar en el que el rio se desploma rocas abajo en una catarata poderosa, digna de su caudal. Y continue mi camino por un bosque sin casas ni nada ni nadie hasta llegar a la frontera. Selle la salida de Laos y cambie mis ultimos kips por 17 dolares a una mujer que vendia refrescos. Bueno, al menos tenia para comer algo en el recorrido hasta Stung Treng, donde esperaba poder sacar dinero en moneda local.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La cola de viajeros para conseguir el visado, que despues de todo si se podia obtener en la frontera desde hacia menos de dos meses, era lo suficientemente larga y lenta como para que me alegrase de haberla conseguido con antelacion en Vientianne. No tuve que esperar, y tras sellar la entrada en otra ventanilla solitaria, curce a territorio camboyano. Con los dolares recien cambiados comi un arroz en un puestito justo al otro lado, y con el susto ya pasado comence a pedalear por la desierta carretera de mi nuevo pais de acogida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No me cruce ni la mas minima aldea. Cada muchos kilometros de bosque se abria un claro roturado junto a la carrtera, y en el centro una chocita de bambu con una familia que me saludaba al paso; ya no decian Sabaidee, sino Hello.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Del paisaje mas o menos humanizado y cultivado de Laos, con bosquecillos medianos entre los campos de arroz, pase a una region inhospita y primitiva; no habia mas cultivo que matas sueltas de yuca en los desordenados campos roturados y quemados, y justo detras la linea espesa e impresionante de la selva primaria, de enormes arboles y malezas enmarañandolos. Se escuchaban mil cantos de aves, y el aire llevaba aroma de limon y regaliz en hirvientes bocanadas de humedad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En una aislada cabaña del camino pare a beber algo y pedir agua. La familia entera, abuelos, hijos, nietos y primos, reian sin parar de cualquier guasa que saliera de uno u otro, grande o pequeño. Era una alegria desbocada y contagiosa, y aunque no los podia entender, acabe riendome con ellos. Dicen que los pueblos que recien salen de guerras y barbaries tienden a tener la alegria por estandarte, y a disfrutar sinceramente de cada minuto de preciosa vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Al final del recorrido, por una carretera que seguia siendo estupenda y por la que no me cruce mas que con el autobus que llevaba a los viajeros desde la frontera, llegue a Stung Treng, la primera ciudad del camino, al otro lado de un enorme puente construido por los chinos para salvar un anchisimo afluente del Mekong; a la orilla de ambos se situaba la ciudad. El rio se hacia accesible en toda su longitud por un paseo adoquinado y protegido a la sombra de enormes arboles. Y al otro lado del rio la selvatica linea de arboles, brumosa y deshabitada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No tenia a penas dinero, tenia que buscar cajero o cambiar euros de la reserva. No habia cajero en el banco, ni tampoco cambiaban euros. Ahora si que estaba en apuros... Del banco me mandaron a una tienda en la que decian que si me los cambiarian; de alli me indicaron otro lugar, donde tampoco. Siguiente opcion: buscar el alojamiento mas caro de la ciudad, y ver que podian hacer por mi. No cambiaban tampoco, pero el chaval que lo atendia si sabia donde, y el mismo me llevo en su moto mientras me guardaban la bici en el hotel. Por fin me hice con moneda local, y muerto de hambre como estaba, recupere la bici y busque donde comer. No me habia atrevido antes por temor a gastar los pocos dolares que tenia, no me fuesen a hacer falta para dormir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Muy a diferencia del impoluto Laos de casitas humildes, pero limpias, entre tierra y hierba, mi primera ciudad de Camboya estaba llena de basura, amontonada en las aceras o en los charcos de agua que llenaban los baches de las calles. La pestilencia era considerable, y perros sarnosos buscaban comida entre los desperdicios. No solo los perros: niños y ancianos hacian lo propio, en un escenario extremo mas propio de hispanoamerica que del sudeste asiatico que yo conocia hasta el momento.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Al pasar por una posada volvi a encontrarme con Lanna, Philip y Aaron, y decidi quedarme alli. La pension estaba llena, y Simon, un suizo que hablaba un español impecable, me ofrecio compartir su habitacion doble. Con todos ellos y algun que otro viajero mas, sali al atardecer a pasear junto al rio, que se veia llegar como un mar al otro gigante, el Mekong, unos kilometros en el rojizo horizonte, delineado por una selva alta y profunda. Y daba gusto volver a estar entre amigos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205448884172310866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD14LjWLSVI/AAAAAAAAAU4/8JkBi0aP8kQ/s400/DSCN1789.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205447625746893122" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD13CTWLSUI/AAAAAAAAAUw/jzenVTRz7i0/s400/DSCN1781.JPG" border="0" /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por la noche sali a darme un paseo solo por las calles del mercado, ya cerrado. La pobreza extrema se notaba en el ambiente poco amistoso, incluso agresivo, que me conminaba a protegerme las espaldas y andar atento. Muchos niños  apuraban  los montones de basura, y los  pocos hombres que habia por la calle me miraban con una seriedad punzante y amenazadora. No parecian entusiasmados con mi presencia. Por mas que todo el mundo decia que Camboya era perfectamente seguro en la actualidad, ya echaba de menos el feliz, relajado y amistoso Laos, que dejaba solo unos kilometros atras.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-1013600273785500721?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1013600273785500721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1013600273785500721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/cruzando-la-frontera-camboya.html' title='Cruzando la frontera a Camboya'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD12ETWLSTI/AAAAAAAAAUo/rpQW_RTKPag/s72-c/DSCN1766.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-6402797302036329679</id><published>2008-05-28T05:13:00.000-07:00</published><updated>2008-05-28T07:51:30.583-07:00</updated><title type='text'>Haciendo el vago en Don Det</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Sabado 24 de Mayo de 2008&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En Don Det&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205401935884798162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1NezWLSNI/AAAAAAAAAT4/1yJQJWHgcOA/s400/DSCN1692.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La isla era el rincon perfecto del vago. Sin nada que hacer, ni lugar a donde ir, la vida se reducia a dormir hasta tarde, tomar algo fresco tumbado en una hamaca y contemplando el colorido del cielo, selva y rio, y leer hasta que el calor insoportable te hiciera caer dormido con el libro entreabierto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De todo esto, yo que soy un poco mas activo, solo tome lo de la lectura como disfrute de las horas de mas calor. Una vez mas de infinitas, el caballero de la Triste Figura iniciaba su tercera salida y cobraba vida en los campos castellanos, llenandolos de encuentros y razones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aproveche la mañana para caminar el perimetro de la isla. Una estrecha senda de tierra serpenteaba entre las cabañas sobre pilotes, que en cuanto se dejaba atras la zona de las posadas, se separaban mucho metros las unas de las otras, sin alejarse nunca del lecho del rio, de un intenso ocre. Arboles y palmeras tras las varandas de bambu que separaban los terrenos de cada casa regalaban una salvadora sombra bajo un sol que ya ardia a buena hora.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205403263029692642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1OsDWLSOI/AAAAAAAAAUA/2_oa_7Dd_LE/s400/DSCN1694.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205404723318573298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1QBDWLSPI/AAAAAAAAAUI/TxFiOY-POu4/s400/DSCN1693.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En el extremo sur de la isla, un puente dejado por los franceses sorprendia con su docena de ojos de hormigon para conducir a la otra isla, sin mas interes que la belleza de sus palmeras. Los niños se bañaban en el rio, saltando de los troncos de los arboles en piruetas sobre el agua. Otros, sin embargo, ayudaban a sus hermanos mayores en cualquier tarea, como extender al sol sobre plastico o bambu trenzado, el arroz aun con cascara de la cosecha, para secarlo bien antes de guardarlo en sacos dentro de los horreos de madera que habia tras cada casa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me llevo dos horas hacer la vuelta completa a la isla, y despues de comer me dedique a la lectura sin prisas. Dejando, al igual que los laosianos, fluir la vida como la mansa agua del rio que discurria a mi lado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La tarde volvi a pasarla con Lanna, Philip y Aaron, que no se habian movido de la hamaca de sus chozas en todo el dia. Ya de noche se junto con nosotros Shin Sin, una viajera china que hablaba un perfecto ingles. Era la primera vez que yo conocia un viajero de esa nacionalidad, y aunque ella conservaba mucho del radical orgullo patrio chino chauvinista y excluyente, tenia a grandes rasgos la mentalidad abierta del viajero global. Era fotografa de profesion, y lo probo con creces con algun pase de fotografias que nos mostro en su portatil. Trabajaba para los directores chinos mas famosos, y habia creado los carteles de varias peliculas de los ultimos años. Yo, que soy lego en el tema, la hubiera mirado con incredulidad de no ser porque Philip, que parecia muy al dia del cine chino y de sus directores, confirmaba con asombro lo que ella nos contaba como cualquiera que cuenta su trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo que mas me sorprendia de ella era que, procedente de una cultura tan diferente, fuera capaz de hilar un delicado humor lleno de hilarante ironia. Pase uno de los mejores ratos de los ultimos dias, despidiendo con todos y en buena risa la noche a la luz de las velas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Domingo, 25 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En Don Det&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El dia que dejase Don Det cruzaria la frontera con Camboya, unos treinta kilometros mas al sur. Habia pensado hacerlo este domingo; pero estaba pasando unos ratos tan agradables en la isla, que preferi quedarme y apurar el ultimo dia de visado que me quedaba para permanecer en Laos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Fue un dia parecido al anterior: paseo matutino, lectura durante las horas de mas calor junto al rio; y por la tarde con los amigos, que seguian con su tonica de hamaca y siesta. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205409207264430370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1UGDWLSSI/AAAAAAAAAUg/B2_o90DtQmo/s400/DSCN1699.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Jugamos al policia y al asesino, ese juego de cartas en qu hay que adivinar quien va puliendo uno a uno a los presentes. El juego es internacional, incluso en China es muy popular. Lo mas curioso fue observar divertido la discusion que se desencadeno entre una china, un holandes y tres canadienses, sobre con que reglas jugabamos. Porque cada uno trataba de demostrar que las de su pais eran las mas correctas y divertidas. El alegato apasionado de Shin Sin defendiendo las reglas chinas me dejo del todo sorprendido; aunque no menos lo hizo Aaron, que la rebatia sin perder el humor, pero sin bajarse de la mula tampoco. Estuve tentado de proponer las reglas españolas solo para divertirme viendo la reaccion de cada uno al nuevo ruido; pero preferi seguir observando atonito a aquellos embajadores de sus respectivas culturas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si algo ha caracterizado a la cultura europea de los ultimos siglos y hasta el presente, es su seguridad en que la verdad es unica, como un ente ideal aristotelico que esta ahi, como no puede ser de otra manera. Y por supuesto, la verdad de cada europeo es la suya, la que el cree, y la tiene que imponer al orbe a sangre y fuego si hace falta. Este sencillo pero dañino razonamiento ha escrito la Historia de Europa, y ha bañado en miseria y guerra la Historia del mundo desde el medievo; inquisiciones, guerras santas, evangelizacion de &lt;em&gt;salvajes&lt;/em&gt;, cruzadas por la democracia... George Bush sigue apelando a esta verdad unica, que por supuesto es la verdad del mundo capitalista, para poner su bota sobre el ultimo rincon del mundo; y franceses, alemanes y britanicos les van a la zaga como pueblos tradicionalmente imperialistas. Bueno, esto ya lo sabiamos, siempre fue asi, no es asi? Ahora bien, lo que me detenia absorto contemplando la discusion sobre el juego de cartas, era que los chinos tambien fuesen aristotelicos, que tambien se creyeran poseedores de la verdad con mayusculas, unica e ideal, y la quisieran imponer al resto del mundo. Era momento de poner las barbas a remojar... Llegaria ese dia? Donde se habia quedado ese entrañable budismo, ese delicioso hinduismo, que toleran a todo y a todos, porque cada uno solo tiene una parte de la verdad, y la verdad como tal ni si quiera existe.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Total, que al final fui yo con mi picardia española el que los vapulee a todos en las partidas que jugamos. Por un momento, y en secreto, el chauvinista fui yo...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205407759860451602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1SxzWLSRI/AAAAAAAAAUY/fp1GnZ3GstY/s400/DSCN1727.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205406196492355842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1RWzWLSQI/AAAAAAAAAUQ/z5m8FV8Hu88/s400/DSCN1722.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cenamos en la orilla oeste, despidiendo un atardecer que yendose a la noche, centelleaba en el horizonte con varias tormentas lejanas que no llegaban a acercarse a nosotros. Tuve entonces ocasion de hablar mas en profundidad con Shin Sin, una inquieta mujer aun por autodescubrirse, aun por encontrar su lugar en el mundo. Con el abundante dinero de sus colaboraciones en el cine, se podia permitir trabajar solo unos meses para despues dedicarse a viajar otros seis, por donde mas le apeteciera. Aunque su frustracion era Europa: por mas que lo habia intentado, nunca habia conseguido el visado para poder viajar y fotografiar las ciudades con las que tanto habia soñado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La conversacion se volvio despues mas interesante. Ella venia de Beijing, la gran urbe china, y su mundo urbano era el extremo opuesto al de aquella isla rural. Muchos de sus amigos eran ricos empresarios que se gastaban millones en un fin de semana, por ejemplo, pagando un vuelo privado para desplazarse con todos sus amigos a un hotel de lujo en Hong Kong, y celebrar alli una fiesta por todo lo alto, sin pararse a pensar cuanta gente podria vivir durante años con ese mismo dinero malgastado. Pero ninguno de aquellos ricos extravagantes, o de sus demas amigos de la urbe, profesionales y clase media, era tan feliz como cualquiera de los laosianos que sonreian al paso desde sus hamacas o desde los arrozales. Al final la felicidad parecia no radicar tanto en cuanto tienes, sino en cuan poco necesitas; no estaba muy lejos de la enseñanza filosofica budista este razonamiento. Cuanto mas sencilla es la vida, mas feliz se suele ser. Siempre, claro esta, que unas condiciones basicas de subsistencia digna esten cubiertas. Quien solo porta poco mas que una maleta como equipaje en el camino de la vida, suele llenarla de momentos, de amigos, de solidaridad, y de armonia en una comunidad. No lleva en ella el miedo a perderlo todo del que todo lo tiene, puede mirar con dulzura y franqueza los ojos de sus semejantes. Puede decir que quien esta a su lado, sus amigos, lo esta por lo que es, no por lo que tiene. Puede sentarse al lado de la Naturaleza sin el pesar en la conciencia de ser corresponsable de su destruccion.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Que sentido, que meta, tiene esta vida complicada, acelerada y consumista en que nos hemos metido?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El agotamiento de los recursos naturales que nos sostienen sera posiblemente el que nos despierte de esta soterrada pesadilla, y nos devuelva a la Naturaleza de la que nunca debimos separarnos tanto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;A la luz de las luciernagas acompañe a su choza a otra entrañable amiga que dejaria en el camino, y regrese a la mia con las primeras gotas de una atronadora tormenta que disfrute en soledad bajo el porche de la habitacion, mirando como se mecian las ceibas al viento, y como se espesaba el aire oscuro de la noche con la manta pesada que hacia hervir al Mekong.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-6402797302036329679?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6402797302036329679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6402797302036329679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/haciendo-el-vago-en-don-det.html' title='Haciendo el vago en Don Det'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1NezWLSNI/AAAAAAAAAT4/1yJQJWHgcOA/s72-c/DSCN1692.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-8145021876363821443</id><published>2008-05-28T04:43:00.000-07:00</published><updated>2008-05-28T05:13:37.866-07:00</updated><title type='text'>Hacia las 4.000 islas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Viernes 23 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Recorrido: de Champasak a Don Det: 124 km&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Seguramente la vida en Champasak era extremadamente aburrida. Y alguien que no tenia mejor que hacer se entretuvo durante la noche, por pasar el rato, en doblar una de las estructuras de aluminio de la bici donde montaba las alforjas, para comprobar su resistencia. Y por la mañana me la encontre rota. No tenia mucho sentido montarle el numero al de la posada, el mal estaba hecho y solo podia ganarme un mal rato. Lo apañe como pude con un clavo que encontre y un pedazo de alambre, y al montar el equipaje sobre la bici comprobe que seguramente aguantaria asi durante algun tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Llovia. A ratos intensos chaparrones; el resto del tiempo fina lluvia. Pero esta vez no queria dejarme amedrentar. Ya me habia comprado uno de esos impermeables que cubren a ciclista y bicicleta, parando sobre todo la lluvia que llega desde delante al desplazarse. Sali bajo la lluvia despues de desayunar a cubierto, y aunque no resultaba del todo agradable pedalear asi, con el sudor condensandose bajo el plastico y humedeciendo la espalda, y de todos modos el agua se colaba por debajo, el invento era lo suficientemente bueno como para que decidiera continuar pese a todo. No tuve que esperar mucho para tomar la barcaza de regreso a la orilla este del rio, y en seguida tome de nuevo la carretera del sur. Proximo destino: Don Det, una de las 4.000 islas famosa entre el ambiente mochilero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205393955835562146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1GOTWLSKI/AAAAAAAAATg/38z4XyM7Rg8/s400/DSCN1681.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Durante todo el dia se alternaron fuertes aguaceros que pase estoicamente con mi impermeable, y claros soleados que en un momento lo secaban todo y me obligaban a quitarme el impermeable, y cocerme despues como de costumbre.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Recorria los ultimos tramos de este precioso pais que me habia acogido durante el ultimo mes. En su mas remoto sur el paisaje era muy similar al de los ultimos 1.000 kilometros que habia recorrido no lejos del Mekong, pero aun mas despoblados de gente, haciendose inusual encontrar una aldea donde tomar algo y sentarse a descansar. En una de estas paradas celebre con un refresco que acababa de pasar los 3.000 kilometros en este viaje: en total habia estado un mes y 23 dias, de los cuales habia pasado 33 pedaleando. La media no me parecia mala, casi 100 kilometros por dia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Seguia remontando aquel viento impertinente. Al atardecer, cuando otra tormenta comenzaba a rodearme, encontre por fin el desvio que regresaba al rio, a la aldea de Ban Nakasang, donde una canoa a motor cruzaba los 500 metros hasta la isla de Don Det. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205395192786143410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1HWTWLSLI/AAAAAAAAATo/ZMykKOaDbj8/s400/DSCN1684.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como a esas horas no habia otros viajeros con quienes compartir la barca, tuve que pagar el precio completo, unos 3 euros que me supieron a cuerno.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las islas que veia de paso eran mas bien bancales de arena cubiertos de selva, elevados unos metros sobre el agua aun en temporada seca; pero cuando el rio crecia, muchas de ellas quedaban sumergidas, otras eran arrastradas o cambiadas de lugar, en un paisaje variante e inestable. Algunas de ellas, las mas grandes,  estaban habitadas por gentes que, aun mas si cabe, se apartaban del mundanal ruido, cultivando sus arrozales o viviendo de la pesca; y ultimamente del turismo, que por fin habia llegado a perturbar su apacible vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205396236463196354" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1ITDWLSMI/AAAAAAAAATw/tJGLjyVPlDU/s400/DSCN1689.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Desembarque de la lanchita, descalzandome para llevar en volandas la bici sobre el agua, y sin prisa me puse a caminar por la callejita unica de tierra que subia paralela a la orilla, ocupada por terracitas de madera y alojamientos muy simples de chocitas de bambu y guano. En plena temporada baja, no habia casi viajeros, y los pocos disfrutaban del atardecer tomando un refresco junto al rio. Todo era pequeño y junto, un pueblito de juguete.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Elegi una de aquellas posadas, con unos sencillos bungalows de madera, cuya puerta y ventana daban a una terraza cubierta que se asomaba encima del Mekong. Enfrente unas enormes ceibas elevaban sus no menos de 20 metros de diametro en la copa sobre otra isla menor deshabitada, y las lanchitas subian y bajaban con locales que se movian entre las islas. Era un increible paisaje de selva tropical en estado puro, muy similar al que ofrecen el Orinoco o el Amazonas con sus naturalezas virgenes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me fui a cenar con un suizo que habitaba la choza contigua. Estudiaba en Singapur, y estaba de vacaciones, en camino a China, donde pensaba acudir a varias competiciones olimpicas. Me gustaba hablar con el; como buen europeo del norte, tenia una cuadriculada y rigida mentalidad, de las que solo aceptan la existencia de una verdad y de una manera de hacer las cosas, de ser y funcionar en la vida. Y lo afirmaba todo con una pasion controlada pero chauvinista al extremo. Me despertaba cierta ternura aquella vision reduccionista y simplista.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En esto llegaron al mismo restaurante tres conocidos de los ultimos dias en Pakse: Lanna, la viajera adolescente, con Philip y Aaron, que se acababan de conocer. Ya estaba formada la cuadrilla de amigos para pasar una agradble noche al calor de la conversacion.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No habia electricidad en la isla. De 7 a 10 de la noche los restaurantes conectaban cada uno su generador, llenando de una molesta ruidera aquella noche de perfecta quietud. Afortunadamente estaban obligados por ley a desconectarlos al unisono a las 10 en punto, y la platica pudo seguir a la luz de las velas y el sonido de los grillos y ranas, contemplando las innumerables luciernagas que cruzaban el aire. Siempre llevo en la bandolera la linterna, porque nunca se sabe si un apagon no te ha de hacer volver a tientas a tu habitacion. Asi que en aquella cerrada oscuridad de estrellas pude tomar el camino de la cama, que es siempre el mejor camino.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-8145021876363821443?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/8145021876363821443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/8145021876363821443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/hacia-las-4000-islas.html' title='Hacia las 4.000 islas'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SD1GOTWLSKI/AAAAAAAAATg/38z4XyM7Rg8/s72-c/DSCN1681.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-388515127243969838</id><published>2008-05-27T21:55:00.001-07:00</published><updated>2008-05-27T22:34:00.197-07:00</updated><title type='text'>Llegando a las tierras Khmeres</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Jueves 22 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Recorrido: de Pakse a ChampasaK: 61 Km&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin tiempo para recorrer el altiplano que se elevaba al este de Pakse, con cataratas, aldeas tribales y plantaciones de cafe entre otros puntos de interes, me encontraba en la recta final (nunca mejor dicho en estas llanuras interminables) del recorrido en Laos. En los pocos dias de visado que me quedaban antes de tener que cruzar a Camboya, me habia propuesto viajar a Champasak para ver las ruinas de un templo Khmer previo a la epoca de Angkor; y despues descender hasta las 4.000 islas, Si Phan Don, una zona de ensanchamiento del Mekong junto a la frontera con Camboya, en la que se forman innumerables islas fluviales en las que discurre una relajada vida sin coches ni ruidos que es aprovechada como escala y descanso por los viajeros en transito entre los dos paises.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Asi, para empezar sali de Pakse despues de despedirme de los muchos compañeros que habia conocido en la Sabaidee. Cuando se viaja de mochilero, es frecuente que de estos encuentros surja el perfecto compañero de viaje durante unos dias, hasta que otro cruce separe los caminos y nuevos viajeros aparezcan en el lugar menos pensado, de manera que la mayor parte del tiempo no se viaja solo si uno no quiere. Pero en bici no es frecuente dar con algien que pedalee en la misma direccion, por lo que la partida significa siempre decir adios a todo el mundo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Fue un recorrido corto hasta el desvio que retomaba el camino del rio. Al llegar a la orilla se terminaba la carretera, y me subi a la barcaza que por unos centimos atravesaba el rio hasta Champasak, en el lado opuesto. Coches, motos y personas se apiñaban en su fragil estructura de tablones montados sobre tres barcas metalicas. Una chapuza espantosa que, sin embargo, navegaba la anchura ya considerable del Mekong.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Champasak comenzaba justo en el embarcadero contrario, y consistia en poco mas que una hilera de casas escondidas entre enormes arboles, con grandes jardines sombrios y verjas cubiertas de enredaderas. A ese lado del rio no habia carreteras de asfalto, ni se conectaba con ningun lugar importante, por lo que por sus calles no circulaban mas vehiculos que bicis y motos. Era dificil creer que aquel sencillo monton de casitas hubiera sido la capital de un reino que corono a tres reyes, hasta ser finalmente sometido en el siglo XIX. Era un bucolico lugar, silencioso y encantador, asomado a la orilla de extramada belleza del gran rio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205289175813408882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzm7TWLSHI/AAAAAAAAATI/OfLVWkY5hdM/s400/DSCN1637.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi objetivo en el lugar era visitar el Wat Phu, el templo khmer, unos 10 kilometros al sur del pueblo. Asi que antes incluso de buscar posada, preferi parar solamente a almorzar, y despues continuar directo hacia las ruinas con todo el equipaje, con tal de disponer de toda la tarde para visitarlas. Comi en una terraza colgada sobre el rio; bajo un cielo vivo que mezclaba deslumbrantes claros de cegadora luz tropical con nubes oscuras de tormenta que se revolvian en cuestion de minutos, se entregaban a sus pacientes tareas los pescadores que, bajo la asadura del sol, o el diluviar del monzon, no dejaban nunca de echar y recoger sus redes desde las fragiles barquitas alargadas. Despues, y sin entretenerme mucho en sobremesas, me puse en camino hacia el Wat Phu.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205291254577580178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzo0TWLSJI/AAAAAAAAATY/6_wV2TWwsts/s400/RSCN1675.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al final de un bucolico paisaje de arrozales y casitas con hamacas colgadas a buena sombra, aparecia el gran estanque artificial del viejo templo, que seguia conteniendo agua como antaño; la ancha escalinata que desembocaba en el como final del templo, y donde los antiguos khmeres, de religion hinduista, se daban sus abluciones matutinas rituales, habia sufrido el paso del tiempo, y sus enormes sillares en piedra de laterita volcanica y arenisca, se veian desencajados y movidos, ondulados como si la tierra se las hubiese querido sacudir de encima.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tras ellas la ladera ascendia suavemente hacia unas montañas boscosas. Pasarelas y escalinatas flanqueadas por linghams (simbolo de Shiva), o Nagas (serpientes mitologicas de siete cabezas), se sucedian hacia la parte alta que casi no se distinguia entre enormes arboles. Pase junto a los edificios mas grandes del conjunto, unas estructuras de unos 30 metros de lado y unos 5 de altura, riquisimas en bajorrelieves y detalles decorativos con la triada principal hinduista, Shiva, Vishnu y Brahma, o de Parvati, la esposa de Shiva. Ventanas balaustradas en piedra seguian en pie como 14 siglos atras, y era facil imaginar a los monjes espiando la calle entre los enormes barrotes de piedra.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Conforme me adentraba ladera arriba, el bosque se iba apoderando de todo. Los arboles enraizados entre las piedras de los muros y escaleras, le daban el aspecto de civilizacion perdida devorada por la selva que facilmente se asocia con el mundo de Angkor. Al final del mas empinado ascenso, en que los escalones se juntaban y hacian mas altos, convirtiendo en una hazaña el subirlos, y en un peligro el bajarlos, se llegaba a una sombria explanada a los pies de enormes paredes de roca arenisca rojiza, tapizadas de enredaderas, y cerrado todo ello al cielo por las copas de unos arboles espesos que no dejaban ni atisbarlo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un pequeño templo que habia estado centrado por un lingham de Shiva, pero que posteriormente se habia destinado al culto budista, colocando en su lugar una imagen de Buda mas bien grotesca, era el centro mas sagrado del conjunto, junto con el manantial sagrado que surgia de unas rocas justo detras y cuyas aguas desde antiguo se habian considerado milagrosas. En el templo rezaban con grandes ademanes y en voz alta, varios fieles, en contraste con las silenciosas oraciones que yo habia observado en otros lugares del pais. Entre los humos del incienso elevaban al aire enormes fragmentos de piedra de lo que seguramente fue el lingham original, en un extraño y particular sincretismo de los que abundan en Asia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y desde lo alto se disfrutaba de una privilegiada vista de las escalinatas llegando a los estanques alla abajo, y del interminable valle cubierto de bosques salteados de vez en cuando por arrozales inundados hasta un liso horizonte que se difuminaba con el aire.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205290979699673218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzokTWLSII/AAAAAAAAATQ/LTerEElrStI/s400/DSCN1655.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;A la salida del templo pase por un museo donde guardaban las mejores piezas del Wat Phu: esculturas de los principales dioses hindues y de Buda, piezas de ceramica, animales mitologicos detenidos en la piedra,... La visita a Champasak habia valido la pena, y me emocionaba pensando que en pocos dias me encontraria recorriendo los templos Khmeres de Camboya.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Regrese al pueblo lloviendo, aunque sabiendo que dormiria a cubierto no me moleste en pasarlo mal, y tan solo disfrute del refresco y del colorido que las negras nubes aportaban a las montañas y a los arrozales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Despues del atardecer, duchado y con todo en orden, me di un paseo por la antigua capital del reino, por la que solo caminaba algun perro despistado. Todas las ambiciones humanas caben en una bacia, y aquella que presumio de ser capital de un reino sucumbia a un dulce olvido lavado por una lluvia melancolica. Ambiciones, motivos, guerras y famas, acaban sin remedio siempre convertidas en pasto de gusanos.  Y de que sirve considerar tan a pecho la vida, por que tomarsela tan en serio y con tanta gravedad? Si todo es tan pasajero, si pasajeros somos, y no hay un grano de arena que coloquemos y no sea devuelto por el viento al fondo del mar. Que insignificante la vida, que futiles los sueños...&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-388515127243969838?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/388515127243969838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/388515127243969838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/llegando-las-tierras-khmeres.html' title='Llegando a las tierras Khmeres'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzm7TWLSHI/AAAAAAAAATI/OfLVWkY5hdM/s72-c/DSCN1637.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-7472504297882304250</id><published>2008-05-27T21:34:00.001-07:00</published><updated>2008-05-27T21:54:41.741-07:00</updated><title type='text'>Descanso entre amigos en Pakse</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Martes 20 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt; &lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En Pakse&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205286667552508002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzkpTWLSGI/AAAAAAAAATA/SOQd9Q7831Y/s400/DSCN1610.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205285254508267602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzjXDWLSFI/AAAAAAAAAS4/r5WCvrBeGqk/s400/DSCN1608.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me tome un dia de descanso, sin ocupacion ni obligacion, con ganas de charlar con la gente y leer entre ratos. Y fue casi lo unico que hice en todo el dia. Aaron y Philip se marcharon por la mañana, y yo me traslade a un barracon de cinco camas , de las que una habia quedado libre. El precio era muy economico, algo mas de un euro por noche, pero a cambio no se podia dejar nada valioso en el equipaje, a no ser que se quisiera poner el propio destino en las manos ajenas de cualquier otro mochilero que andase flojo de dineros y quisiese rebuscar entre las mochilas. Asi, pasaporte, tarjetas bancarias, dinero... lo vital para el viaje, debia de venir conmigo a todas partes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lleve la bici a un herrero para que me soldaran de nuevo la pieza quebrada. Meror que llevarla suelta seria tenerla mal soldada, aunque no me aguantase mas que unos dias. Y a la vuelta del herrero me encontre con Pako, el viajero que ya me habia cruzado un par de veces en Laos, y que venia con una remesa nueva de historias divertidas para contar. Me pase todo el dia con el, charlando con un cafe en la mano en una terraza o en otro bar. Algo bueno de Pako era que sus puntos de vista sobre la sociedad, la Historia o la politica, no eran muy distantes de los mios, y asi podiamos entrar en harina sin que ninguno se escandalizase por la opinion ajena, y entendiendonos sin prejuicios al contraponer ideas diferentes. Mientras llovia y tormentaba en la calle, se nos fue el dia en platicas bajo el toldo de alguna terraza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Miercoles 21 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En Pakse&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me habia acostado temprano, pues habia reservado el dia para retomar la bici y hacer una ruta de un dia, sin peso de mochilas, yendo y volviendo por la tarde a unas cataratas a unos 40 kilometros al este de la ciudad, por la carretera que conduce a Vietnam. Pero el dia amanecio diluviando, y no dejo de hacerlo hasta bien entrada la tarde. Hice, aun asi, el intento; pero no hube recorrido ni 5 kilometros bajo el aguacero cuando, empapado y helado, decidi desistir y olvidarme de las cataratas. Despues de todo el plan en la ciudad no parecia muy malo, con tanta gente interesante por conocer.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Volvi a la posada a ducharme y cambiarme, y a retomar la rutinilla de Pakse: largas y amenas conversaciones con viajeros que iban y llegaban. Un rato con Pako; un paseo por el mercado con Lanna, una canadiense de 18 años que viajaba sola como el mas aguerrido aventurero. Me costo creer que tenia esa edad, y es que como el resto de canadienses que he conocido en mis viajes, suelen mostrar una madurez y una profundidad en sus conversaciones, que no serian faciles de encontrar en españoles de la misma edad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Luego nos juntamos con una divertida alemana de padres iraquies, que no era capaz de decir nada en serio; y con un australiano un poco raro que tal vez habia salido directamente de debajo de un flexo a esos mundos de dios. Me reencontre tambien con otra canadiense que habia conocido en Luang Prabang, y que ahora viajaba con una austriaca timida que cuando abria la boca sentaba catedra. Llego Pako con Chelo, una española que vivia en Irlanda pero conservaba todo su cachondeo gaditano, y aun se nos junto una neozelandesa  algo mayor que nosotros, y que llevaba un mes recorriendo sola en bicicleta los paises de la zona, en direccion contraria a la mia. De una torre de babel como aquella se puede uno imaginar las buenas risas y las historias curiosas que se sucedian unas tras otras. Y en este cachondeo alargamos la noche mucho mas alla del blando toque de queda que en Laos obliga a todo y a todos a recogerse pasadas las 11 de la noche.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205283897298602050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDziIDWLSEI/AAAAAAAAASw/NfXT_e8aZY0/s400/DSCN1601.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-7472504297882304250?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7472504297882304250'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7472504297882304250'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/descanso-entre-amigos-en-pakse.html' title='Descanso entre amigos en Pakse'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzkpTWLSGI/AAAAAAAAATA/SOQd9Q7831Y/s72-c/DSCN1610.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-7624149385680993325</id><published>2008-05-27T20:17:00.000-07:00</published><updated>2008-05-27T21:33:15.965-07:00</updated><title type='text'>Por el valle de los espejos</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Domingo 18 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Recorrido: de Savanaketh a Nongsavan: 129 km&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Savanaketh era una ciudad agradable, y tal vez hubiera valido la pena quedarse un dia mas; pero me faltaba aun mucho recorrido por hacer hasta Camboya, y pocos dias de visado para estar en Laos. Por eso preferi continuar hacia el sur.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En seguida se termino la ciudad para abrirse un paisaje rural de bosques medianos y arrozales inundados. Las rectas interminables seguian acompañandome, pero ya me habia acostumbrado a ellas y no se me hacian tan aburridas. Solo era cuestion de tomarselo con calma y disfrutar del recorrido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Al este de la ciudad surgia un gran bosque y parque natural, y de sus ricas forestas salian a vender las mujeres de las aldeas en improvisados puestitos al pie de algun enorme arbol junto a la carretera: setas, insectos, frutas, amontonados en sencillas telitas en el suelo, y atendidas por campesinas que esperaban pacientemente en cuclillas a que alguien de paso se parase a comprarles algun producto, mientras vigilaban que sus muchachos no se acercaran demasiado a la carretera.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Paseando por las aldeas me llamaba la atencion encontrar a la mayoria de la gente tumbada, estudiando el vuelo de las moscas a mayor tarea. Parecia que nadie tuviese otra ocupacion a lo largo de todo el dia. Y no era cuestion de que fuese un domingo de descanso, porque llevaba una semana observando lo mismo. Los laosianos, tal vez por su mentalidad budista, carecen de grandes ambiciones, se conforman con poquito con tal de estar mas tiempo a la bartola placidamente parados. No sienten ningun interes por trabajar. Tal vez deberiamos aprender un poco de ellos, para suavizar la frenetica y estresada vida en la que nos han metido en occidente con cantos de sirena de falsa abundancia. Pero el extremo laosiano era descorazonador. Yo estaba seguro de que, viviendo en chozas precarias como aquellas, yo no podria estar parado, y seguramente me pasaria el dia buscando ramas y bambues que tallar para mejorar la estructura, o seleccionando losas de piedra para que los niños no pisaran pura mugre. Pero no parecia importarles demasiado el estado de las cosas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Fue este un dia de interaccion con gente que espontaneamente se me acercaba a practicar su ingles. Primero fueron dos chicas que caminaban en moto, y se pusieron a mi altura. Cuando se quitaron el casco pude comprobar con sorpresa que se trataba de dos travestis, bastante mal acabados, por cierto. Estuvimos charlando un rato, me preguntaron sobre todo por mi viaje y recorrido. Cuando continuaron su camino un rato despues, fueron tres estudiantes en tres motos que tambien se pusieron a mi altura y me acompañaron un buen rato. Cuando llegamos a su aldea paramos a tomar un refresco, y seguimos la conversacion a la sombra de un toldo. Me contaron sus planes para el futuro, lo que iban a estudiar cuando terminasen la secundaria; y tambien me pedian detalles sobre los lugares que habia visto en mi recorrido. Tambien me hablaron de los desastres del ciclon que habia asolado Birmania, y de como la junta militar que gobernaba el pais estaba formada por unos locos que habian arruinado el antaño mas prospero pais de la zona, y seguian hoy, una vez mas, maltratando y descuidando a su sufrido pueblo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205264763219298290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzQuTWLR_I/AAAAAAAAASI/wLOI6Fe4hMY/s400/DSCN1551.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un par de horas despues alcance a un chico que venia en su bici de montaña desde Savanaketh. Habia ido a buscar trabajo, y ya volvia a casa despues de la entrevista. Confiaba en que lo seleccionaran para trabajar en un casino de la ciudad, al que acudian especialmente tailandeses del otro lado del rio a dejarse los cuartos. Me hablo de democracia. De como los norteamericanos usaban esa palabra como pretexto para invadir paises, robar petroleo,... El chaval no se chupaba el dedo, desde luego. Sus hermanos trabajaban todos en Bangkok, sirviendo en las casas de familias acomodadas o en industrias de la ciudad. Sabia que sus vidas eran muy duras, sin descanso ni vacaciones, ni fines de semana, tantas horas trabajando como obligase el patron. Tenia claro que su vida en Laos era mucho mas agradable de lo que seria como emigrante, pero no tenia claro que pudiese evitar seguir el camino de sus hermanos para poder &lt;em&gt;progresar&lt;/em&gt; en la vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205265759651710978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzRoTWLSAI/AAAAAAAAASQ/DdDda-7I76I/s400/DSCN1553.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El paisaje era cada vez mas seco, y por primera vez en mucho tiempo veia tierra parda desnuda de vegetacion. En los escasos pueblitos aplastados por el sol que me encontraba de paso, nadie hacia otra cosa que dormir. Si paraba a tomar algo tenia que despertar al dependiente, que se levantaba dando tumbos de su hamaca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con el atardecer empece a temer que no encontraria donde dormir. Confiaba en llegar a algun pueblito mayor, que al menos dispusiese de un templo donde alojarme. La opcion de la choza en un arrozal no parecia muy adecuada. Al final del dia habia entrado en unas llanuras de campos encharcados, que son siempre los mejores criaderos de mosquitos;  y dormir alli hubiese sido una locura. El sol se estaba ocultando ya, y las furiosas marabuntas de mosquitos retomaban el vuelo y se oian en un zumbido colectivo estremecedor. Mientras seguia pedaleando no habia problema, pues el airecillo de mi movimiento les impedia acercarse a picarme, y tan solo debia cuidar de cerrar la boca y entornar los ojos para no merendar gratis. Pero si me paraba un instante, en seguida notaba como acudian en masa a por mi. No tenia muchas mas opciones que seguir hasta encontrar algo, de nuevo me veia pedaleando de noche entre aquellos campos sin vida humana. El mapa no aportaba demasiada informacion: ni situaba todos los pueblos, ni los distinguia por su tamaño. Y la guia tampoco ayudaba, estas zonas fuera de los circuitos turisticos ni se mencionan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero cuando me veia anocheciendo de esta guisa, agotado y teniendo que pedalear para no ser devorado, por fin me sonrio la suerte, y llegue a Nongsavan, un pueblo algo mayor, y casi incomprensiblemente para su tamaño, con un hospedaje en las afueras, entre un bosquecillo y unas rocas rodeados de arrozales inundados. En otras ocasiones es facil regatear el precio, y se puede conseguir casi la mitad de lo que piden inicialmente. Pero a esas horas, y sin otra posada que le hiciera competencia, no tuve mas remedio que aceptar un precio algo abusivo para el cutrichil que era. Pero contento de dormir bajo techo. Y gracias, porque en seguida comenzaron a caer rayos y centellas, y a diluviar con estrepito.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Lunes 19 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recorrido: de Nongsavan a Pakse:  125 km&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La tremenda tormenta que habia caido durante la noche habia dejado los campos aun mas encharcados de lo que los viera el dia anterior. Los hombres aprovechaban ya de buena mañana para arar la tierra con sus mulas mecanicas, llevandolas descalzos por los barrizales. En las aldeas, aun envueltas en brumas, las mujeres llevaban cuencos de arroz hervido a los templos, como cada mañana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como todos los dias que llevaba recorriendo las planicies del Mekong, el viento del sur soplaba fuerte en mi contra, y hacia fatigoso el avance kilometro tras kilometro. A veces encontraba bosques algo mas naturales y espesos, o arrozales inundados formando mosaicos de espejos que reflejaban las nubes del cielo. Pero la mayor parte del recorrido no era demasiado atractivo, sin nada mas a la vista que unos pequeños arboles a los lados de una carretera perfectamente recta y aburrida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Comi, casi como manjar excepcional que me sacaba de la rutina de la sopa de tallarines, un arroz pegajoso con unos pedazos de pollo. Este arroz seco forma casi un engrudo pegado que se ha de comer con la mano, separando un pedazo del bol, y amasandolo con los dedos para comerlo acompañando a cualquier otra cosa, generalmente vegetales, insectos o carne de pollo. Pero con ser tan simple, para un estomago que llevaba semanas a base de sopa de tallarines, era una delicatessen muy digna. Aunque me amargaron un tanto la comida los ancianos que llevaban el puestito. Con lo que ella eructaba mientras mascaba un tabaco que le volvia rojo sangre las encias, dientes y labios, que mostraba sin complejos riendo sin parar, y lo que el escupia y se hurgaba los dientes con un palillo roñoso, mientras de cuando en cuando cogian de un plato de cucarachas asadas que tenian en la mesa junto a mi plato de arroz, me dieron el rato...&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Despues de comer pedaleaba yo por unas llanuras a las que, a lo lejos, les habia salido una boscosa cresta montañosa que le daba algo de variedad al paisaje. El fuerte viento del sur que me impedia avanzar a buen paso, trajo unas oscuras nubes de tormenta que, antes de que me diera cuenta, me habian rodeado. Por un pelo encontre a tiempo una chocita junto a la carretera, y me refugie justo cuando la lluvia arrecio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La lluvia tropical es repentina y bestia. Atronadoras oleadas de agua martillando sobre el suelo, los arboles y los tejados, descargan como una cascada que pretendiera aplastarlo todo. En cuestion de segundos se crean arroyos, y los campos se ven bajo agua. En los momentos mas intensos del aguacero la vista no alcanza mas alla de unos pocos metros, y es que todo un mar se precipita contra la tierra. Los rayos caen cerca y ciegan, y en un momento los vienen a acompañar truenos sobrecogedores que resuenan con un extraño eco en el valle abierto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mientras yo permanecia a cubierto, por la carretera seguia pasando de vez en cuando algun campesino en bici o en moto, y no parecia importarles lo mas minimo la que estaba cayendo, supongo que a fuerza de costumbre. No resultaba agradable mojarse, ya que con la lluvia la temperatura descendia bruscamente. Asi que permaneci alli mas de una hora. De vez en cuando amainaba, pero de la direccion de donde venian los vientos y las nubes, seguian apareciendo nuevas y oscuras bocas de lobo, y en seguida volvia a diluviar. Disfrute del desde mi refugio, hasta que vi aclararse el horizonte del sur, y entonces pude reanudar la marcha sin esperar que me cayera otra tormenta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205268005919606818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzTrDWLSCI/AAAAAAAAASg/MD-mv2lGe4I/s400/DSCN1593.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por los campos sumergidos caminaba maravillado por el colorido inusual. La carretera elevada unos metros sobre el paisaje circundante permitia  verlo sin trabas, y sin peligro del agua. Las montañas boscosas del horizonte deshacian las nubes bajas para convertirlas en evocadoras figuras deshilachadas. Algunos campos se cubrian de agua limpia de lluvia, y a otros habia lelgado el barrizal arrastrado por las pequeñas ramblas de la tormenta, por lo que cada fragmento de la llanura podia presumir de un color diferente del resto. El colorido ocre de los espejuelos de agua se veia acrecentado por la luz azulada de un aire limpio y humedo cubierto por un cielo plomizo en el que se abrian brillantes ventanas a una celeste claridad, que regaban de una extraña luminosidad al agua y a los arboles.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205266846278436882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzSnjWLSBI/AAAAAAAAASY/_7LrIN3OVtg/s400/DSCN1590.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con la fresca tarde que se habia quedado, los campos se llenaban poco a poco de campesinos, y de niños que buscaban caracoles e insectos para el puchero, o se bañaban desnudos en los barrizales. De labradores que peleaban con los ribazos elevados de sus bancales para que no los destrozara el agua que corria por ellos descontrolada; o para conducirla de uno a otro campo, o para desencharcar la entrada a sus cabañas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205269388899076146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzU7jWLSDI/AAAAAAAAASo/bK2O3QClXCY/s400/DSCN1597.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Entre tanta belleza era facil tomar conciencia de nuevo de la fortuna que era estar paseando por alli, en ese preciso instante, viviendo momentos preciosos entre aquellas maravillas que veia, recibiendo los saludos de la gente que sonreia entusiasmada al viajero solitario. Solo echaba en falta poder compartir aquel momento tan especial con alguien querido; tengo la certeza de que el mero hecho de poder decir a una persona querida "Mira que belleza", te hace saborear aun mas todo lo que vives. Caminando en soledad silenciosa, me sentia de algun modo en suspenso, con sensaciones y sentimientos que, sin poderse enraizar en una tierra amiga, flotaban en el aire y se marchaban llevados por el viento. Es lo malo de viajar solo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El final del dia fue, sin embargo dificil. El cansancio acumulado, la distancia excesiva, y un fortisimo viento de cara, me hacian avanzar a un penoso paso de tortuga, que me llego a desesperar. Los ultimos 20 km se hicieron eternos, hasta que por fin llegue a Pakse, una ciudad tranquila a orillas de un rio que se daba al Mekong alli mismo. Habia oido que era un lugar turistico, pero mientras cenaba en un restaurantito del centro, no veia un alma por la calle, ni propia ni foranea. Tal vez ayudaba a la atmosfera fantasmal, el ambiente frio y ventoso que habia dejado la tormenta. Solo se oian los chirridos de cualquier cosa que, colgando de las fachadas, fuese sacudida por el viento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y es que no era Pakse, sino la posada Sabaidee, la que concentraba los viajeros y la actividad posible en la ciudad. Tantos habia que no tenian habitacion para mio; dos viajeros que  se encontraban en la misma situacion, me ofrecieron compartir un cuarto con tres camas que era lo que quedaba libre. Pero el ambiente me parecia tan agradable y tan cosmopolita, con una veintena de viajeros de otros tantos paises, que me quede con la habitacion compartida. Aaron, un holandes chisposo y buen conversador, y Philip, un canadiense quebequois parlanchin, con un sonoro acento frances, me acompañaron a cenar despues de la ducha de rigor. Y por primera vez en muchos dias cerre la noche en una agradable conversacion con 8  viajeros con muchas anecdotas que contar y guasas que compartir. Entre otros conoci a un ciclista aleman que llevaba meses recorriendo Asia, desde Mongolia a Camboya, y que ya volvia de vuelta al Tibet. Todo un aventurero de hablar pausado y casi evadido, con mil paisajes tras unos ojos que se movian despacio al hablar, y que llevaba unas semanas compartiendo ruta con otro ciclista frances que a penas comenzaba.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como en los viejos cuentos del siglo de oro, el dia acababa en el meson de la venta, contando historias del camino, comiendo, bebiendo y riendo en buena compañia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-7624149385680993325?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7624149385680993325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/7624149385680993325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/por-el-valle-de-los-espejos.html' title='Por el valle de los espejos'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDzQuTWLR_I/AAAAAAAAASI/wLOI6Fe4hMY/s72-c/DSCN1551.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-1047787516909222682</id><published>2008-05-20T18:54:00.000-07:00</published><updated>2008-05-20T23:23:24.111-07:00</updated><title type='text'>Con menos prisas</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Viernes 16 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recorrido: de Tha Kek a un lugar cerca de Xeno: 95 km&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202645547371197346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDOCj39T86I/AAAAAAAAARY/fLDaQE7zo04/s400/DSCN1514.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tras la paliza del dia anterior no me quedaban muchas fuerzas, ni ganas de emplearlas. Tenia las piernas algo agarrotadas, y no me resultaba facil ni si quiera subir las escaleras al primer piso de la posada, donde estaba la habitacion. Para lo cara que habia salido la pension (unos 4 euros), habia resultado cutre y sucia; pero no habia encontrado nada mas asequible, tenia la opcion de algo muy fino y caro, o esta en la que me habia alojado, llena de comerciantes tailandeses y vietnamitas que fumaban compulsivamente en el hall de la planta baja mientras veian la tele con cara de alelados.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No madrugue en absoluto, y al salir a la calle un sol cegador no me dejaba ni entreabrir los ojos para ver las casonas entre los arboles inmensos, seguramente plantados por aquellos franceses que pusieron despues los pies en polvorosa. Thakek era otra ciudad de pasado colonial, como cualquiera de las miles que se pueden encontrar en Latinoamerica. A las claras demostraba un pasado prospero, un abandono posterior precipitado, y el lento devenir del tiempo y el olvido, royendo cada yesada de sus edificios, quebrando las molduras detalladas de arcos, puertas y ventanas; descolorando y pudriendo las maderas, y deslavando railillos macilentos de oxido y suciedad aculmulada paredes abajo sobre la antigua pintura blanca. La mañana era silenciosa, como imaginaba que debia de ser cada dia en el centro de la ciudad; y eso que, con todo, el comercio con los dos paises vecinos le habia dado un segundo renacer que se acomodaba como podia, y sin grandes pretensiones, sobre los restos del primer y ya pasado brillo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Paseando junto al Mekong veia las ya calmadas barcazas adornadas de luces donde los jovenes se divertian la noche anterior. Recordaba las noches del Cairo junto al Nilo. Era curioso como los grupos de amigos y las parejas, en un pais tan represor y fundamentalista como Egipto, encontraban su lugar de intimidad en barcazas-discoteca que esperaban en la orilla. Pagaban la entrada correspondiente, y se iban acomodando, sentados bien pudica y decorosamente en los bancos que circundaban la estructura cuadrada y techada, por supuesto hombres a un lado y mujeres al opuesto, que por guardar las formas poco menos que se ignoraban mientras permanecian amarrados al muelle. Cuando la embarcacion estaba lo suficientemente llena de gente, que ya iba moviendo la cabeza y los pies desde el asiento al ritmo de la musica de los potentes altavoces, comenzaba a separarse de la orilla, hasta alcanzar el medio del rio, lejos de las miradas indiscretas. El Nilo no tiene mas de trescientos metros de ancho a su paso por la ciudad, por lo que la mitad de esa distancia era el maximo alejamiento de la realidad que conseguian; pero suficiente anonimato para que, aun facilmente visibles desde la orilla, y ya puestos en pie, hombres y mujeres comenzaran a bailar y a hablar mas cercanamente. Que inventos y contrainventos crea la Humanidad en su empeño de negar su propia naturaleza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El pedaleo comenzo pasadas las 11 de la mañana. Esto me descuadraba completamente el dia, y me ponia bastante dificil llegar a algun punto mas o menos importante donde pudiera encontrar alojamiento al final de la marcha; pero despues de la paliza del dia anterior, me lo tome con toda la tranquilidad del mundo, no tenia ganas de repetirla y me conformaria con lo que la providencia me ofreciera.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me esperaba otro dia bastante monotono, entre llanuras homogeneas como las que habia recorrido practicamente desde que saliese de Vietianne. Escasas y diminutas aldeas me encontraba al paso, y en cada una aprovechaba para comer o beber algo y recuperarme de la solana implacable. Aunque todo el tiempo caminaba entre bosque, este era bastante modesto, de arboles recientes y poco espesados por el tiempo; pero de vez en cuando cruzaba algun tramo de imponentes moles vivas que cobijaban la carretera entre sus frondosas sombras.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202646135781716914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDODGH9T87I/AAAAAAAAARg/0iXMaAISfaM/s400/DSCN1520.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El atardecer me iba alcanzando, y cuando preguntaba por alojamientos me indicaban que no habia nada hasta Savanaketh, una ciudad que ya me quedaba demasiado lejos incluso para valentias; asi que segun se fue marchando el dia, me hice a la idea de otear alguna choza abandonada, o alguna otra de los arrozales para hacer noche. A todo esto llevaba ya toda la tarde con la bici rota de nuevo, y el transportin suelto. Como era de esperar la soldadura no habia aguantado demasiado. No tenia mas remedio que tratar de no bandear demasiado la bicicleta al pedalear, y evitar los baches, para que la parte suelta no fuese a dar con los piñones de la rueda trasera. Los dos mas pequeños de ellos quedaban inutilizados, pues si cambiaba la marcha a estos piñones, la cadena se enganchaba con el pedazo de metal colgando que era el lado derecho del transportin. Aun asi aguantaba para seguir, ya que con el peso bien repartido entre las dos alforjas, la estructura estaba lo suficientemente equilibrada como para que todo ello se tuviese sobre un solo lado, y el otro suelto no molestara demasiado. Y no tuve mas remedio que continuar de esta manera durante los dias que siguieron.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202646981890274258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDOD3X9T89I/AAAAAAAAARw/UznhyyZO8J8/s400/RSCN1524.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Seguia sin encontrar lugar habitado o alojamiento; pero cuando el sol ya se ocultaba en la llanura, pase, por suerte, por una aldeita con un diminuto templo que consistia nada mas que en una explanada rodeada de muros, con tres cabañas de madera sobre pilares. Era una estupenda opcion para dormir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los primeros que me encontre alli fueron unos novicios de unos 10 años que jugaban cerca del pilon mientras otro se duchaba con sus aguas verdosas que sacaba con un perol. Haciendoles el gesto de dormir y señalando el suelo en seguida comprendieron que queria quedarme. Pero claro, ellos poco me podian decir; no veia yo al maestro por ningun lado, y tampoco sabia como explicarles que queria hablar con el jefe. Llegaban los mosquitos, y pense que era hora de ponerme de largo, eso lo primero. Y ya de paso con las ropas amarillas que me hacian pasar por monje, a ver si con ellas despertaba un poco mas de simptia. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En esas llego el anciano maestro del templo, una enjuta personilla renegrida de meditar al sol. Cuando le explique con gestos que no tenia donde dormir y que le pedia poderme quedar en algun pedazo de suelo cubierto, no parecio reaccionar muy positivamente. De primeras no le hacia demasiada gracia tener alli un farang toda la noche. Pero finalmente se compadecio del loco perdido que habia llegado no se sabe de donde... y me indico que podia dormir en una de las cabañas de madera presidida por la imagen principal del Buda.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sali un momento a cenar a un puestito que habia a unos metros de la entrada, y con todo listo y solventado, volvi al templo a leer con las ultimas luces del dia. Vinieron los novicios a verme de mas cerca y a tratar de conversar, pero poco mas que gestos cabian para decir algo. Como no sabia muy bien que hacer para contentarlos y no estaba tan fresco como para echarle imaginacion, me acorde de un librillo a todo color que me habia dado Tracy, la norteamericana, para que se lo diera al maestro de algun colegio. Era un cuento para niños escrito en lao y en ingles, y pense que les podia hacer gracia a los chavales. Y asi fue, mientras se entretenian con el me pude relajar leyendo otro capitulo del Quijote antes de enterrarme en el saco.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Sabado 17 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recorrido: del templo a Savanaketh:  55 km&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Fue una noche bien movida, y sin mucho tiempo para descansar. Para empezar, nada mas tumbarme acalorado sobre el saco, acudieron los mosquitos a zumbarme y a escocerme; en cuento me di cuenta corri a meterme dentro del saco, cubriendome la cabeza excepto un hueco para poder respirar. Esto significaba sudar como un guarro, pero era mejor opcion que ser devorado por los bichos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya asi era dificil conciliar el sueño. Y entonces, cuando parecia que caia dormido, alguien comenzo a celebrar algo tirando cohetes y petardos en la calle principal, frente al templo. Casi a la vez, otro paisano decidio, tal vez para protestar por los petardos, hacer sonar su cadena de musica con toda la potencia que daba. Cuando varias horas despues, pasadas las 11 de la noche, al uno se le acabaron los petardos y al otro le tiraron los altavoces al muladar, solo quedo de fondo la armonia de mil perros ladradores de Viena, que se pasaron otras dos horas riñendo los unos con los otros sin descanso. Que energia, que capacidad de argumentacion, que conversacion perruna.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Misteriosamente se callaron al unisono bastante despues de la medianoche; era de suponer un ataque de afonia colectivo, no se merecian menos. Entonces, desde otra casa, alguien que debia de echar de menos el ambientecillo de las primeras horas, conecto su equipo de musica y nos deleito a todos con los grandes exitos de Indochina 1956-2007. El insoportable recital no acabo hasta el alba, pero consegui acostumbrarme un poco  a el y dormir un poco, encharcado y acalorado, y con los huesos hartos de dar vueltas y chocar contra las duras maderas del suelo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los gallos laosianos siguen el horario ingles, desfase incluido, y a las 2 se sumaron a la sinfonia iniciando sus salves a la Reina y los canticos matutinos de rigor. Yo no se si habria conseguido dormir mas de una hora en total cuando, a las 5 y media, los monjes iniciaron sus actividades aporreando unos tambores rituales que colgaban justo debajo de donde yo dormia, y un gong metalico. Ya no me cabia la menor duda: todo habia sido una confabulacion humana y animal para acabar conmigo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202646732782171074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDODo39T88I/AAAAAAAAARo/0C2C7t7dDvk/s400/DSCN1534.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero yo que soy un tipo duro sobrevivi y sali con gesto altivo, que no hay que olvidar que alla donde uno va es embajador de su pais. Deje el pabellon alto, y las ojeras por el ombligo. Reinicie la marcha sobre las 6, con este cuerpo lleno de energia que me habia dejado la memorable noche. Y no tardo en ponerse a llover. A diluviar. Al menos asi recibi por fin la ducha que no me habia podido dar la tarde anterior. No llegaba a ser desagradable, la temperatura era suave, y el refresco del aguacero realmente bienvenido. Como se ve, la cosa era tomarselo con mucha filosofia para no acabar gritando improperios a los cielos bajo el chaparron, rodeado de arrozales y alguna vaca sorprendida por el arrebato, justificado o no.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Antes de las 8 de la mañana me habia dado tiempo hasta a echarme novia. Pare a desayunar en un puestito, y entre todos se apiadaron del pobre farang empapado, embarrizado y aun con cara de sueño. Seguramente estaban de sobra enterados de la operacion "No dejar dormir al farang" que se habia perpetrado durante la noche no lejos de alli. Mientras me tomaba una sopita caliente, me hicieron de celestinos con una muchacha en edad de merecer, que tampoco se hacia la remolona y hasta me dedico algun piropo en ingles. Hay que reconocer que tenia la delicada belleza oriental de la porcelana china. Pero no me cabia en la bicicleta, y ademas se me hubiera puesto perdida con la que estaba cayendo. Asi que preferi dejarla alli a cubierto, que las pulmonias son muy malas de curar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hacia las 10 llegue a Savanaketh, donde habia decidido quedarme a pasar el dia para recuperme de las pasadas penurias. Dejo de llover unos kilometros antes de que sus primeras casas aparecieran ofreciendome refugio y posada. Debio la lluvia pensar que ya no valia la pena seguir insistiendo, y se marcho con viento fresco, dejando en cinco minutos un ambiente de calor bochornoso.&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202647583185695714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDOEaX9T8-I/AAAAAAAAAR4/ArbkFrnM-vM/s400/DSCN1537.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Savanaketh era una extensa y poblada ciudad a la orilla del Mekong, que tambien contaba con un encantador y derruuido centro colonial frances. Habia crecido hasta ser una vibrante y ajetreada ciudad gracias a ser el intermediario perfecto entre Tailandia, en la orilla opuesta del rio, y Vietnam, cuya carretera llegaba directamente a la ciudad. Gran parte del comercio entre estos dos tigres asiaticos pasaba por aqui, y eso se notaba en la prosperidad y abundancia de tiendas, almacenes y empresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las casas del barrio colonial, situado en lo mas cercano a la orilla del Mekong, y en perfecto estado de ruina, le daban un aspecto deliciosamente desolado y fantasmal a las calles. Una plaza presidida por una iglesia catolica, desde la que se oian cantos corales, servia como origen de coordenadas, y a medida que las cartesianas calles se alejaban de el, las casas se hacian mas sencillas, aunque en similar estado de abandono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202648236020724722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDOFAX9T8_I/AAAAAAAAASA/Bw3adMCDQH4/s400/DSCN1543.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Encontre una posada economica en una graciosa casona de madera que algun frances dejo al olvido y la carcoma, y  que poco mas o menos que recomputesta y desempolvada, servia de hospedaje. Despues de la merecida ducha sali a pasear; pero hacia un mediodia tan absolutamente insoportable, con un sol picante y un aire estancado, que doblegaba cuerpo y espiritu. No anduve ni 50 metros antes de volverme a por la bicicleta; al menos desplazandome sobre ella el aire me daba en la cara, y la sensacion mas refrescante hacia llevadero el calor. Y si paraba  a mirar cualquier cosa bien me cuidaba de hacerlo a la sombra.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El firme de las calles estaba destrozado; algunas casas ya hundidas se alternaban con las que, llenas de grietas y desconochones, avisaban con ser las siguientes al suelo. Parecia que una guerra hubiese dado al traste con ellas; pero lo desmentia la vida relajada, el discurrir tranquilo de sus gentes, sus pacificos y sonrientes gestos contrastando con el aspecto del entorno.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Alejandome del rio volvi a la zona nueva y mas comercial, con edificios de cemento grandes y cuidados, que sin el encanto de la parte antigua parecian ignorar incluso su existencia, como si dos ciudades distinitas no se mirasen; incluso la gente parecia en ambas vivir a ritmos diferentes. Abundaban los edificios tabulares de estilo vietnamita: desde silos atras, los propietarios de las casas debian pagar impuestos en funcion de la anchura de calle que ocuparan; por ello, las viviendas urbanas vietnamitas tienen la anchura minima posible, es decir, la de una habitacion mas o menos decente, y se extienden para compensarlo varios pisos en altura, y muchos metros en profundidad, dando el aspecto de tablas apiladas, cada una de ellas perteneciente a una familia. Un curioso ejemplo de como una ley que un dia se le ocurre a un tipo que se levanta con resaca y la idea del siglo, puede cambiar la fisonomia entera de un pais. Y ya interiorizado como concepto de arquitectura popular, el modelo se repetia incluso aqui, en Laos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A punto de ser derribado y apeado de la bici por el sol, descubri un museo de dinosaurios, a penas una sala, pero que con aire acondicionado era todo un refugio para mi. Unos pocos fosiles de impresionante tamaño llenaban las apretadas vitrinas. El encargado del museo trato de venderme una de las piezas, un fragmento que decia era de meteorito, y que posiblemente lo seria, participando del extendido arte del expolio que tiene vacios los museos  y desclasificados para siempre, en casas particulares, piezas que deberian ser patrimonio de la Humanidad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por primera vez en muchos dias me cruzaba con algun viajero, y aunque no dio para mucho, pude interrumpir brevemente el pesado monologo mental que me traia todo el tiempo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tambien en Savanaketh la orilla del rio se utilizaba por la noche como zona de esparcimiento: decenas de esterillas y mesitas jalonaban el pasieo; familias con niños, parejas y grupos de amigos se sentaban alrededor de una curiosas parrillas de ceramica sobre las que hervian pequeños calderos de sopa; cada cual introducia en ella un pedazo de verdura o carne, y luego la sacaba con los palillos a su plato para condimentarla con salsas picantes. Numerosos turistas tailandeses paseaban entre ellos y se hacian fotos, u ocupaban los karaokes del otro lado de la calle, cuando decidi retirarme a recuperar el sueño perdido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-1047787516909222682?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1047787516909222682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/1047787516909222682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/con-menos-prisas.html' title='Con menos prisas'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SDOCj39T86I/AAAAAAAAARY/fLDaQE7zo04/s72-c/DSCN1514.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-3324560784249987289</id><published>2008-05-17T04:56:00.000-07:00</published><updated>2008-05-17T08:36:52.884-07:00</updated><title type='text'>Las planicies deshabitadas de la curva del rio</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Miercoles, 14 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Tha Bok a Pak Kading: 100 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando atravesaba las montañas del norte me desesperaba; es duro no terminar nunca de encontrar paredones que subir, y acaba royendo la moral el comprobar que por mas esfuerzo que se emplee, no se termina el ascenso que ya toca descender a la cota anterior para volver a lo mismo. Tras dias y dias en esta tonica, uno se acaba hartando y deseando un llano. Soñaba yo aquellos dias con los que recorriera alguna playa del sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero llegado a los llanos, el recorrido aun era mas descorazonador. Por segundo dia, y segundo de muchos que me faltaban en un plano sin grandes relieves hasta la costa camboyana, caminaba junto a la orilla del Mekong, poco a poco mas ancho y caudaloso con el aporte de los enormes afluentes que iba cruzando a cada trecho. La carretera era llana, infinitamente recta, inacabable a la vista hasta el horizonte, donde se perdia como lineas de fuga de un paisaje extraño. Poco mas que arboles me acompañaban nuevamente, y las aldeas volvian a escasear. La logica me habia hecho suponer que el fertil valle del gran rio sustentaria la mayor parte de la poblacion del pais. Pero al menos estos primeros tramos no lo eran en absoluto poblados. Ni si quiera se levantaban ligeros cerros en el horizonte; bosquecillos y arrozales eran toda la perspectiva de que disponia, y bufalos pastando en terrenos inundados; y cada muchos kilometros, algunas casas, y pueblos sobre pilares muy altos de cemento, que eran clara señal de que el rio era a veces temible. Progresando por las rectas perfectas no se tenia sensacion de avanzar. Durante horas se veia un horizonte similar, y la carretera casi desierta parecia mas una condena de martirio que otra cosa. Sin embargo, poco a poco me fui amoldando al nuevo paisaje, y descubriendo la belleza de sus larguisimos tramos de bosque, la sensacion reconfortante de atravesar interminables lugares inhospitos, libres de humanas glorias. Era, a pequeña escala, una sensacion similar a la de navegar el Amazonas. Puede parecer aburrido recorrer durante mas de una semana la ininterrumpida linea de arboles salteada de cabañas de caboclos, indigenas y mestizos aislados del mundo en medio de la selva y el agua. Pero con el tiempo uno toma conciencia de la maravilla que representa esa linea, que es todo lo que se muestra ante nuestros ojos, de toda una inmensidad de vida que se extiende justo detras. La maravilla de un bosque que dura dias en ser recorrido, en muchos de cuyos recodos existen lugares por descubrir, tribus que no conocen al hombre blanco. Cuando pase por sus aguas, aun no se habia descubierto, en plena era de los satelites, la segunda catarata mas alta del mundo despues del salto Angel, que se situa no lejos de la triple frontera de Peru, Colombia y Brasil. Un mundo desconocido, y que dure, del que solo se nos representa a la vista una ribera de arboles en apariencia monotonos y mohinos.&lt;br /&gt;Me gustaba tomar una pequeña cata de la riqueza y variedad de la vida amazonica observando en la noche las paredes alrededor de cualquier foco de luz del barco. Miles de insectos se arremolinaban a su atraccion, y jugando a escoger uno cualquiera de aquellos y buscarle pareja, no conseguia, por mas que me empeñase en ello, encontrar insecto semejante al escogido. Tal era la increible multiplicidad de la vida en la selva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en los interminables caminos frente al viento del valle del Mekong no salian caboclos en canoas a vender en los barcos que pasaran sus frutas y pescados, sorteando los remolinos y el oleaje, las anacondas que afirmaban se podian tragar a una persona, o las pirañas que segun parece, no eran mas que un pescado sabroso del rio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201315666582565682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC7JCn9T8zI/AAAAAAAAAQg/P-qYdKFYfBs/s400/DSCN1452.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin tratar de desafiar de nuevo a los dioses afirmando algo de cuyo contrario me puediera arrepentir, habia que celebrar que durante los ultimos dias habian desaparecido las nubes y no habia caido una sola gota de agua, y un crecientemente insoportable calor se adueñaba del dia, y no se alejaba mucho por las noches. Llegue, no al final de la recta, que seguia, sino en un poblado por el que pasaba, a la meta del dia. No eran ni las cuatro de la tarde, y al encontrar posada decidi quedarme y no arriesgar la noche. El pueblo se hallaba a orillas de otro afluente, como si el Mekong no fuese suficiente motivo para construir un pueblo y hubiese que esperar a sus confluencias. Decenas de barquitas aprovechaban una bahia natural para resguardarse, y segun se fue pasando la tarde, los pescadores tomaban el camino al rio e iniciaban sus tareas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201315868446028610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC7JOX9T80I/AAAAAAAAAQo/phNoEZ4ejH8/s400/RSCN1477.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasee por sus calles de tierra rojiza, que ofrecian un especial colorido entre los arboles y las casitas de buen gusto, puramente Lao, grandes, de techos altos en dos alturas y todo el espacio abierto a la calle para que el aire pasase a sus anchas, que nunca estorbaba en los rigores del tropico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201316224928314194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC7JjH9T81I/AAAAAAAAAQw/T36BTit7MR4/s400/RSCN1496.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de las casas una familia celebraba algo comiendo y bebiendo. Los hombres en una mesa, y el resto en otra. Al verme pasar comenzaron a llamarme; andaba un poco timido, y es que sin poder hablar en lengua alguna, se me hacia de pereza el lio de comunicarme a golpes. Pero salio en mi busca el dueño de la casa, que a lo mas tendria mi edad, y arrastrandome del brazo me llevo a la mesa de los hombres. Como siempre me obligaron a brindar con un vaso de cerveza con cada uno de los que habia alli, que ya se tenian a esfuerzos por el poderoso influjo de la bebida nacional, la bierlao, una cerveza contundente. A lo tonto nos echamos unas risas y acabamos pasando un buen rato. Pero preferi despedirme a tiempo y no dejar que la cerveza fuese a mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un precioso atardecer segui paseando las callecitas de tierra. Los niños, mas atendidos que en otros pueblos de las montañas, se divertian corriendo con sus bicis, y sorteando las humaredas que aqui y alli tamizaban el aire y el sol, por la mania que tienen en Laos de quemar en la calle todo lo que pillan, desde restos vegetales a basura. Era la hora del baño: mujeres acicalando y despiojando a sus niños en un balde; otras que se lavaban en un grifo de la calle con un saron, o tunica a modo de toalla sobre el cuerpo, con el que lograban bañarse en publico sin mostrar mucho mas que los codos y el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la calle principal empezaban a celebrar una boda. Bajo unas carpas, novios y familia exquisitamente vestidos a la occidental, salvo la novia que vestia el atuendo laosiano deslumbrante y exotico, se sentaban alrededor de una mesa adornada con flores, para dar la bienvenida a los invitados, que segun llegaban introducian sobres con dinero como regalo en una urna dispuesta al efecto en la primera mesa. Despues se iban acomodando en las mesas bajo las carpas, presididas por jofainas plateadas con relieves de flores, que brillaban con los ultimos rayos del sol en el horizonte. La musica laosiana, conocida como la Tabarra, sonaba con toda la potencia de los equipos, y hombres y mujeres demostraban a los niños por que es malo beber demasiado. Quisieron invitarme, pero sabia lo que seguiria: cada uno trataria de hacerme beber a su salud un trago de cerveza, y se mearian de la risa viendo al farang tambalearse. Si al menos pudiese charlar con los presentes... pero en la boda se hacia poco mas que sentarse y hablar, y no me parecia el mejor plan sin conocer ni una palabra de laosiano. Recorde alguna boda que me pillo de paso, por ejemplo en Luxor, Egipto. Aquella vez acepte la invitacion, porque casi todo el mundo se defendia en ingles, y acabe disfrutando de una noche entre te de menta, conversaciones sobre Ala y los novios, y danzas de mujeres que se arrancaban a chillar de alegria al ritmo de la musica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jueves, 16 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: desde Pad Kading hasta Tha Kek: 157 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hice la primera parada del dia para desayunar, acabe perdiendo por primera vez en el viaje la compostura. Ya me habia pasado la noche anterior, que al intentar pedir cena en los muchos restaurantes de la calle principal, me habian dicho que no tenian nada. Nada? Nada. Pero es que al dia siguiente la situacion se repitio a 20 kilometros de distancia. Les pedi lo unico que esta bendita gente es capaz de pergeñar, la eterna sopa picante de tallarines, que ya me producia sarpullidos asi como abstinencia cuando no la encontraba. Me sente de cara a la calle, por ver la gente pasar. Despues de un cuarto de hora esperando considere que no podia costarle tanto mojar los tallarines en el caldo hirviente que siempre tienen preparado. Al girarme comprobe que la señora se hacia la manicura mientras veia un programa en television. Terminaron de enfadarme, y aun tuve que meterme en la cocina, agarrar el bol y los tallarines y ponerme a hacer yo la sopa para que la reina se decidiera a echarme el agua caliente y los dos pedazos de pollo sobre el bol de tallarines. Por dios, que gente sin sangre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debia de ser que no habia yo dormido bien y no estaba de humor, porque estas cosas es mejor tomarlas con gracia y salero, y observarlas con ojo de antropologo. Pero cuando uno esta molido y hambriento, a veces se vuelve irritable. Me quede sin saber si es que no les apetecia trabajar por aquellas latitudes, o es que no se les ocurria que demonios pudiese querer alguien que pide de comer en un lugar donde solo se sirve una unica cosa. Tal vez me tenia que hacer entender mejor en lo sucesivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201316860583474018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC7KIH9T82I/AAAAAAAAAQ4/Z4-OsWzsdzE/s400/DSCN1501.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Los bosques se iban espesando, y aunque habia muchos tramos quemados para cultivos junto a la carretera, a menudo grandes troncos se erguian orgullosos sobre un paisaje que todavia les pertenecia. Seguia por le valle de Mekong, aunque desde la mañana lo deje de ver y se perdio durante todo el dia. No debia de andar lejos de la carretera, pero por lo visto los laosianos habian preferido desde siempre asentarse lejos del lecho, y la carretera no le hacia muchas visitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201317444699026290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC7KqH9T83I/AAAAAAAAARA/mo0xULid_dk/s400/DSCN1507.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las cinco de la tarde llegue a un pueblo en el cruce de dos carreteras, que por la experiencia pasada tenia por fuerza que disponer de hospedajes. Pero mi gozo en un pozo, y aunque con segundas preguntaba a todo el que me cruzaba, solo me indicaban que no encontraria nada hasta Tha Kek, a algo mas de 53 kilometos de alli. Ya habia recorrido unos 100 en todo el dia, y llegaba renqueante y con ganas de retirarme. Con hora y media de luz no me daba tiempo a llegar de dia hasta Tha Kek. Pero quise intenarlo, siempre podia rendirme a mitad de camino y buscar otra chocita en los arrozales. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201319652312216466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC7Mqn9T85I/AAAAAAAAARQ/lte1LVKlKf4/s400/DSCN1509.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que me administre una fuerte dosis, por via oral, de sopa picante de tallarines, y con la musica mas cañera que tenia en el mp3 me puse en marcha. Aunque durante mas de 35 kilometros no baje de los 30 kilometros por hora, que es una barbaridad para una bici de montaña con dos mochilas y 100 kilometros mas a la espalda desde la mañana, como no podia ser de otro modo se me hizo de noche a falta de un largo tramo por recorrer. Y con todo, consegui llegar a Tha Kek, una hora de noche despues, para encontrar posada en una de sus calles de estilo frances, algo abandonado pero con el encanto de la decadencia. Al otro lado del Mekong relucia una ciudad tailandesa, y en barcazas en el rio practicaban los jovenes su actividad de ocio mas transgresora: el karaoke.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenia el cuerpo destrozado. Lo que habia hecho en el dia seria una de esas cosas, que si hubiera Dios, me la premiaria por valiente; si hubiera Diablo, me condenaria a repetirla cada dia por toda la eternidad. Pero como ni hay lo uno ni hay lo otro, tan solo quedaria como una de esas pequeñas azañas que todos acometemos alguna vez en secreto, y que no han de ser mas que comida de gusanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-3324560784249987289?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3324560784249987289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/3324560784249987289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/las-planicies-deshabitadas-de-la-curva.html' title='Las planicies deshabitadas de la curva del rio'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC7JCn9T8zI/AAAAAAAAAQg/P-qYdKFYfBs/s72-c/DSCN1452.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-982296262563695892</id><published>2008-05-17T00:52:00.000-07:00</published><updated>2008-05-17T03:37:51.353-07:00</updated><title type='text'>Por las llanuras infinitas del Mekong</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Lunes 12 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;En Vientianne&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Vientienne no me parecia un lugar demasiado atractivo para quedarme. Pero ya me habia hecho a la idea de que mi siguiente paso tras Laos seria cruzar por el sur a Camboya; y para ello tenia que obtener el visado por adelantado en Vientianne, ya que en la frontera no solia ser posible conseguirlo. Asi que me veia obligado a pasar el lunes en la capital. Lo cual no le venia mal a mi salud, dada la fiebre y el malestar de los dias anteriores.Madrugue todo lo posible para estar en la puerta de la embajada en cuanto abriesen al publico. Cuando me levante la fiebre se habia calmado, y me vi con fuerzas para coger la bici y cruzar toda la ciudad hasta el consulado.Habia leido que las carreteras de aquel pais eran pesadas y polvorientas, llanuras extensisimas que se hacian eternas. Pero parecia la continuacion natural de mi viaje. Y por otro lado no me podia marchar de esta zona del mundo sin visitar las ruinas Khmeres, como el espectacular templo de Angkor, fuente de leyendas por haber quedado abandonado e inundado por la selva hasta que fue redescubierta por los europeos. Una vez entregado el dinero y rellenados los formularios, me emplazaron para volver a las 4 de la tarde. Era estupendo, con una poca suerte podria abandonar Vientianne a la mañana siguiente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con los deberes hechos y la ventaja de la bici sin peso, me dedique a dar vueltas por la ciudad y a visitar lo poco que habia por ver. La mañana bullia un poco mas que el apagado domingo que habia visto, y las motos y los tuk tuks llenaban de ruido las avenidas.Cruce por la principal de ellas hacia el norte, y pase por el arco de Triunfo, que de alguna manera recordaba el de Paris aunque poco tenia que ver con el, y que llamaban la pista vertical, debido a que el corrupto gobierno que propicio la revolucion del 75 habia utilizado el cemento que se suponia iba destinado a la construccion del aeropuerto para la edificacion del dicho arco. Continuando hacia el norte llegue a la pagoda Pha That Luang, simbolo religioso del pais, y que ya hacia casi veinte años que habia sustituido a la hoz y el martillo en el emblema del pais. Y si antiguamente era un lugar sagrado, desde que los franceses le dieron un buen enlucido de cemento y pintura amarilla, no era un lugar que valiese la pena visitar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mas interesante me resulto el mercado, repleto de telas y sedas, por el que se podia caminar sin las habituales aglomeraciones mañaneras. Pase despues un par de horas poniendo al dia el blog, tenia que aprovechar un dia que por fin encontraba conexion a internet; y pase las horas mas calurosas del dia visitando un par de templos al este del Palacio Presidencial, con algo mas de solera y encanto. Siempre es agradable hacerlo en estas horas de calor, ya que se obliga al visitante a descalzarse para caminar por el, y los cocidos pies se relajan por un rato.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201276161473376978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC6lHH9T8tI/AAAAAAAAAPw/u9hgZWYuqGA/s400/DSCN1392.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me fije en algo que siempre me llama la atencion cuando viajo. Un par de rubitos cargaban sus guitarras calle alante y calle atras buscando posada. Misterios de la vida, hay quienes viajan con enormes mochilas llenas de ropa y zapatos para cada diferente ocasion, y que no pueden levantar ni entre dos; los hay que, mucho mas extravagantes, viajan no solo con el mochilon, sino tambien con una mano siempre ocupada portando una guitarra enfundada, para cualquier entendedor, sin duda, lo mas practico en un viaje aventurero, acarreandola siempre de aqui para alla con la dificultad añadida de su fragilidad; que dan ganas de arrebatarsela y destrozarla contra un buzon por librar al pobre incauto de semejante penitencia. Mas raro aun, vi a un viajero en Tailandia con un xilofono a cuestas, seria para evitar que los tipicos ciclones de septiembre lo puedan llevar por los aires. Yo en estos casos veo mas razonable llenarse los bolsillos de piedras, pero cada uno se gasta el dinero como prefiere. A este lo aventajaba un viajero que me cruce en Peru, y que se desplazaba siempre de la mano de ese extraño instrumento australiano con la forma de un tubo de dos metros de largo, y que emite un unico tono vibrante y profundo cuando se hacen pedorretas en su embocadura. Era la compañia perfecta de quien quiere la versatilidad, la posibilidad de subir un rio en piragua con todo su equipaje, o de poder salir corriendo si aparece un malandro con malas ideas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero el rey de todos estos locos era Mac, un curioso canadiense que conoci en Brasil, en el pintoresco pueblo de Lencois, a los pies de la Serra da Chapada Diamantina. Llevaba mas de un año viajando por Latinoamerica, y no entendia yo como se las habia arreglado para continuar tan blanco como cuando saliera de Quebeq, y para no ser capaz de pronunciar una palabra de español o portugues. En aquel pueblito tuve ocasion de hacerme con otra de esas adorables familias de viajeros, y pasamos unos ratos inolvidables bañandonos en las pristinas aguas que venian de las montañas, o tomando un refresco en las placitas y calles coloniales del pueblo. En estas tuvimos noticia de un encuentro de una 'familia' hippy, los Rainbow, que se iba a celebrar en un recondito lugar de la selva, a unos 90 km de Lencois a traves de un insufrible camino de tierra y pedruscos; algunos pensamos que seria toda una experiencia aparecer por alli y ver que se cocia. Mac, que dependia de mi para poderse comunicar con todo el que no hablara ingles o frances, y que no se despegaba ni cinco minutos, se apunto a la expedicion. Uno de los viajeros, brasileiro paulista, tenia un minusculo 4x4, y se ofrecio a llevarnos a 4 de nosotros. Las otras dos acompañantes fueron una pareja de alemanas que despues me encontraria repetidas veces en el viaje, y que me llenaron de anecdotas para contar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pues bien, Mac se presento a la hora prevista en el lugar previsto. Se bajo de un taxi, y descargo, a parte de dos pesadas maletas, dos enormes baules de madera y laton. Al preguntarle nos dijo que siempre viajaba con ellos: uno estaba lleno de zapatos, y el otro de sombreros...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por supuesto los baules y buena parte de su equipaje se quedaron en tierra, guardados en su posada a la espera de que, pasada la aventura con los hippies, volviera su dueño a por ellos. Y aun asi las 12 horas que tardamos en recorrer los 90 kilometros acabaron con nosotros destrozados por las preturas de cinco personas y sus mochilas, y los enormes baches de aquel que ni era camino.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A las cuatro fui a recoger el visado. Con esto ya estaba todo hecho en Vientianne. Pase por el mercado para comprar una camiseta y dar asi otra de baja. A diferencia de Mac o de otros viajeros extremos, yo prefiero ir ligero de equipaje. De hecho llevo lo justo de ropa: una muda larga por si hace frio o hay que tomar un autobus nevera, de esos que llaman Air Conditioning. Dos o tres juegos de ropa interior, la malla de la bici, y dos camisetas. Cada noche lavo la ropa sudada del dia, y por la mañana le tengo lista. De esta manera no hay lugar a peso ni a desarreglos, cargando con montones de inutil ropa sucia hasta dar con una lavandera. La pega es que, despues de un mes en bici, tostado por un enorme sol tropical, la espalda de la camiseta se queda sin color, mientras que la pechera lo conserva. Es el momento de darla de baja y comprar otra.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tambien aproveche para hacer otra compra. Antes de salir de España habia puesto nuevas las dos cubiertas de las ruedas; pero tras mas de 2.100 kilometros, la de atras empezaba a mostrar sus cordaduras, amenazandome con dejarme tirado por reventon en cualquier momento. Asi que la cambie por otra nueva en el mercado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Disfrute de un soberbio atardecer en una terraza colgante junto al rio. Rosados y plateados reflejos embellecian el ya por si insolito Nam Kong, el Mekong para los laosianos. Algunos jovenes con redes escudriñaban las aguas poco profundas de los brazos aislados por el bajo nivel en busca de peces. Y yo me dejaba picotear por las moscas y gusarapos que el ocaso levantaba de sus escondrijos, y para los que el repelente no era mas que un delicioso manjar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201277716251538162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC6mhn9T8vI/AAAAAAAAAQA/uPMRob1oRH8/s400/RSCN1412.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por el mercado junto al rio se podian encontrar cosas extrañas, como estas curiosas bebidas picantes, a alguien le apetece un trago?&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201277260985004770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC6mHH9T8uI/AAAAAAAAAP4/My4HJlv-aC4/s400/DSCN1414.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando me fui a dormir ya estaba convencido de que la fiebre y el malestar no eran nada de lo que alarmarse. Parecian finalmente unas simples anginas, seguramente producidas por los frios de la noche en la choza de la montaña, o mas posiblemente, por el descuido con que tomaba los refrescos bien frios cuando, durante las marchas de bici, encontraba donde acogerme del caloron.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Martes 13 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recorrido: desde Vientianne hasta Tha Bok: 96 km&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aunque no estaba del todo bien y la garganta me dolia, el cuerpo me respondia lo suficientemente bien como para volver a la carga. Asi que recogi y me puse en marcha de nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A las siete y media la ciudad volvia a vivir su mayor actividad. La gente desayunaba en los puestos callejeros un cafe Lao: cafe, te y buñuelos, antes de incorporarse a sus trabajos. En uno de aquellos puestos desayune mientras charlaba con un comerciante que me dijo conocer bien el sur del pais, y que me recomendo algunos lugares que no debia perderme en mi recorrido hacia Camboya. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aunque el centro de la capital era tranquilo y sin trafico, en cuanto comence a alejarme a lo largo del cinturon industrial, me vi envuelto en un denso trajin de vehiculos, sobre todo ruidosos camiones que me envolvian de humo y polvo. Durante mas de 10 kilometros no vi mas que una aburrida avenida llena de empresitas y comercios, en un frenetico ir y venir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como en otros paises socialistas (en este caso ex-socialista) que habia conocido, una caracteristica llamativa de su capital era que, a diferencia del resto de paises, no se encontraba ni una sola chabola o infravivienda pasados los deslumbres del centro urbano. Aqui la transicion se daba del orden calmo del centro mas monumental y administrativo, a la elongada zona industial fabril y febril, y de ahi al campo sin solucion de continuidad, otra vez agricola y rural. No mediaba, como en la deslumbrante Bangkok, el tipico abrazo kilometrico de millones de desheredados condenados a vagar entre charcos de podredumbre y montañas de basura.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En los paises capitalistas se fomento durante el siglo XX una emigracion masiva del campo a los cinturones miserables de las ciudades, de forma que se creara una mano de obra casi esclava compitiendo entre si por el escaso trabajo industrial y administrativo. Esto se habia demostrado imprescindible para abaratar costes y poder seguir en la dinamica de crecimiento &lt;em&gt;ad infinitum&lt;/em&gt; que es indisoluble de los axiomas capitalistas. Y para lograrlo, solo habian tenido que matar de hambre a la poblacion rural para empujarla a buscar un futuro mejor en las ciudades. Por dar un ejemplo: en Brasil la tierra fertil pertenece a unas pocas familias, y para los millones de brasileiros del campo solo quedan las zonas mas aridas e improductivas, sujetas a sequias y hambrunas. Sin una politica de reparto de tierras entre campesinos, solo habia que esperar alguna sequia y los desheredados acudirian en masa a las ciudades. De los desiertos del Sertao provienen la mayoria de los habitantes de las favelas de Rio de Janeiro. Por supuesto, no hay trabajo para todos, lo cual redunda en beneficio de las empresas, que siempre encuentan a quien trabaje por poco mas que la comida. Asi, primero es el empobrecimiento material, y despues llega el moral. Al final hay generaciones enteras dispuestas a matar casi por el capricho de robarte un reloj, o por ser el pandillero mas guay y mas rico de la favela, so pena de no cumplir los 25 de todas todas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Por contra, la logica de los paises socialistas habia sido opuesta, tratando, supongo que infructuosamente, de disminuir la division social campo-ciudad, llevando a cabo las reformas agrarias y colectivizaciones agricolas que, por un lado mejorasen las condiciones materiales de la vida rural; y por otro evitase el inmanejable crecimiento urbano por causa de los excluidos del campo. El resultado, no libre de contradicciones, desarreglos y quimeras, saltaba a la vista al comparar, por ejemplo, dos ciudades de un similar entorno social, cultural y geografico, como son Vientianne y Bangkok.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La llanura por la que me alejaba definitivamente de la urbe era bastante aburrida. Arboles sueltos entre campos poco aprovechados de un palido verde mostraban los efectos del paso de una autentica plaga por las selvas primigenias. Sin montañas que me protegiesen por ningun lado, el viento soplaba a sus anchas. Como decia un amigo, en bicicleta el viento siempre viene de cara, y las cuestas son cuesta arriba. El pedaleo se hacia insufrible.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201278480755716866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC6nOH9T8wI/AAAAAAAAAQI/G4UPGRXG7vY/s400/DSCN1424.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En un restaurantito de un pueblo en que pare a comer di con alguien que hablaba un buen ingles, el dueño. Habia estado en Hungria estudiando mecanica en los tiempos ya pasados del socialismo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Echaba de menos  muchas cosas de aquel entonces, pero preferia la democracia, que aun estaba por llegar al pais. Decia que en Laos se podia contar con un 40 por ciento de comunistas frente a un 60 por ciento que no lo eran en absoluto, por lo que las reformas de los ultimos lustros se le hacian demasiado lentas para el que el pensaba era el sentir de la gente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La bici me habia estado haciendo algo raro todo el dia, pero no habia conseguido saber por que. Al reanudar la marcha despues de comer me di cuenta de lo que era, la lengueta que sale del cuadro de la bici, donde se engancha el transportin, estaba rota. Esto si que era una autentica faena. No es pieza que se pueda cambiar, y una soldadura de hierro sobre la aleacion de cromo y molibdeno que tiene la bici, no estaba claro que pudiese resultar. Estaba vendido de verdad. De todos modos, habia que intentarlo: en un taller de motos del pueblo me hicieron una soldadura precaria, como pudieron, y sali casi temiendo los baches, porque aguantara un poco mas la soldadura. El chaval que me lo hizo, que soldaba sin gafas oscuras, no me quiso cobrar nada por ello, ni si quiera me dejo invitarle a una cerveza por el favor, y me deseo buena suerte con una sonrisa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201280301821850386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC6o4H9T8xI/AAAAAAAAAQQ/Kagzseh8SJ0/s400/DSCN1429.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aunque seguia por llanos, se hacian cada vez mas silvestres, y el paisaje habia olvidado definitivamente la proximidad a la ciudad, para ser puramente rural y aldeano. Al final del recorrido llegue a Tha Bok, un pueblito en la carretera con un par de posadas. Despues de ducharme y apañarme sali a dar un paseo por la calle unica. Era un lugar con encanto, sumergido en arboles de no mucho porte, pero que añadian frescura al estupendo atardecer que deslumbraba en un cielo despejado. El pueblo vivia junto a un rio, en el que algunos pescadores apuraban la ultima luz.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201281564542235426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC6qBn9T8yI/AAAAAAAAAQY/WRFwL9CWfjw/s400/DSCN1439.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para contrarrestar los malos cuerpos de los dias anteriores pase por una farmacia, en realidad un dispensario con poco mas que una estanteria de madera y cuatro cosas que ofrecer, para comprar un complejo vitaminico.  Junto a ella, en una chocita elevada que hacia de parada de autobus a resguardo de sol y lluvia, unas mujeres comian y bebian dando grandes voces y risotadas, y al verme me hicieron acercarme. Me dieron cerveza, que no siendo de mi gusto no podia rechazar sin ser desconsiderado; fue un rato divertido, y se hartaron de reirse de mi, e incluso intentaron liarme con una de ellas. Preferi continuar el paseo e irme a cenar a una de las barracas que se asomaban al rio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;A la luz de las estrellas di un ultimo paseo antes de irme a acostar. Comenzo a hablar conmigo un tendero que se debia de alegrar de las pocas visitas extranjeras que recibia el pueblo. Habia sido refugiado junto con su mujer en EEUU tras la revolucion del 75. Claro que, siendo su padre funcionario del anterior, corrupto y sanguinario gobierno, habian tenido mucho que temer del cambio de papeles, y salieron por pies por la frontera tailandesa. Habian vuelto cuando el gobierno hasta entonces socialista decidio cambiar el sistema alla por principios de los 90, llamando a todos los exiliados a volver libremente a Laos. Decia que ya no quedaba nada de socialismo en todo el pais, que la economia era privada y que con dinero, poderoso caballero, se podia comprar toda la tierra o todas las empresas que uno quisiera. Lo que yo no terminaba de entender era esta convivencia de la practica capitalista con la extendida presencia de la bandera roja con la hoz y el martillo en muchas casas del pais, e incluso en muchos edificios oficiales de los pueblos que yo me habia ido cruzando. Segun el esto no eran ya mas que simbolos para nostalgicos, que nada representaban en la practica. Claro, que la version que me podia dar alguien que hablaba un perfecto ingles no era la que mas me interesaba. La que a mi me gustaria escuchar seria la de cualquiera de los campesinos de los mil pueblos que habia cruzado, y que sin saber ingles y tal vez ni si quiera lao, jamas me podria expresar su opinion al respecto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-982296262563695892?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/982296262563695892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/982296262563695892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/por-las-llanuras-infinitas-del-mekong.html' title='Por las llanuras infinitas del Mekong'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SC6lHH9T8tI/AAAAAAAAAPw/u9hgZWYuqGA/s72-c/DSCN1392.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-402511026543047703</id><published>2008-05-12T04:53:00.000-07:00</published><updated>2008-05-12T06:08:49.192-07:00</updated><title type='text'>Camino de Vientianne</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Sabado 10 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Vang Vieng a Phong Hong:  90 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se paso la noche lloviendo, y yo soñando que viajaba en bicicleta por algun lugar de ensueño, pero empapado entero. Algunos truenos tremendos de rayos que debian de caer en la casa de al lado me despertaban de vez en cuando, haciendo retumbar los cristales, y me dejaban la amarga sensacion de que segun fueran empeorando las condiciones del clima de cara a junio, dia tras dia me irian rindiendo el animo hasta que finalmente me obligaran a tirar la toalla antes de lo previsto. Y como era habitual, por la mañana no habia dejado de llover. Me puse en camino bajo una fina lluvia que no se detuvo ni un momento hasta bien entrada la tarde. Al menos tenia la fortuna de no encontrarme recorriendo lo mas alto de las sierras de los dias anteriores, sino llaneando junto a los rios de los valles, por lo que la temperatura mucho mas suave no me lo hacia pasar tan mal como en dias pasados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un osito de peluche azul, que colgado del manillar de mi bicicleta me habia acompañado durante casi una decada de viajes, habia desaparecido. Tal vez algun niño se habia encaprichado de el, pese a su roñoso y descolorido estado. Me dio rabia, pues en su tela, que nunca habia querido lavar, cargaba lluvias y barrizales, solanas y polvaderas de unos cuantos paises del mundo. Tantas veces habia vencido la barrera del idioma y de la desconfianza, al añadir una nota de simpatia al forastero de la bicicleta. Quedaba a vivir en Vang Vieng, que por otra parte no era mal lugar para el retiro de un peluche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pase junto a la cola del enorme pantano que provee de agua y electricidad a la region de Vientianne y a parte de la vecina Tailandia. La estacion seca y el bajo nivel de las aguas dejaban al descubierto los viejos esqueletos de arboles del bosque que antaño poblaba los valles ahora inundados. Entre islas y lagunas formadas por la retirada del agua, se podia ver a multitud de pescadores que, desde las orillas, o sobre barcas alargadas construidas de un solo tronco de arbol, se afanaban en lanzar y recoger sus redes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aunque el paisaje seguia siendo verde y frondoso, si lo comparaba con los bosques que habia recorrido al principio, en esta zona casi no quedaban mas que grupos de varas que no llegaban a arboles entre las sueves lomas cultivadas. Aun asi pensaba yo que ya quisieramos tener en nuestra seca España desiertos como estos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pare a tomar un cafe en un restaurante de uno de los pueblitos del camino. Era sabado, y algunos grupos de amigos y amigas entorno a la treintena bebian whisky y se pasaban el microfono para martirizar al resto del personal con el karaoke del bar, que no dejaba oir otra cosa que no fuesen los guturales chirridos. Me quedaba perplejo viendo como algunas mujeres aventajaban a sus compañeros llenando su vaso de licor una y otra vez, apurandolo sin perder la compostura. Aunque la extraña costumbre del karaoke hace furor en Asia y parece el unico entretenimiento durante los fines de semana, estaba claro que no todos se desinhibian por igual; habia alguno que otro que, vencido por la timidez, pasaba el microfono a otro tras intentar sin exito un par de versos de la cancion.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199459390307168882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCgwxH9T8nI/AAAAAAAAAPA/SJuZg4MvEMA/s400/DSCN1356.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La lluvia me dio una tregua pasada la hora del almuerzo, y me adentre en una llanura sin limites hasta donde alcanzaba la vista. Los arrozales ya inundados formaban un mosaico de espejuelos pulidos por la quietud del aire, rota solo en alguna que otra huerta que estaba siendo arada por algun hombre con su motocultor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCgxxn9T8oI/AAAAAAAAAPI/ghSo8j3GOgE/s1600-h/DSCN1360.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199460498408731266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCgxxn9T8oI/AAAAAAAAAPI/ghSo8j3GOgE/s400/DSCN1360.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199461267207877266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCgyeX9T8pI/AAAAAAAAAPQ/-mGvJDHUmso/s400/DSCN1362.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;En Phong Hong di con una guest house, y decidi hacer noche a una etapa ya de Vientianne, la capital, que alcanzaria al dia siguiente. Con mucho dia por delante pasee por el pueblito, que denotaba a las claras su proximidad a la gran ciudad, por su aspecto prospero y sus casas grandes de cemento, con detalles inusuales tales como columnas y frisos tallados sobre el mismo concreto fresco. Bien surtido de tiendas repletas de productos, contaba con poco mas que la carretera como unica calle, y un par de templos subiendo la suave loma del oeste, mientras que al este solo aparecian arrozales inundados tras la fila de casas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era dia de celebrar que por fin pasaba la distancia de 2.000 kilometros recorridos durante este viaje. Pero comence a sentirme mal, tal vez por ello, y preferi acostarme cuanto antes por darle tiempo al cuerpo de recuperarse de un creciente estado febril.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Domingo 11 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recorrido: de Phong Hong a Vientianne:  80 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hacia ni una semana que habia desafiado a los cielos presumiendo de no haber caido enfermo en todo el viaje.  La habitual fiebre que suele llegar en los primeros dias de un viaje tropical aparecio aquella noche, y me mantuvo en un extraño duermevela que, pese a haberme acostado temprano, no me dejo descanasar lo suficiente. Lo achacaba a una tortilla que me habia almorzado muerto de hambre la mañana anterior, y que repleta de guindillas trampa (esta gente es una sadica, por dios), me habia revuelto los interiores. Sin embargo no tenia dolores de estomago, ni vomiteras, tan solo me encontraba en un estado de flojera inusual. Me molestaban las articulaciones y sentia el trance febril de la gripe. Pero yo soy partidario de engañarme conscientemente y hacer como que nada me aflige, pues a veces los males se realimentan con la sensacion de pesadumbre que dejan en la mente. Asi que, convenciendome de que una carrerita en bici me pondria de nuevo a tono, arme de nuevo el floreado tiovivo y me puse en marcha. Despues de todo, si habia que reposar algun mal cuerpo, era mejor hacerlo en Vientianne, que me quedaba a 70 kilometros de camino, y me ofrecia mas entretenimiento que aquel pueblillo sin nada que hacer en el, y ademas disponia de hospitales, para el caso improbable de que la fiebre fuese a mayores.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La terapia funciono al principio, y hasta parecia que las piernas, ya entradas en calor, empujaban con mas fuerza que otros dias. Pero cuando al cabo de un par de horas pare en un puestito a tomar un almuerzo mas consistente que la leche de soja que llevaba puesta, en cuanto me apee de la bici y retome la humana y vertical posicion, senti que de un latigazo se volvia a apoderar de mi cuerpo un estado alterado, romo y desagradable, con vertigos que me obligaron a tomar asiento en cuanto pude. Vertigos? Me cruzo por la cabeza la idea de la malaria, pero la deseche enseguida, pues tal vez no habian llegado a media docena los mosquitos que me habian hecho blanco durante el viaje. Me habia cuidado bien de pasar siempre las horas del atardecer cubierto de ropa larga y repelente. Aun me puse peor segun me tomaba la inevitable sopa picante de tallarines. No seria acaso un galopante episodio de alergia a la sopa de tallarines? Probaria con antihistaminicos, por un suponer.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me di una hora para recuperarme bajo el toldo antes de continuar la jornada. Las dos mujeres que atendian la cocina cuando venia alguien a comer, la dejaban tan pronto acababan y se ponian a hilar y a tejer las telas de las faldas que casi todas las laosianas lucian por la calle.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199462091841598114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCgzOX9T8qI/AAAAAAAAAPY/TIkgZBAK4Rs/s400/RSCN1367.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Practicamente desde que habia salido de Phong Hong, la carretera se convirtio en una calle principal con hileras de casas a los lados, espaciadas por sus amplios terrenos arbolados, y dejando aqui y alla un campo libre como hueco por donde mirar los arrozales que se extendian detras de las filas y hasta los lejanos bosquecillos del horizonte sin relieve. En algunos de los cauces se veia gente pescar con redes tenidas entre cañas, que introducian y retiraban del agua sin mucha prisa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199463156993487538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCg0MX9T8rI/AAAAAAAAAPg/Mmalqw5N3rA/s400/DSCN1377.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el aspecto rural se habia perdido definitivamente. Eran buenas casas aquellas, y rebosantes tiendas y talleres a cada poco, notandose que la cercania de Vientienne cambiaba el tipo de economia de la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sorprendia la abundancia de templos y monasterios que asi mismo se sucedian durante la ruta, con sus coloridos murales sobre las fachadas de cemento, y sus monjes de tunicas anaranjadas caminando bajo paraguas para protegerse del sol. Excepto en Luang Prabang, no habia tenido hasta el momento demasiadas ocasiones de verlos en Laos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tambien el trafico fue en aumento, y sin llegar a ser exagerado, se fue haciendo pesado para mi, que venia de semanas sin mas ruido ni humos que los de insectos y avecillas. Aun asi, cuando no me quedaban ni 20 kilometros para llegar a la ciudad, pensaba lo increible que resultaba poder llegar por la carretera principal del pais, que no dejaba de ser un carril de asfalto polvoriento con poca anchura y menos coches. Como en Madrid, vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez fuera culpa del asueto del domingo, pero la ciudad no parecia tal. Sus anchas avenidas no eran transitadas mas que por algunas motos y bicicletas, que no llegaban a armar el barullo de una capital de provincias. Un cierto aspecto desangelado y desierto chocaba con el hecho de que no encontraria mayor aglomeracion en todo el pais. Parecia que todo el mundo hubiese echado el candado y se hubiese marchado.&lt;br /&gt;Algo mas de ambiente, principalmente de turistas, pero tambien de locales, se encontraba en la calle que miraba al Mekong, que muy escaso de cauce por el estio monzonico, dejaba al descubierto las desnudeces de un enorme arenal de tal vez 400 metros de anchura, tras el cual aparecia el agua, y Tailandia en la orilla opuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El preponderante palacio presidencial no era mas que una casona de estilo europeo, que no paecia poder albergar los designios de todo un pais. Cruce tambien algun que otro templo de combados tejados que aparecia tras los muros que lo protegian del... silencio de las calles.&lt;br /&gt;Habia un sinfin de posadas, pero por mas que preguntaba, o estaban llenas o eran demasiado caras. La ventaja de la bici es que, en estos casos, adelanto la obligada visita por el centro de la ciudad sin importarme recorrer los kilometros que haga falta mientras paso a preguntar en cada posada que veo. De paso me hago una idea de lo que se puede ver en la ciudad, del ambiente que se respira, y de la zona mas agradable y animada donde buscar alojamiento. Esto no es posiblecon la mochila a la espalda que acarrean los viajeros de a pie, que se han de conformar con lo mejor que encuentren en un par de manzanas alrededor de donde los haya dejado el autobus, o el tuk tuk que hayan tomado desde la estacion.&lt;br /&gt;Asi, de entre lo caro de la ciudad, encontre un cutrichil de precio razonable, y no muy lejos de las calles mas animadas junto al rio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la orilla paseaba la gente entre docenas de puestos de comida dotados de terrazas colgantes, cubiertas, abiertas al arenal que ya no era rio. Los mas jovenes animaban un partido de baloncesto entre chicos y chicas, en una cancha abierta junto a los puestos.&lt;br /&gt;Bajo los efectos del paracetamol saque fuerzas para pasear por la noche. Era curioso el crisol de viajeros que poblaba las terrazas, mas variado que en otros lugares: mujeres malayas con velo, africanos, indios, latinoamericanos, japoneses y chinos, y por supuesto las cabecitas rubias norteeuropeas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199463646619759298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCg0o39T8sI/AAAAAAAAAPo/OXtlPUesETI/s400/DSCN1383.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un poco mas alla de la cancha de baloncesto habian montado un escenario con potentes equipos de musica, y celebraban un concurso local de hip hop (por supuesto en lengua laosiana, por laosianos, y para laosianos) En el fondo me daba una cierta repugnancia ver a los cantantes locales ataviados al uso de las tribus urbanas neoyorkinas. Este mimetismo, en un pais aun pacificado y sin tremendas desigualdades sociales como Laos, podia ser de lo mas inocente, si soslayamos la rampante invasion cultural de semejante pueblo, el norteamericano, que tiene poco de lo que presumir a estas alturas del cuento. Pero tantas veces habia visto, especialmente en Latinoamerica, a los jovenes imitar no solo la estetica, sino el modo de vida pandillero y gangsteril, violento y desgarrado, de la iconografia cinematografica yankee... Cuanta muerte y cuanto sufrimiento producen estos modelos de conducta, unidos a situaciones de evidente carencia, en las generaciones de jovenes latinoamericanos...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como muestra de los nuevos aires politicos que respiraba el pais con su reapertura tan temprana al capitalismo, podian verse por las calles nocturnas, aunque a modo testimonial todavia, algunos mendigos rogando limosna o desarmando las bolsas de la basura en busca de algo que comer. Si se cuentan por millones en Africa o Latinoamerica, en Vientianne los conoci a todos en una noche, pero no dejaba de ser una tragedia sin nombre. Tambien habian vuelto a poblar las esquinas de las avenidad las prostitutas, muchas de ellas travestidos. Si con la revolucion del año 75 fueron deportadas a campos de reeducacion, los nuevos tiempos mas justos las devolvian a la ciudad. Y es que no hay grandes ni pequeñas ideas que puedan erradicar la aberrante naturaleza humana. Sin darle el aspecto sordido y peligroso de otras ciudades del mundo, ni rodearlas la ponzoñosa fauna de otras latitudes, le daban a la poco animada noche de Vientianne un aspecto penoso y decadente. Al menos seguia pudiendo pasear bajo la limpia y oscura noche de perfecta temperatura sin exponerme por ello a riesgos innecesarios.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con fiebre en aumento, me meti en el catre a dormir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-402511026543047703?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/402511026543047703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/402511026543047703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/camino-de-vientianne.html' title='Camino de Vientianne'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCgwxH9T8nI/AAAAAAAAAPA/SJuZg4MvEMA/s72-c/DSCN1356.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-6009327853261429784</id><published>2008-05-11T21:38:00.001-07:00</published><updated>2008-05-11T22:19:07.497-07:00</updated><title type='text'>Unas llanuras mas relajadas hasta Vang Vieng</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Martes 6 de Mayo de 2008&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: desde Kasi hasta Vang Vieng: 60 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199346462732055090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfKD39T8jI/AAAAAAAAAOg/SMSWPrE7L9Q/s400/RSCN1302.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor de las montañas habia quedado atras, por lo que solo tuve que subir pequeñas lomas que a veces se elevaban sobre el llano. Poco a poco me interne en un desfiladero de mogotes calizos cubiertos de arboles tamizados por algunas de las nubes que parecian descolgarse del cielo para reposar sobre los picos. Al pasar tan cerca de las paredonas podia observar mejor los detalles, como los afilados cuchillos negros que, fruto de la erosion del agua, corrian verticales del suelo hasta las crestas.Se me pego por el camino un muchacho de unos 15 años que conducia una moto con dos cestas llenas de cachivaches, que llevaba a vender de pueblo en pueblo. No hablaba una palabra de ingles, y yo hacia lo posible porque me entendiera. Pero paso mas de 20 minutos a mi lado insistiendo en que le comprara algo. No se para que podia el pensar que me hacia falta un balde de aluminio, un cubo de plastico o unas sandalias de flores para niño. Opte por no contestar mas a su letania, repetia sin cesar algo en su particular bable que venia a ser que le comprase algo, y acabo hartandome. Asi que durante un rato tuve un molesto moscardon que no paraba de repetir la frase y que no se importunaba aunque yo no le mirase, o me parase de vez en cuando a mirar un rio o un bosquecillo. Se canso por fin cuando pasamos por un pueblito, y alli se quedo vendiendo al personal, espero que con mejores tecnicas de marketing de las que habia usado conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199347665322897986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfLJ39T8kI/AAAAAAAAAOo/trPOFiHWwtc/s400/DSCN1324.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegue a Vang Vieng al mediodia, ya era una costumbre del clima darme amaneceres lluviosos y encapotados y despues despejarse en lo mas caluroso del dia. Lo primero que hice fue buscar la orilla del rio, para poder refrescarme y contemplar de cerca el imponente paisaje que se elevaba del otro lado de su verde orilla. Las onduladas crestas del cuerpo de otro dragon aun mas alto y encrespado lucian de un negro amenazante levemente interrumpido por algunos arboles colgados de sus grietas. Alli, sentada en unos tablones, habia una viajera italiana admirando las vistas. Empezamos hablando de todo un poco, en esas tipicas conversaciones de dos viajeros que tienen ganas de hablar pero no encuentran mucho de que ante un desconocido, y acaban comentando recorridos, lugares y milagros de sus respectivos viajes, de modo que antes que el nombre del interlocutor, uno se entera de por donde ha estado huyendo. Hacia un calor sofocante, y se nos ocurrio casi a la vez que seria estupendo bañarse en el rio. Claro, que con toda la ropa, ya que los pudorosos laosianos se hubieran escandalizado de otro modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despues de buscar una posada con vistas al rio y cambiarme de ropa, sali a dar un paseo por el pueblo, cuando de pronto me encontre con Tracy, la norteamericana que habia conocido en Pai, Tailandia, casi veinte dias antes. Fue una alegria volverla a ver, y conocer a algunos de los nuevos amigos que habia hecho en Vang Vieng. Uno de ellos era un español medio macarra, de padre aleman y madre asturiana, que brincaba de los cincuenta años y se jactaba de no haber trabajado en toda su vida. En invierno viajaba, normalmente a la India, donde su guru o maestro le ponia las cuerdas de su sincretica religion a tono; y en verano volvia a España cargado de joyeria en plata para venderla en playas y eventos, actividad que complementaba trapicheando con hachis que sacaba de Marruecos. No le preocupaba mucho que lo pillaran y se pasase dos años entre rejas, con tal de poder vivir como lo hacia, sin preocuparse de mucho mas que de disfrutar de la vida. Con Tracy y con Luis pase la mayor parte de los buenos ratos durante los tres dias que siguieron, y que me proporcionaron el merecido descanso de la bicicleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma tarde, despues de almorzar y escuchar las hilarantes historias de Luis, alquilamos una moto entre los tres y nos perdimos por un camino de piedras que llevaba al lago Azul, un rio verdoso donde se podia nadar a los pies de las increibles montañas esculpidas por los siglos. Luis conducia como podia, salvando los baches y charcos mientras trataba de conservar el equilibrio de los dos pasaeros que montabamos atras, y entre sustos y agujeros, tuvimos de que reir con gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cena segui conociendo a aquel ineresante e histrionico tipo cinico y arrastrado. No era alguien con quien compartiria mi habitacion, pero escuchar sus historias era mas que divertido. Nos contaba como habia estado casado y divorciado, y su hijo ya estaba a punto de acabar la carrera de quimica. Para Luis era un fracaso personal que su hijo, contraviniendo sus consejos, hubiese optado por estudiar y por la vida miserablemente asalariada de España, ganando mil euros para no poder pagar un alquiler de mil quinientos. El veia tan facil vivir fuera del sistema, aprovechandose de el en lo que podia, y traficando con lo que estuviese prohibido, que no entendia como alguien podia entregar su juventud a los libros y su talento a alguna empresa explotadora. Todo un caracter, sin duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Miercoles 7 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dia siguiente pensamos durante el desayuno que seria divertido alquilar unas piraguas, subir en tuk tuk unos kilometros rio arriba, y dejarnos llevar por la corriente de regreso al pueblo.&lt;br /&gt;Ya habia visto que Vang Vieng era poco mas que un escenario idilico convertido en una ciudad de vacaciones. Los viajeros extranjeros se contaban por cientos, y superaban en numero a los locales. Copaban los muchos bares y terrazas del pueblo, y por las noches llenaban las discotecas a cielo abierto que se concentraban en una isla que quedaba en medio del rio, y a la que se cruzaba por un puente de bambu.&lt;br /&gt;Y bajando el rio en piragua comprobamos hasta que punto el lugar parecia un parque tematico. Sin mucho mas que hacer en el pueblo, por el dia los turistas alquilaban camaras hinchadas de camion a modo de flotadores enormes, y descendian el rio del mismo modo que nosotros con las piraguas. Por cientos se paraban en los muchos bares construidos en las orillas, que atronaban los valles con musica &lt;em&gt;rave&lt;/em&gt;. Plataformas elevadas con tirolinas servian de trampolin en el insolite parque acuatico, y el alcohol que todos consumian sin cesar amenazaba con estrellar a alguno de aquellos locos contra aluna roca en vez de caer al agua. Quien quiera imaginarse el tipo de ambiente y de viajero que se encontraba en estos rincones, solo tiene que ver la insoportable pelicula "La playa", con Leo di Caprio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche la vida se trasladaba a las discotecas de la isla. La especialidad del lugar eran las drogas, y de hecho los restaurantes ofrecian doble menu: el normal, y las&lt;em&gt; happy meals&lt;/em&gt;, confeccionadas con marihuana, opio o setas. Por la noche, quien mas y quien menos bailaba bajo sus efectos. El unico que parecia circular solo en alguna cerveza era Pako, el español que habia conocido en Luang Namtha, y que llego a Vang Vieng poco despues de mi. De repente dejaba la soledad y la lluvia plomiza de la ultima semana para encontrarme reconfortado entre amigos, bailando con la alegria de vivir bajo la luna y los brillos de las luciernagas. Una tremenda tormenta cerro la sesion con todo el mundo corriendo a refugiarse, y la fiesta continuo bajo los techados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jueves 8 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No madrugue al dia siguiente, habiendome acostado mas tarde de las cuatro. Fui a desayunar con Tracy, pues Luis no aparecio, y decidimos alquilar una bicicleta e irnos a recorrer los caminos que se adentraban en el bosque de mogotes karsticos del otro lado del rio. Para mi ya era familiar el escenario de montes arbolados y planos arrozales entre ellos, con algunas aldeas de hmong reasentados repartidas junto al camino. Pero Tracy disfruto de la experiencia de pedalear despacio y parar en silencio a tomar algo en un puestito mientras pasan los campesinos, los niños van o vienen del colegio, o las mujeres terminan una cesta de mimbres. Una musica tradicional de sola voz salia de una casita: alguien cantaba una dulce melodia repetitiva, que nos sumergia en un mundo excepcional y apartado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199349314590339682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfMp39T8mI/AAAAAAAAAO4/SFTDs_4k_B4/s400/DSCN1336.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despues de almorzar en un restaurantito construido en bambu a modo de palafito sobre un laguito, en el que algunas mujeres recogian con pequeñas redes las algas del fondo (que debian de ser alimenticias), entramos en un recodo del rio que estaba mas limpio de limos y donde la gente del lugar y algunos viajeros se daban un chapuzon. A nosotros nos quito el barrizal y el sudor del camino, cosa de agradecer, antes de tomar el camino de vuelta a Vang Vieng, porque no le restaba mucho al dia. Segun llegabamos nos alcanzo una tormenta que nos venia ronroneando durante todo el dia, y que nos dio la segunda ducha en poco rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por la noche nos dimos todos cita, nuevamente, en las discotecas de la isla. Esta era ya la despedida, pues por la mañana solo me quedaria yo en Vang Vieng, y los demas partirian en diferentes direcciones. Pense que me apetecia pasar el viernes tranquilo, paseando, leyendo y escribiendo. Asi lo hice para relajarme lo suficiente como para vover a montar en la bici con ganas renovadas, que a dias me habian flaqueado. Y poco mas que contemplar la lluvia es lo que hice el viernes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199348571560997458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfL-n9T8lI/AAAAAAAAAOw/WMcdPRip7kA/s400/DSCN1331.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-6009327853261429784?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6009327853261429784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6009327853261429784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/unas-llanuras-mas-relajadas-hasta-vang.html' title='Unas llanuras mas relajadas hasta Vang Vieng'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfKD39T8jI/AAAAAAAAAOg/SMSWPrE7L9Q/s72-c/RSCN1302.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-6435274169978330635</id><published>2008-05-09T07:45:00.000-07:00</published><updated>2008-05-11T21:34:23.008-07:00</updated><title type='text'>Montañas y lluvia tras Luang Prabang</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Domingo 4 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: desde Luang Prabang a una chocita en la montaña: 71 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecia inevitable que cada parada larga me dejase en un letargo perezoso. Y de nuevo, al retomar la bicicleta, mis piernas vagas se empeñaban en dormir a deshoras.&lt;br /&gt;Desde Luang Prabang ya podia apreciar que la carretera a Vientianne, la capital del pais, comenzaria adentrandose por unas imponentes montañas que, elevandose hacia el este y sur, las dos tardes anteriores se habian envuelto en oscuras tormentas. Imaginando que me esperaba un buen puerto o varios, desayune por dos veces dos sopas de tallarines, porque no me faltase el combustible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199333375966704050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCe-KH9T8bI/AAAAAAAAANg/2-_AeKfSHXM/s400/DSCN1256.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Y buena falta me hizo. Poco despues de un agradable llaneo junto a un rio donde los lugareños pescaban desde canoas, comenzo la subida, y no se acabaria ya hasta el final del dia, y ni tan siquiera entonces. Las montañas de moles imponentes ofrecian unas infinitas vistas de verde arrugado com un mar embravecido y caotico, bajo un torturado cielo de nubes y brumas, grises y plomos y cortinas de agua barriendo desde los picos hasta los valles, que desaparecian de la vista a su paso. Y algunas de ellas acababan cruzandome por encima a descubierto, y empapandome de la cabeza a los pies mientras me peleaba con la rocha.&lt;br /&gt;Los someros bosques que me encontraba, sin embargo, en un paisaje tan asilvestrado, denotaban la humana destruccion. Pequeños arboles en grupos incipientes, limitados a recodos despistados por las quemas y las talas. El clima lluvioso propiciaba rapidos reverdeceres, y asi la selva habia dejado paso a praderas de altas herbaceas y cañas, recordando un paisaje asturiano o escoces bajo el encapotado cielo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Sorprendia el inexistente trafico; me hallaba recorriendo la unica carretera que unia las dos ciudades principales del pais, y mucho era si cada media hora me cruzaba algun vehiculo. Al pasar junto a unas lomas alcance a un chaval de unos 12 años que se incorporaba a la cuesta con su bici, embarrado, proviniente seguramente de alguna huerta en la que ayudara a sus padres. Cuando me vio se puso a mi paso, y me acompaño durante varios kilometros por la empinadura, mientras algun aguacero nos alcanzaba y nos bañaba de nuevo. Tian, que asi se llamaba, sonreia con hidalguia, pero sufria intentando seguirme en toda una picada en regla. Los dos acabamos sudando la gota gorda, hasta que pasamos junto a su aldea y, muy aliviado, me indico que se quedaba ya. Le hice una foto, su compañia silenciosa pero risueña me habia sentado muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCe-1X9T8cI/AAAAAAAAANo/IVSmud_FASM/s1600-h/DSCN1258.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199334118996046274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCe-1X9T8cI/AAAAAAAAANo/IVSmud_FASM/s400/DSCN1258.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La lluvia arrecio cuando no me quedaban muchos kilometros para coronar la cima del puerto, que se veia ya en lo alto de un collado. No lejos de la carretera vi una de esas chocitas sin paredes que sirven a los campesinos para refugiarse de los chaparrones y alejarse de las alimañas elevados en sus plataformas de bambu a un metro del suelo, y pense que lo mejor seria refugiarme bajo techado hasta que pasase lo peor del chaparron. Pero el dia se moria, y no tenia muy claro si la aldea diez kilometros mas arriba de la cuesta tendria o no donde alojarme, ni si tendria tiempo de llegar antes de quedarme empapado y a oscuras. Pense que seria bonito dormir en la chocita, un par de metros de lado, con su tejado de guano. Desde luego que las vistas eran inmejorables, alla arriba, divisando los valles cubiertos de nubes, que se deslizaban muy por debajo de donde yo me encontraba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199335347356692946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCe_839T8dI/AAAAAAAAANw/KXPLoVCQVGE/s400/DSCN1259.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Cuando amaino la lluvia despedi la tarde contemplando los haces de sol regando las nubes del valle, que se iban disipando abajo, mientras otras subian poco a poco por las vertientes, y por momentos atravesaban la chocita en girones convertidos en nieblas pasajeras. La noche llego entre brumas que le daban un aire de misterio y hadas a las verdes crestas que me rodeaban. En el silencio humano y el apogeo de los sonidos de la naturaleza, sumergido en la oscuridad solo rota por algunas luciernagas, me acomode en mi saco y me quede dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199335952947081698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfAgH9T8eI/AAAAAAAAAN4/VjHYAHxK7Ts/s400/DSCN1264.JPG" border="0" /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Lunes 5 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Recorrido: de la chocita hasta Kasi: 104 km&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Durante el atardecer la chocita me habia protegido bien de la lluvia. Pero la noche fue un desproposito. Se levanto un traicionero viento que aireo las capas de paja del tejado, y entre las goteras y las rafagas de lluvia colandose por los lados de la estructura sin paredes, acabo mi saco mojado. Me habia puesto toda la ropa que tenia, ya que a tanta altura como estaba hacia un frio considerable; pero ya mojado, y temiendo mas que sufriendo la larga noche en agua que me podia venir a visitar, no deje de despertarme y volverme a despertar, acurrucandome cuanto podia en el centro de la plataforma que me sostenia. Cuando por fin amanecio me sentia helado y con la certeza de no haber pegado ojo en toda la noche.&lt;br /&gt;Pese a ello el despertar fue hermoso. Solo tuve que girar la cabeza para verme rodeado de montañas salpicadas de retales de nubes avanzando graciles ladera arriba y abajo. Al menos habia dejado de llover, como animandome a salir con la primera luz del alba. Por lo inesperado del refugio no habia previsto llebar mas comida; si habia cenado dos platanos, me contente con desayunar dos galletas que me quedaban. Y aun aterido de frio me tuve que quitar mi ropa larga para volver a vestir la ropa corta de bici, que empapada como seguia, me sento como un hielo cuando me la ponia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199336653026750962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfBI39T8fI/AAAAAAAAAOA/afvfFF7NU3k/s400/DSCN1265.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Pero fue ponerme en marcha y entrar en calor, por la empinada cuesta que continuaba hasta el puerto. Las deslumbrantes montañas se destacaban sobre el mar de nubes de halo perezoso y sobrenatural que ocultaban los valles de nuevo, alla, muy abajo. Los extremos se encaramaban por las laderas como un gigantesco ser vivo que extendiera sus tentaculos para trepar a las cimas. Algunos de los pedazos me envolvian casi de repente, sumergiendome en una espesa niebla fria y silenciosa.&lt;br /&gt;Junto a la carretera encontre un caño de bambu sostenido por varas en el aire que daba salida a la conduccion, tambien de bambu, que traia el agua del bosque que habia ladera arriba. Y alli me lave al estilo del gato, ya que con el fresco de la mañana no me apetecia mas. Me conforme con sacarme las legañas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Aun pase 10 kilometros de penurias por la cuesta arriba antes de llegar a un pueblito donde por fin pude desayunar, hambriento como estaba por el mañanero desgaste y las dos galletas que ya no me llenaban el estomago. Tome doble racion, por recuperar un poco lo que no habia comido en muchas horas, y sali repleto como un saco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Fijandome en los cultivos de las laderas podia comprender el por que de tanta quema y tala. Los inmensos terrenos desbastados sustituian los viejos arboles por cultivos poco elaborados: matas de bananos separadas una decena de metros, y entre ellas cañas de maiz separadas dos metros, y plantas de calabaza de vez en cuando. El aprovechamiento del terreno era minimo, ni caballones, ni surcos, ni terrazas ni regadios, nada mas que un hoyo en el suelo y una semilla para crecer a su aire. Y era evidente que cultivando asi tendrian que quemar todo el sudeste asiatico para dar de comer a los 6 millones de laosianos. Afortunadamente estas eran mayoritariamente practicas tribales, que con hacer mucho daño no representaban una gran proporcion del pais.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Tras el desierto del dia anterior, volvia a pasar por aldeitas que, siendo habitadas por etnias, ya no ofrecian el aspecto original de las aldeas del noroeste, ni sus habitantes utilizaban los atuendos tradicionales. Me entretenia parandome a observar desde un rincon, con disimulo, las tareas de unos y otros. Cuando no tenian nada que hacer, como por ejemplo durante los ratos de lluvia, se sentaban bajo los aleros de los tejados a manera de porches; a menudo alguna mujer se afanaba rebuscando y aplastando con las uñas los piojos del largo cabello de otra, que luego la relevaba en el empeño. Los hombres afilaban las herramientas y los machetes, o pasaban el rato en cuclillas afeitandose los cuatro pelillos que les asomaban en sus caras lampiñas con unas pinzas y un espejito de mano. Los niños correteaban por la carretera, que practicamente libre de trafico, seguia siendo el lugar de sus juegos. Ingeniosas armas de bambu que disparaban semillas, o ballestas de madera con arpones para pescar en el rio, les servian para convertir el juego en algo util, y de vez en cuando aparecian con algun pajarillo o pez colgando en la mano. Gallinas, vacas, cabras y cerdos buscaban en la carretera algun resto de comida, y los perros dormian sobre el asfalto despreocupados de los esporadicos vehiculos que pudieran pasar. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199337829847790082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfCNX9T8gI/AAAAAAAAAOI/e6zL7OB-NpE/s400/DSCN1269.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y es que seguia sin cruzarme con coches, o si quiera motos, durante horas. Pero comprobe que, si queria sentirme mas acompañado, solo tenia que parar en la orilla de la carretera y ponerme a mear. En ese mismo instante, ineludiblemente, solian aparecer como minimo un par de autobuses repletos de turistas occidentales, y alguna furgona de remolque abierto transportando una veintena de laosianos apiñados de pie, que se me quedaban mirando con ojos como platos mientras yo trataba de disimular lo mas que podia. El metodo era infalible. Pero era terminar la faena y retomar la pedalada, y volvian el silencio imperturbable y la espesa niebla hasta que volvia a tener ganas de desahogarme. Opte por beber mas y mas agua.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Continuaban alternandose la lluvia y la niebla, que me mantenian empapado y helado. A veces, entre las brumas aparecian siluetas fantasmales, que segun se acercaban tomaban forma humana, normalmente algun campesino hmong cargado con un enorme rifle de aspecto antediluviano, supongo que de caza; o mujeres con pesados haces de leña. Las mujeres de las montañas siempre llevaban a donde fuesen una cesta a la espalda a modo de mochila, y era comun verlas muy cargadas mientras sus maridos les abrian el camino carretera alante, muy en silencio, y abrigandose las manos en los bolsillos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco llegaron algunas cuestas abajo para ir saliendo de la sierra hacia el valle. Cuando me tocaba subir me quitaba el impermeable para no pasarlo peor sudando, y la lluvia me mojaba la camiseta. Cuando la carretera tomaba la de bajar, volvia a vestir el impermeable porque me cortara el frio viento.&lt;br /&gt;Para completar el extraño dia, por la tarde se despejo el cielo y volvi a sufrir el caloron. Llegaba a una zona de inmensas paredes karsticas, onduladas en su cumbre, que de nuevo me evocaban dormidos dragones reptando por la tierra, cubiertos de selva alli donde los hombres no son capaces de encaramarse. Una de ellas se elevaba como una imposible y solitaria roca gigante, tal vez mil metros por encima del paisaje que la circundaba, y ocultando su cumbre entre nubes en un cielo ya despejado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199339053913469458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfDUn9T8hI/AAAAAAAAAOQ/vxzvwtPSmqA/s400/DSCN1294.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Cuando al final del valle que se abrio una vez deje atras las montañas, llegue por fin al destino, Kasi, el sol reinaba en un cielo azul. El pueblo era bastante apañado, con casas mas grandes, predominio del cemento y detalles de buen gusto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199339869957255714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCfEEH9T8iI/AAAAAAAAAOY/Xqa07RNLNY4/s400/DSCN1298.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En Laos los valles son ocupados principalmente por la etnia mayoriataria, lao, que por supuesto disfruta historicamente de los avances y la abundancia mucho antes que las minorias que pueblan las tierras altas. Y paseando por las callecillas de Kasi, repletas de antenas parabolicas, me sorprendia descubriendo como en cada casa, con las puertas y ventanas abiertas dejando poco espacio a la intimidad, todo el mundo se quedaba embelesado frente al televisor, ignorando el soberbio atardecer que nos cubria a cambio de algun programa chabacano de la television tailandesa, que las antenotas se encargaban de llevar a cada casa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como aquel no era lugar frecuentado por turistas, los chavales que estudiaban ingles en el instituto aprovechaban mi presencia para practicarlo. Mientras leia en una mesa del restaurante de la posada, fueron llegando uno tras otro diferentes grupos de estudiantes que se relevaban. Muy cortesmente me pedian permiso para sentarse y hablar conmigo, y conversabamos hasta que se nos acababa el repertorio y llegaban los siguientes a sustituirlos.&lt;br /&gt;Entre otras cosas me entere asi del plan que tiene el gobierno del pais para llegar al año 2020 con todas las comunidades tribales de las montañas asentadas en nuevas aldeas construidas para ellos en los valles fertiles de los rios. Con ello pretenden, por un lado mejorar las condiciones de vida y cobertura de las minorias etnicas, y por otro acabar con sus practicas de tala y quema de los bosques, tratando asi de salvar la increible naturaleza de Laos. Una nota de esperanza para el futuro con la que irme contento a dormir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-6435274169978330635?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6435274169978330635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6435274169978330635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/montaas-y-lluvia-tras-luang-prabang.html' title='Montañas y lluvia tras Luang Prabang'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCe-KH9T8bI/AAAAAAAAANg/2-_AeKfSHXM/s72-c/DSCN1256.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-732201743903136331</id><published>2008-05-03T02:34:00.000-07:00</published><updated>2008-05-11T21:33:24.322-07:00</updated><title type='text'>Luang Prabang, la apacible orilla en el tiempo</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Viernes 2 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Pak Mong a Luang Prabang: 118 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de Pak Mong cambio definitivamente el paisaje. Los espesos bosques de arboles descomunales cubiertos de orquideas dieron paso a un valle demasiado estropeado por la mano del Hombre, con tramos quemados para el cultivo, y otros de quemas anteriores que se reverdecian de hierba, pero que habian dicho adios definitivamente a las arboledas. Solo los remates de los mogotes karsticos que aca y alla sobresalian desafiantes sobre un terreno ya casi plano, conservaban la antaño omnipresente cubierta vegetal.Y emparejada con la naturaleza, la presencia humana carecia de la atractiva armonia de las aldeas de bambu que dejaba atras. Los&lt;br /&gt;tejados de chapa y los muros de bloques de cemento se mezclaban con la madera y los tejados de guano, dando un aspecto eternamente provisional a los asentamientos.Fue un largo recorrido para llegar con tiempo a Luang Prabang, por lo que, sumado al escaso atractivo de lo que iba viendo a mi paso, decidi reducir el numero de paradas y su duracion. Aun asi, segun me iba cociendo el dia, me sentaba a tomar un refresco aqui y alla. En uno de estos descansos tuve ocasion de una poca guasa con un vietnamita pizpireta de unos 35 años, que pasaba con su moto&lt;br /&gt;llena de cachivaches repartidos en varias cestas de bambu que llevaba como alforjas. Al verme alli aparcado con mi bici colorida paro, y sin mirarme, con un fingido descaro, desmonto de su moto y se fue directo hacia la bici, a inspeccionarla como joyero ante un rubi, a tocarla y a menearla como si la acabase de comprar. Yo no me preocupe por su actitud, pues con su cara de cachondeo lo decia todo. Y solo con la cara, pues hablaba yo mas vietnamita que el ingles. Con gestos me propuso un cambio, el se llevaria mi bici con sus alforjas coloridas, y yo su moto con todo el tesoro de hojalatas que cargaba de manera inverosimil en las cestas. Es mas; me cambiaba su morral por mi riñonera. Cuando le dije que salia perdiendo el, mostrandole que solo tenia en ella unos pocos miles de kips, es decir, un par de euros, me mostro un fajo de billetones que llevaba en el morral y me lo ofrecio, mientras los laosianos que nos miraban con curiosidad a duras penas aguantaban la risa. Cuando mi amigo vietnamita por fin rompio a reir, los laosianos, que hasta entonces casi ni me habian saludado, y permanecian en silencio, empezaron a reir y a celebrar la ocurrencia con nosotros. Laos y Vietnam, dos vecinos y casi hermanos, estaban culturalmente separados por todo un mundo. Los vivos, descarados y simpaticos vietnamitas contrastaban, como saltaba a la vista en aquella situacion, con los reservados, timidos y silenciosos laosianos. Lei en la guia un dicho frances que me venia a cuanto: "Los vietnamitas plantan arroz, los camboyanos lo ven crecer, y los laosianos lo escuchan crecer".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199080625731268834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCbYSH9T8OI/AAAAAAAAAL4/P0CG97ZvLL8/s400/DSCN1181.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199081154012246258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCbYw39T8PI/AAAAAAAAAMA/E5T-eEqkVMY/s400/DSCN1183.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguia pedaleando junto a un rio agitado que discurria entre suaves lomas peladas y aldeas sin cuento. Por fin, pasadas las tres de la tarde, aparecio de nuevo ante mi el Mekong, al que iba a parar el rio que venia siguiendo todo el dia. Y poco despues, en la orilla del gran rio, llegaba a Luang Prabang, unos dias y unas fatigas despues de cruzar la frontera con Laos. Si mi intencion habia sido ganarme la llegada a la ciudad, lo habia cumplido con creces, disfrutando de un paisaje casi virgen, pero sudando y sufriendo sus montañas y sus soledades.Luang Prabang se asentaba en la confluencia del Mekong con un afluente que se retorcia y rodeaba un monte boscoso, que presidia la ciudad, antes de verter sus aguas al rio principal, formando una especie de peninsula. Y en lo alto del monte que le daba origen, un chedi dorado se podia ver desde cualquier lugar de la ciudad.Me quedaban tantas horas de luz que no tuve prisa por alojarme, y me pase la tarde paseando por sus tranquilas avenidas de corte frances, repletas de villas al estilo europeo, engarzadas en jardines de arboles tropicales cubiertos de flores. Los franceses debian de haber vivido aqui como reyes, pero una vez expulsados por la revolucion y los años de guerra, habian quedado sus casonas, que mezclaban detalles de gusto oriental en madera, expuestas a una dulce decadencia y decrepitud que eran, justamente, el principal atractivo de esta ciudad que ya no era tal. El turismo le habia dado una segunda oportunidad, y muchos de los edificios se habian restaurado, y en ello estaban, para convertirlos en hotelitos y restaurantes, dandole un aspecto de pueblo turistico de mar, pero sin mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199082322243350802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCbZ039T8RI/AAAAAAAAAMQ/mDpJ6BZCu-A/s400/DSCN1210.JPG" border="0" /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Lo que mas seducia de ella era su apacible discurrir, el tempo lento que marcaba su metronomo. Sin ruidos, ni trafico estridente, paseaba yo en bici por ella como un inesperado vehiculo veloz entre gente relajada que caminaba despacio y hablaba casi en silencio. Ligeras notas musicales de buen gusto, jazz o musica local, salian sin solaparse de alguno de los cafes, que repletos de turistas occidentales, vivian de espaldas al gran Mekong, cuya orilla descuidada y desaprovechada se asomaba tras una calle con alguna posada, sin mucho mas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y caia la tarde sumergida en una quietud de sonidos humanos, palabras amables a media voz, saludos gentiles y miradas livianas que no acosaban al viajero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Enormes torres de nubes despedian al sol iluminadas en sus cimas cuando sobre la ciudad ya caia la penumbra, mientras llegaban sin prisa a la avenida principal los vendedores del mercado nocturno, que ya comenzaban a montar los toldos rojos que, para cuando la noche se adueñaba del lugar, se extendian a lo largo de la calle ofreciendo productos de artesania. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199081510494531842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCbZFn9T8QI/AAAAAAAAAMI/IzpG5ToeXiQ/s400/DSCN1200.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y esa era casi la unica actividad nocturna de Luang Prabang: pasear sus puestos y entretenerse con los abalorios de plata hmong, las sedas tejidas en colores, las lamparas de bambu y papel pintado,...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con todo, la ciudad me habia decepcionado un poco; era tanto lo que habia escuchado sobre ella, que no habia podido evitar crearme unas ciertas espectativas, un error siempre, que no se habian cumplido. Imaginaba de otro modo sus calles mas antiguas, que en realidad no eran tan distintas de los pueblitos de casas de madera que tantas veces habia cruzado en el viaje. El ambiente me recordaba algunas ciudades de influencia francesa del hemisferio latinoamericano, que venidas a menos conservan un cierto aire señorial y decadente. Sus templos, de pobres materiales, principalmente cemento mal pintado en blanco ya raido por la lluvia, no me sorprendian despues de tantos como habia visitado en Tailandia, como por ejemplo los excepcionales de Chiang Mai.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Sabado 3 de Mayo de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Le dedique a Luang Prabang tambien el dia siguiente, sabado. Continue en la tonica, paseando junto al Mekong, la estupenda via de escape que en todo momento se encontraba a un par de cientos de metros, y cuyos arboles ofrecian una refrescante sombra en las horas de mas calor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La ciudad era el lugar ideal para relajarse con un cafe en cualquiera de sus muchas terrazas de aire soñoliento, y leer un libro digno de la ocasion. Comence por enesima vez el Quijote, ese libro de viajes vestido de azañas e ideales frustrados. Y esa fue mi principal actividad, junto a los momentos en los mercados de comida o las visitas a alguno de los templos que interrumpian la linea de casonas francesas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y aunque como lugar de visita turistica se me antojaba algo aburrido, me parecia que era el mejor sitio del mundo para vivir, si lo que se busca es una vida relajada y apartada del mundanal, con vistas a los bosques y montañas, con un precioso rio cerca que limpia el aire de una ciudad que aun no conoce la polucion. Cualquiera de sus casitas olvidadas en medio de un estupendo jardin tropical de perennes sombras y floridas varandas, podria ser el refugio perfecto para un escritor, un pintor, o para cualquiera que no necesitase de grandes artificios mas que de paz para vivir. De alguien que disfrutase cada tarde de un tranquilo paseo por sus callejuelas laberinticas plegadas a veces en escaleras para salvar el ligero desnivel hasta el rio, entre casitas de madera y brisas frescas. Respirando una atmosfera como de otro tiempo en que el mundo aun no se habia terminado de volver loco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por la noche me quede en la posada a conversar con el chaval que la cuidaba y se encargaba de todo en la madrugada. Compaginaba su trabajo con sus estudios, y hablaba un ingles facil de entender; aproveche para hacerle preguntas que llevaba tiempo deseando hacer. Por ejemplo, sobre el sistema social de Laos. Me confirmo lo que me habia contado Pako sobre su sistema sanitario y educativo: muy lejos de ser publico y universal, estudiar no estaba al alcance de cualquiera, y una matricula universitaria suponia el sueldo medio de un año. Con la sanidad ocurria otro tanto, y cada consulta u operacion quierurgica debia ser pagada del propio bolsillo, cosa no siempre a cualquier alcance. Era facil comprender que en un pais destruido por una guerra atroz tan solo 30 años atras, y sin grandes recursos economicos, no habia sido facil salir adelante; pero despues de conocer el sistema cubano, parecia inconcebible que los servicios basicos no fueran universales y gratuitos. Por lo menos, segun el, la colectivizacion de la tierra y su fruto habia asegurado el suministro alimenticio del total de la poblacion, que veia con optimismo su futuro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y despues se me hizo tarde hablando con Len, una viajera noruega que recalaba en mi misma posada. Una mas de esas personas a punto de cumplir la treintena, que no soportan que su vida este escrita de antemano y deciden volar libres, pero que se ven abocadas sin remedio a pasar por todos los aros que les impone la sociedad, y en particular, el entorno familiar: lo tipico, buscar un buen marido, deslomarse trabajando para pagar una casa lo suficientemente cara como para estar muy por encima de sus posibilidades; llenar el mundo de criaturas, y despedir los ultimos postreros de la juventud durmiendose cada noche apollardados los dos frente al televisor. Era posible escapar de este destino desaforado? Ella pensaba que no, y viajaba como ultimo capricho de despedida, sabedora de la secuencia que la agaurdaba a su regreso a casa. Que curiosos me resultaba volverme a encontrar tanto fatalismo en almas lo suficientemente bravias como para pegarle una patada al atlas y volar por esos mundos...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-732201743903136331?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/732201743903136331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/732201743903136331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/luang-prabang-la-apacible-orilla-en-el.html' title='Luang Prabang, la apacible orilla en el tiempo'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SCbYSH9T8OI/AAAAAAAAAL4/P0CG97ZvLL8/s72-c/DSCN1181.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-6095103226152691407</id><published>2008-05-02T07:53:00.001-07:00</published><updated>2008-05-03T02:32:41.985-07:00</updated><title type='text'>El norte inhospito</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Lunes 28  y Martes 29 de Abril de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dia 28: de Vieng Poukha a Luang Nantha: 65 km&lt;br /&gt;Dia 29: en Luang Nantha&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Si lo que buscaba cruzando la frontera era un cambio de aires, desde luego que habia dado en el clavo. En los dias que llevaba de ruta por Laos me habia perdido por un paisaje practicamente despoblado, cubierto de una espesa selva tan solo desarreglada por los arañazos de una carretera que casi no llegaba a serlo, y por menudos claros donde se asentaba la poca poblacion humana, casi exclusivamente tribal en estas latitudes del pais. Es cierto que tras la primera etapa, despues de Vieng Poukha, y segun me acercaba a Luang Nantha, la primera poblacion reconocible como contemporanea, la civilizacion moderna iba poco a poco ganando terreno, y las aldeitas ya lucian sus cables electricos sobre postes sobrecargados, y las primeras antenas parabolicas. Bueno, no tenia claro si esto al final era un adelanto o un atraso. La selva cedia aberturas cada vez mayores a la voracidad del bicho, pero seguia mirando de reojo al ser Humano. El cambio de estacion ya se hacia notar. Hasta ahora solo habia llovido por las noches; pero un persistente viento del sudeste comenzaba a soplar y a traer toda la humedad del Indico para sepultar bajo agua al Asia monzonica, a comienzos de junio. Tras un par de etapas bastante duras, con innumerables puertos poniendo a prueba mi masoquismo (que empezaba a flaquear), decidi quedarme en Luang Nantha, pese a que el recorrido del dia habia sido corto y aun me quedaban varias horas de luz. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195794834467289890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsr35o7eyI/AAAAAAAAAKQ/VEpMkVktn38/s400/DSCN1084.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aproveche la tranquila ciudad para disfrutar, despues de muchos dias de casi calamidad, de algunos burgueses lujos, como pasear por el mercado, disfrutar de un cafe en una terraza, o escribir en el cibercafe. Se me fue la tarde y la noche leyendo en algun barecito refugiado de la lluvia y relajandome con su aroma de humedad tropical.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me acoste temprano con la esperanza de madrugar y que me cundiera el dia en bici. Pero cuando a penas llevaba una hora durmiendo, llego un frances que trataba de ligarse a una de dos australianas que venian con el, y que no encontro otro sitio para contar su obra y milagros que el patio de la posada. Les pedi silencio, pero con herida hombria se nego el frances; con personaje tan grosero y primario solo habia dos opciones: aguantar hasta que se cansaran y se fueran a dormir, o rememorar la batalla de Roncesvalles. Aunque el tipo se merecia esto ultimo, opte por no ponerme a su altura y trate de dormir pese al barullo. No lo consegui hasta que se fueron a acostar, mas tarde de las dos de la madrugada. Me quedo el consuelo de que el tipejo no se comio una rosca; pero en un pais que se reactiva a las 5 de la mañana para aprovechar la luz que se desvanece a las 6 de la tarde, esto me dejaba pocas opciones de levantarme a buena hora y aprovechar el dia en bici. Cuando sono el despertador llovia copiosamente, asi que me parecio estupendo apagarlo, seguir durmiendo, y pasar el dia en Luang Nantha, que seguro que me sentaria bien descansar del trajin.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195795757885258546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsstpo7ezI/AAAAAAAAAKY/hhG8rHsX8W8/s400/DSCN1095.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desayunaba a deshoras en una terracita cuando empezo a hablar conmigo Silke, una alemana que viajaba sola, a raiz de un ataque de estornudos que me dio. Fue solo un momento de charla, pero me invito a que me acercase a comer  pasado el mediodia con ella y un grupo de españoles con los que habia quedado. Mmmm, españoles... y yo que siempre solia rehuirlos cuando viajaba; pero este aislamiento de la bici y la selva me pedia a gritos un poco de conversacion sin esfuerzos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y asi conoci a lo largo del dia a varios personajes interesantes con los que comparti un relajante y divertido dia  para recomponer mi equilibrio mental, tocado por la soledad de casi un mes por los montes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Alberto y Carol  eran una pareja de ingenieros que lo habian dejado todo aparcado para dedicarse a viajar durante un año. Tanto eran viajeros de largo recorrido, que segun contaban su blog alcanzaba el centenar de visitas diarias. Humor fino y buena onda, justo lo que me hacia falta. Aqui enlazo el blog por quien le interese un viaje de mochileros que probablemente den mejores referencias que la Lonely Planet:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://asiaside.blogspot.com/"&gt;http://asiaside.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Otra chiquilla, canaria, vivia en una furgoneta en España. Su cuerpecillo menudo no le impedia trabajar de camionera, ella lo solucionaba todo con un compresor.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y al final de la noche aparecio Pako, otro experimentado viajero  cuya especialidad era el analisis politico. Su blog:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.pakgoesto.com/blog"&gt;www.pakgoesto.com/blog&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con el despedi la noche en una interesante conversacion sobre experiencias viajeras o sobre el sistema socialista de Laos o Vietnam, que segun el distaba mucho de los logros sociales de Cuba. Algo en lo que nuestras experiencias discrepaban eran nuestros respectivos viajes a Vietnam. Pako casi maldecia a los vietnamitas, que segun su relato habian tratado de engañarle y cobrarle sobreprecio con descaro en cualquier cosa que habia necesitado. Hablaba de gente desdeñosa y poco amistosa que carecia de escrupulos para aprovecharse del viajero extranjero. A mi modo de ver esto confirmaba una vez mas la gran diferencia entre viajar de mochilero con transporte publico, o viajar en bicicleta.  En un mes en Vietnam, en bicicleta, mi experiencia conocia gente encantadora, amistosa, que sonreia al verme pasar, que me convidaba a cenar y a dormir en su casa, que incluso si me descuidaba me buscaba novia... Cuando se viaja en autobus se suele llegar a puntos neuralgicos, grandes nucleos de poblacion, casi siempre con algun reclamo turistico proclamado en las guias, y por tanto inundado de viajeros todo el año. Este flujo constante corrompe las mentes, y alla donde el negocio es posible, aflora lo peor de las gentes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, la bici te lleva fuera de los circuitos turisticos. De acuerdo, no esta al alcance de todo el mundo, pero una buena opcion es alquilar moto o coche y viajar de un modo parecido., si no se esta en forma. Para empezar, te da una vision mas real del pais; la autentica cultura vive en el campo, que guarda las costumbres y los viejos modos de vida. Las ciudades son, hoy en dia, exactamente iguales en todo el mundo. Por ejemplo, quien viene a España y ve el Albaicin de Granada, el centro de Sevilla y la Gran Via de Madrid, se va sin conocer nuestro pais. La vida y la cultura hispanicas palpitan en los pueblos serranos de Andalucia, en ciudades perdidas como Teruel o Soria, en los pueblitos donde la gente saca las sillas a la puerta para charlar a la fresca de la noche escuchando los grillos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por eso solo el viaje en bici es capaz de mostrarle al viajero la autentica dimension de la cultura que irriga las venas de un pais. Y por otro lado, alli donde nadie suele llegar, donde si acaso alguien pasa de largo de vez en cuando sin pararse a mirar, no se ha dado esa perversion de las personas que, como comentaba Pako, le trataban de engañar en todos los lugares que visitaba en Vietnam.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Le conte a Pako mi experiencia mas parecida a ser engañado en Vietnam: entre a comer en un puestito de un pueblo; un joven estudiante que hablaba un poquito de ingles se acerco a conversar conmigo. A veces no encontraba las palabras en ingles, y la conversacion se quedaba algo bloqueada. La dueña del restaurante se dio cuenta, y trajo un diccionario ingles-vietnamita, que nos ayudo un poco a profundizar sobre lo que me estaba contando.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando fui a pagar casi me enfade; la señora me pidio un precio excesivo, unas tres veces lo que yo sabia que costaba el arroz en cualquier sitio. Pero ya me lo habia comido, y no tenia mas remedio que pagar y acordarme la proxima vez de preguntar el precio antes de pedir nada. Con esta sensacion de timo y un buen cabreo continue carretera adelante. Cuando llevaba unos 30 km de recorrido, paro a mi lado un camion. El conductor empzo a decirme algo y a hacer gestos que yo no entendia. Como yo no me enteraba, se debio de desesperar y subio el tono, indicando que volviese hacia atras. Yo le decia que no, que tenia que seguier, casi asustandome por aquel tio dando voces, algo que se me antojaba demasiado violento en un pais casi melindroso como Vietnam. De repente me di cuenta de todo: el gesto que hacia describia un libro. Me decia que tenia que volver al pueblo a por el diccionario. Ya comprendia: la señora no me habia cobrado de mas. Habia entendido que yo queria el diccionario y me lo habia vendido; y al ver despues que me lo habia dejado en la mesa (que otra cosa iba yo a hacer con un diccionario que no sabia que habia comprado), encargo a un camionero que pasaba en mi direccion que me avisase para que volviese a por el libro. Por supuesto no regrese a por el, agradeci al camionero su paciencia, y continue el viaje con la sensacion de que los vietnamitas eran todo corazon.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;strong&gt;Miercoles 30 de Abril de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Luang Nantha a Udom Xai: 118 km&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195797488757078866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsuSZo7e1I/AAAAAAAAAKo/-6GLA_vDOq4/s400/DSCN1109.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El dia tambien amanecio lloviendo. Pero no podia quedarme en aquel pueblito sin demasiado interes. Puse los impermeables a las alforjas y comence a pedalear cuando parecia apaciaguarse un poco. Me esperaba ademas un largo dia de bici por delante. Queria llegar a Udom Xai, a unos 120 km, la siguiente ciudad del recorrido, el unico lugar donde podia encontrar donde alojarme. En otros viajes, en otras condiciones, me encanta dejar que caiga tranquilamente la tarde, y pedir a alguna familia que me deje dormir en su casa. Asi lo hice muchas veces en Cuba o Vietnam, incluso en Marruecos. Al final me convertia en el acontecimiento del siglo para la aldea, y todos sus habitantes iban desfilando por la casa, cuyo dueño y anfitrion mio presumia de su nuevo amigo occidental. La velada se hacia entrañable, rodeado de un monton de gente que se divertia con mis esfuerzos por comunicarme y entenderlos a ellos. Me daban de cenar, e incluso trataban de marearme con licor de arroz.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero en Laos no sentia que podia hacer esto. No al menos en los poblados tan humildes que estaba cruzando. No me apetecia abusar de la hospitalidad de los nativos pidiendoles que me acogieran en sus casas. Familias enteras, varias generaciones, convivian bajo un techo de no mas de 30 metros cuadrados, y no me parecia razonable intentar ser su intruso. Me estaba planteando incluso, que si no llegaba a la ciudad de Udam Xai, tal vez podria pasar la noche en alguna d elas chozas de los arrozales: a penas empalizadas elevadas del suelo y techadas, sin paredes, servian a los campesinos para protegerse de las inclemencias del tiempo cuando trabajaban en los campos a varios kilometros de sus aldeas; pero no vivian en ellas, y por las noches tal vez podrian servirme de refugio si me embadurnaba en repelente de mosquitos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Durante todo el dia me acompaño un tiempo intestable, con ratos de llovizna que no llegaban a empaparme. El paisaje seguia siendo insolito, de una belleza indescriptible. Al principio extensos y verdisimos valles de arroz bordeados por el bosque. Despues solo el bosque, la montaña, la naturaleza virgen.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me quede a 15 km de la frontera  china, y alli me desvie hacia el sur, por una carretera que alternaba tramos de asfalto en los que dos coches no se podian cruzar sin cuidado, con otros de tierra y piedras embarrizadas por la lluvia, que hacian penoso todo avance.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Echaba de menos la comunicacion con la gente. Sin una lengua comun me tenia que limitar a sentarme en las aldeas, tomarme un refresco si habia tiendita, y observar a las personas en us tareas, sonreir, intercambiar algunas miradas. Las necesidades basicas eran faciles de cubrir con gestos. Pero hubiese planteado tantas preguntas a aquellas gentes, preguntas que no podian mas que quedarse en el aire...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195799369952754546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsv_5o7e3I/AAAAAAAAAK4/yWJOVmhLft0/s400/DSCN1127.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195798455124720482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsvKpo7e2I/AAAAAAAAAKw/tBcznEw4ekY/s400/DSCN1120.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El recorrido seguia consistiendo en subidas y bajadas hasta el hastio, por montañas que se agrupaban sin orden ni concierto en todas direcciones. El relieve era tan accidentado que los franceses, en su epoca de metropoli, descartaron toda posibilidad de sacar provecho a aquellas tierras mediante cultivos extensivos; sin provecho economico, se olvidaron de ellas y las condenaron al estancamiento y a la prehistoria. Ni si quiera se molestaron en construir caminos que las comunicasen, solo el Mekong hacia de lentisima autvia para los pueblos de sus riberas. Y fueron los chinos, en plena guerra de independencia de Laos, los que construyeron la precaria red de carreteras de la que hoy dispone el pais, para ayudar al Phatet Lao, el partido revolucionario socialista que acabo expulsando a franceses y norteamericanos en una sangrienta guerra de emancipacion. Laos, y en particular este norte que yo recorria, ostenta desde entonces el record de haber recibido el mayor numero de bombas por habitante de la Historia de las guerras. Bombas norteamericanas, por supuesto, y napalm, y agente naranja...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al final del dia por fin respire tranquilo al llegar a Udom Xai, una fea ciudad que a escala española no seria mas que un pueblito de la provincia de Toledo. Pero tenia hospedajes. Y muchos. Desde que los chinos vinieron a Laos para construir sus carreteras, Udom Xai se convirtio practicamente en una ciudad china. Era evidente por los carteles de los comercios, la abundancia de productos chinos, o los rasgos predominantes de sus habitantes. Y como centro de comercio con la cercana China, estaba bien surtida de hospedajes para los viajantes de comercio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aunque esta naturaleza china del lugar me daba un repelus. Cuanto mas voy conociendo a los chinos menos me gustan, menos ganas me quedan de visitar su pais. En Vietnam, junto a la frontera china, tuve ocasion de comprobar lo poco amistosos que eran, y la mala cara que traian en contranste con la sempiterna sonrisa vietnamita; algunos viajeros me habian contado historias grotescas del contacto con los chinos. Por ejemplo, una amiga que cruzo en bicicleta toda Asia, desde Turquia hasta Pekin y de ahi hasta Bangkok, contaba bellezas sobre paises a priori tan dificiles para una mujer como Iran, Irak o Pakistan; pero describia a los chinos como agresivos, racistas, xenofobos, chovinistas orgullosos de su ignorancia, que solian recibirla a pedrada limpia cuando pasaba por las aldeas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En Udom Xai se les veia en su nueva salsa, trajinando en sus negocios y manejando los billetes con soltura. Los tiempos de Mao quedaban ya en el olvido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entre a cenar en un restaurante, inevitablemente chino. En la carta tenian escrito en chino e ingles los platos. Pedi coliflor, pero me trajeron acelgas. Con calma y una sonrisa trate de explicarle que coliflor era otra cosa, que tal vez la carta estaba mal escrita o se habia equivocado al tomarme nota. La señora cogio el plato y se marcho gritando y haciendo exagerados aspavientos. No tuve mas remedio que marcharme ante su violenta reaccion, que hubiera sido impensable si se hubiera tratado de un laosiano, un vietnamita o un tailandes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Que lejos quedaban los tiempos en los que voluntarios internacionalistas chinos venian animados por Mao a trabajar gratis por la causa revolucionaria laosiana, construyendo sus puentes y carreteras bajo las bombas. Que poco habia durado el sueño de hermandad de los pueblos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;strong&gt;Jueves 1 de Abril de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Udom Xai a Pak Mong: 84 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195799906823666562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBswfJo7e4I/AAAAAAAAALA/b9xaKAKeifE/s400/RSCN1134.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Aunque el Monzon seguia instalandose sin prisa sobre los verdes campos de Laos, me dio un dia de respiro sin lluvia, pero teniendo a cambio que cargar a la espalda con la losa terrible del sol. Al menos el agua me perdono, que era preferible.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y es que algo habia que celebrar: mi primer mes de viaje, completado sin contratiempos, sin ni si quiera haber caido enfermo un solo dia. Lo tipico cuando se viaja por el tropico es tener alguna diarrea o fiebre (mas bien todo junto), normalmente durante un par de dias en la primera semana, y despues ya poder viajar tranquilo con el cuerpo adaptado a las nuevas condiciones. Mas aun viajando de esta manera, comiendo en los lugares mas mohosos de las aldeas mas insalubres, perdidas en los montes mas remotos. Sin embargo, a un mes del comienzo, no habia tenido ni un mal dolor de cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por supuesto estoy vacunado de meningitis, encefalitis japonesa, rabia, tifus, hepatitis A y B, fiebre amarilla, tetanos, y de todo lo que uno se puede vacunar. Pero no hay que llevarse a engaño: si existen vacunas para una docena de enfermedades, no las hay para unas doscientas enfermedades de tipico contagio tropical, especialmente via vector alimentario. Se recomienda evitar ensaladas, zumos, batidos, yogur, comida no procesada en calor, y por supuesto beber agua embotellada. Pero aprendi hace ya mucho a no obsesionarme con el tema, y como lo que encuentro, incluso si veo como la cocinera usa sus renegridas uñas para preparar la comida. Si los locales lo comen y no se mueren es que yo puedo y no me he de morir; y si mi cuerpo es mas flojo que los suyos, que se vaya adaptando, que ya va siendo hora.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tambien habia que celebrar que no me habia salido muy caro el mes, hasta ahora me habia gastado unos 300 euros. Tengo amigos que se gastan esto en un fin de semana, asi que no me podia quejar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y sobre todo tenia que celebrar que seguia ilusionado, y con mas ganas que nunca de continuar viajando hacia nuevos horizontes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desde el comienzo en udom Xai, la carretera se abrazo a unas hermosas montañas cubiertas de la mas pura selva. Subia sin remedio durante horas, gozando de las nubes mas hermosas que recuerdo, de un volumen sorprendente, unas lineas perfectas delimitandolas, y un blanco fulgor que deslumbraba, alzandose soberbias en un cielo azul limpisimo, y dando una dimension y una profundidad inusual a la boveda celeste.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195975502266596290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBvQMJo7e8I/AAAAAAAAALg/6Q_WKfYLGHA/s400/RSCN1161.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con las lluvias, que llevaban ya unos dias regando la inmensa selva, habian comenzado a descomponerse las hojas secas en el suelo, y el aroma humedo y profundo del bosque tropical se veia de vez en cuando envuelto en un recuerdo de barrica de vino tinto, de bodega, de fermentacion dulce.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al paso me salian escalofriantes criaturas, de las que la bici me protegia, afortunadamente, a cierta altura del suelo: escolopendras de unos 30 cm de longitud, del grosor de un pulgar  y con hileras de patas de unos 3 cm cada una. Escorpiones negros y enormes tambien, amenazando con su aguijon erguido. Alguna serpiente reptando entre las hojas o cruzando la carretera...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y tambien las mariposas, en una impresionante variedad; predominaba el color negro azabache, siempre combinado con vivos colores metalizados: verde, azul, amarillo, rojo... la mayoria de ellas lucia tamaños descomunales, como una mano adulta extendidos los dedos, y cuando me pasaban rozando no podia evitar, pese a saber que eran inocuas, verme impresionado por su envergadura y reaccionar casi inconsientemente tratando de espantarlas. Imponian respeto aquellos bichos...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por selvas y mas selvas cruzadas por un carrilito de asfalto o barro, iba avanzando siempre por la penosa pendiente, y parando en cada aldeita a refrescarme en una sombra y observar lo que sucedia a mi alrededor.&lt;br /&gt;En una de ellas se me acerco a charlar un joven estudiante que hablaba un ingles bastante bueno. Habia sido monje en Luang Prabang, pero lo habia dejado para seguir estudiando y convertirse en un arquitecto, y por ahora estudiaba en el instituto de Udom Xai. Al verme hablar con el, la gente que pasaba, que normalmente me solia mirar con una mezcla de recelo, timidez y humildad, en seguida se acerco a verme mas de cerca y a reirse con las frases que el estudiante les iba traduciendo. Pase un buen rato e incluso hice fotos sin tener que esconderme para ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195974299675753378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBvPGJo7e6I/AAAAAAAAALQ/JyfEoYv_9Ys/s400/DSCN1147.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195972899516414866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBvN0po7e5I/AAAAAAAAALI/XbfnMTt5tyo/s400/DSCN1139.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Por el camino pase por una cascada a un centenar de metros de la carretera. Lejos de cualquier lugar habitado, no debia de haber muchas visitas al cabo del año. Pero en el punto de acceso habia una chocita con un guardia que cobraba la entrada, y se alegraba de tener compañia. Eso si, la tarifa era doble para extranjeros, y yo no pasaba por laosiano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195974879496338354" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBvPn5o7e7I/AAAAAAAAALY/RGn3Fk_DABU/s400/DSCN1150.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La subida no acababa nunca, pero confiaba en llegar a Pak Mong, un pueblito en el siguiente cruce de carreteras; pensaba que era probable que dispusiera de alojamientos, gracias a su situacion algo estrategica. Y asi fue. Despues de disfrutar de las tremendas vistas desde lo alto del puerto que alcance por fin, tan alto que alla arriba se notaba un poco de fresco, y sobre el que se situaba una montaraz aldeita hmong, comence una vertiginosa bajada de 25 kilometros que me llevo hasta el mismo Pak Mong, en las puertas de un gran valle, y como cruce de caminos, repleto de tienditas y alojamientos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El pueblo tenia su encanto, situado junto a un rio y rodeado de arboles. Pasee al atardecer por las desordenadas casitas de bambu sobre suelo de tierra. Los chavales jugaban al Kataw, una especie de boleybol jugado con los pies y la cabeza, mientras los hombres mayores los observaban fumando sus largas pipas hechas con una gruesa caña de bambu, y las mujeres tejian en sus telares o preparaban el arroz de la cena en hogueras junto a las chozas. El humo le daba un aire misterioso y difuso al atardecer, mientras los ultimos rayos de sol se filtraban por los escasos huecos que dejaban los arboles enormes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Bajando unos escalones esculpidos en la arcilla se llegaba a un recodo del rio donde varias familias despedian el dia bañandose; algunas mujeres lavaban la ropa en una estructura de cemento, mientras los hombres se bañaban y fregaban de la cabeza a los pies a sus muchachos, y todo se hacia en un distendido y alegre tono de juego.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195976107856985042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBvQvZo7e9I/AAAAAAAAALo/_l7QXLYhVaA/s400/DSCN1165.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Luang Prabang me quedaba ya a tiro de piedra, a 110 km que esperaba bastante llanos, ya que segun el mapa descenderia junto  a un rio que iba a dar al Mekong, a cuyo cauce regresaba yo tras una semana por los montes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBvQ_Jo7e-I/AAAAAAAAALw/12sVrLcj_7U/s1600-h/RSCN1167.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195976378439924706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBvQ_Jo7e-I/AAAAAAAAALw/12sVrLcj_7U/s400/RSCN1167.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Uno de los hijos de los dueños de la posada donde me alojaba, que debia de tener cumplidos los 25, mostraba su travestismo sin complejos. Esto lo habia observado muy a menudo en tailandia, pero se me hacia increible en un pais mucho  mas tradicional y conservador como Laos, donde es inmoral dar un abrazo a una chica en publico, no digamos ya un beso. Mas aun en un pueblo perdido que no pasaria de los 500 habitantes.&lt;br /&gt;Habia oido que en los paises de la region no era ya solo que la extraordinaria tolerancia de los budistas permitiese con normalidad fenomenos como el travestismo. Era mas bien que muchas familias educaban y vestian, ya desde la cuna, a alguno de sus hijos varones para que se comportase como una mujer. El motivo de esta practica me era desconocido, pero era algo que debia investigar en cuanto tuviese ocasion.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-6095103226152691407?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6095103226152691407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/6095103226152691407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/05/el-norte-inhospito.html' title='El norte inhospito'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsr35o7eyI/AAAAAAAAAKQ/VEpMkVktn38/s72-c/DSCN1084.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-8446578256157527383</id><published>2008-04-28T04:09:00.001-07:00</published><updated>2008-05-02T19:18:46.135-07:00</updated><title type='text'>El salto a Laos</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Sabado 26 de Abril de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Chiang Saen a Chiang Kung: 59 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mes me parecia mas que suficiente en Tailandia. Ese era el tiempo que llevaba de viaje, y aunque me sentia comodo, a gusto en este pais encantador, empezaba a pensar que llegaba la hora de cambiar. Esperaba volver mas tarde para recorrer sus costas, de las mas hermosas del planeta. Pero ya estaba cansado de la homogeneidad de la parte del pais que habia estado viendo, ya se me hacia incluso monotonia.&lt;br /&gt;Estaba decidido a cruzar a Laos al dia siguiente, y a cambiar de aires; fuese para mejor o para peor, en el cambio esta la gracia, y yo no soy persona que fuste de acomodarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tome la carretera que descendia junto al Mekong, despues de un tranquilo desayuno junto al rio. A pocos kilometros de Chiang Saen subi un camino que se separaba del principal para ascender la colina sobre la que se encontraba un templo construido sobre otro antiguo, del que quedaban algunos restos. Desde arriba las vistas de los meandros del rio y de su fertil valle eran privilegiadas.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195790359111367394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsnzZo7euI/AAAAAAAAAJw/occ2Vf8Jg-U/s400/DSCN1009.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;En algunos tramos del dia, la carretera se separo del rio para obligarme a subir un par de buenos puertos, agotadores; parecia que Tailandia no queria despedirse sin darme un ultimo repaso.&lt;br /&gt;La etapa fue corta, pero mas cansada de lo que esperaba, asi que llegue con alivio al final del recorrido. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;(En la foto una pescaderia en la carretera)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195789109275884242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsmqpo7etI/AAAAAAAAAJo/zH6t8G6cihA/s400/DSCN1019.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;El unico punto de interes de Chiang Kung consistia en ser la puerta de Laos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pase una tranquila tarde refrescandome en alguna terraza sobre el rio, o paseando por la calle principal ocupada por puestos y mercados. Tome buena nota del horario de las lanchas que cruzaban a Laos, y me asegure, preguntando en la posada y en alguna agencia de viajes, de cual era el tramite a seguir para pasar la frontera.&lt;br /&gt;Era tan simple como sellar la salida de Tailandia en la oficina de policia del embarcadero; tomar la lancha y cruzar, y una vez alli pagar la visa y darse por entrado. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195788048418962114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsls5o7esI/AAAAAAAAAJg/fd4_v7sa-BQ/s400/DSCN1036.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Al final del recorrido eche la vista atras. Tailandia era un pais librando una batalla entre sus ansias de modernizacion y su deseo de conservar sus tradiciones. Sus ciudades atesoraban una gran riqueza, pero el campo vivia especialmente atrasado. Lo que los unia a todos era el budismo, y el amor por su rey, cuya imagen omnipresente se encontraba en cualquier casa, tienda, cartel callejero, oficina... La monarquia estaba incluso por encima de la politica, de las frecuentes asonadas militares y golpes de estado. Para los Tailandeses representaba el nexo de union con una cierta estabilidad en el tiempo. Algo que los asiaticos aman por encima incluso de las condiciones sociales y economicas en las que viven. Despues de todo, Tailandia fue uno de los pocos paises de la region que nunca sufrieron la colonizacion europea. Y su monarquia era admirada con devocion por este pueblo tan nacionalista.&lt;br /&gt;Echaria de menos este querido pais...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habia conseguido un mapa de Laos, pero no una guia, por lo que toda la informacion de la que dispondria hasta llegar a Luang Prabang seria, con toda probabilidad, la del mapa de carreteras. Luang Prabang era el destino turistico principal, y la primera ciudad de importancia que me encontraria tras 500 kilometros de carretera por pequeños poblados en los que no esperaba encontrar una libreria.&lt;br /&gt;De todos modos habia pocas alternativas ademas de bajar el rio en barco hasta Luang Prabang: solo una carretera sin ramificaciones cruzaba toda la region de Bokeo, la primera que encontraria y la mas deshabitada y salvaje del pais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la posada coincidi con un grupo organizado desde una agencia de viajes. A este subtipo de viajeros prefiero llamarlos turistas, simplemente. Estaba claro que aquellas chicas, que bebian una cerveza tras otra sin perder el compas, y que seguramente nunca habian salido de su barrio de Londres, no habrian podido llegar muy lejos sin un guia. Ese era el papel, o papelon, de Scott, un australiano curtido por el sol que conocia bien la region; aproveche para preguntarle algunas cosas sobre Laos. Segun el, con la salvedad de que no encontraria mucho mas que chozas de bambu, no tendria problema alguno para viajar en bici por todo el pais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Domingo 27 de Abril de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Recorrido: de Chiang Kung a Vieng Poukha: 123 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levante de un bote de la cama y me puse en marcha. Algo raro en mi, pero tenia que tomar una lancha a Laos. Estaba impaciente; sentia una cierta inquietud por pasar a un nuevo pasi cuyos trucos desconocia, mezclada con la ilusion por el nuevo descubrimiento que me aguardaba. Ya le habia sintonizado los ritmos a Tailandia, y ahora que me encontraba circulando tan a gusto y en mi salsa, daba el salto a otro pais. Me quedaba mucho por ver de Tailandia, pero tendria que esperar a una proxima ocasion.&lt;br /&gt;Segun lo previsto, selle la salida y baje al embarcadero; bueno, en realidad una playa fluvial embarrada y a la que se acercaban las proas de las lanchitas que cruzaban los 200 metros de rio. Desmonte las alforjas para poder subir los bultos y la bici, y en un momento desembarcamos en Laos. Medio centenar de viajeros occidentales ocupaba la orilla, esperando el &lt;em&gt;slow boat&lt;/em&gt; que en dos dias los transportaria a Luang Prabang. Yo me habia planteado tomar ese barco, pero despues pense que no seria buena idea empezar por el lugar mas atractivo del pais. Lo mejor hay que dejarlo para el final, porque si no, lo menor ya no sorprende. Y cuando se viaja en bici hay que ganarselo, llegar como Julio Cesar a Roma triunfal tal la conquista de las Galias. Asi que decidi dejar atras el Mekong y continuar por la carretera, que me llevaria por unos 500 kilometros de tierra a penas habitada antes de llegar a Luang Prabang.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes los tramites. Durante mas de una hora tuve que pelearme con una sudorosa marabunta de viajeros que no hacian cola para la unica ventanilla en la que se firmaban los visados de entrada. Yo era el unico de ellos que no iba a tomar el &lt;em&gt;slow boat&lt;/em&gt;, y sin barco que perder, era tal vez el que menos prisa tenia ante la tediosa ventanilla. Pero no podia dejar que se me hiciera muy tarde, con un duro dia en bici por delante. No habia banco en el pueblo, tan solo una oficina que cambiaba moneda; me alegre de llevar siempre una remesa de euros para estas ocasiones, y asi poder obtener mis primeros kips, la moneda laosiana, para cubrir las necesidades de los primeros dias.&lt;br /&gt;Tome una sopa de tallarines en un puesto callejero, y me puse en marcha pasadas las 10 de la mañana. Lo primero que comprobe fue que en Laos conducen como dios manda, es decir, por la derecha. En Tailandia, en cambio, se conduce a la inglesa, que por mas que ellos insistan, es conducir al reves; y mis quebraderos de cabeza me habia costado, por ejemplo, en los cruces imposibles de Bangkok, cuando ademas el sentido de todo estaba cambiado.&lt;br /&gt;Al principio se dejaba notar la proximidad del pueblo de Huay Xai, que iba quedando atras en el rio, y su actividad. Humildes pueblitos que, al menos, tenian aspecto de pueblo con su templo, alguna casa en cemento y las demas en madera, tiendas y cables electricos. Pero poco a poco me fui adentrando en una inhospita region de sublime belleza. Un cielo azul surcado por brillantes nubes coronaba una selva inmaculada, en la que no se podia apreciar la actividad del Hombre mas alla de la carretera. A diferencia de en Tailandia, esta selva se encontraba en estado virgen, era un enmarañada alfombra de altura descomunal sobre un suelo que nunca llegaba a verse; venerables gigantes alzaban sus ramas por encima del muro de vegetacion, con portes de mas de 40 metros y troncos de varios metros de diametro. Cada muchos kilometros aparecia una calva en la selva de un centenar de metros de lado, en cuyo centro se refugiaba una chocita de bambu. Lejos de representar una amenaza para la selva, parecian baluartes de humanizacion a punto de ser devorados por la floresta. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195791948249266946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBspP5o7ewI/AAAAAAAAAKA/3JLm9CQtiVw/s400/DSCN1055.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Y el relieve accidentado, una inacabable sucesion de montañas y valles, hizo de esta etapa una de las mas duras en lo que llevaba de viaje. Subia enormes puertos tan solo para bajar despues hasta el lecho del siguiente rio, y perder asi toda la cota ganada, para a continuacion reanudar la subida, y asi sucesivamente. Los valles solian estar ocupados por precarios asentamientos humanos, a penas unos grupos de casitas de bambu rodeados por algunos arrozales, y despues la selva. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195792759998085906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsp_Jo7exI/AAAAAAAAAKI/ZKi24KNeDUg/s400/DSCN1060.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La carretera era muy buena. Hasta poco tiempo atras habia sido una pedrera infame, pero recien acabada por los chinos para tener una via rapida a Tailandia a traves de Laos, ofrecia un firme estupendo... para mi solo, ya que algun vehiculo se cruzaba conmigo tal vez cada media hora. La soledad era sobrecogedora, y aunque bellisima, no terminaba de hacerme sentir bien. Me acabo doblegando el animo, y me vi en la necesidad de escuchar musica. Gracias a la seleccion de mi mp3, consegui recuperar ganas y pedalear de nuevo al ritmo.&lt;br /&gt;Y las pocas personas que me cruzaba en cualquiera de las aldeitas, parecian encantadas de verme; los niños se emocionaban y gritaban &lt;em&gt;Farang&lt;/em&gt; para avisar a sus amigos y saludarme todos con la mano, o correr un rato junto a mi bici. &lt;em&gt;Farang&lt;/em&gt; es la manera en que los laosianos y tailandeses pronuncian la palabra France, el pais que los trajo locos durante unas cuantas decadas mandando mas de la cuenta por estas latitudes, y hoy llaman asi a todos los occidentales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195791235284695794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsomZo7evI/AAAAAAAAAJ4/jDa_zYeEzs0/s400/DSCN1054.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; (Para quien diga que todos los orientales son iguales, buscar las 35 diferencias en menos de 5 minutos)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;El contraste con Tailandia era profundo. Los campesinos vestian ropajes viejos, agujereados y llenos de mugre. Muchos niños andaban descalzos, y la electricidad no llegaba a ninguna de las aldeas. Ni el agua corriente: un unico grifo surtia a cada pueblo. Si habia alguien sobre este planeta que no se veria demasiado afectado por el fin de la era del petroleo, eran los habitantes de esta remota region, por los que el siglo XX habia pasado de largo. Muy pocas cosas ademas del asfalto de la carretera servian para convencerme que no me hallaba viajando por el siglo XV o por cualquier otro.&lt;br /&gt;Se acababa el dia, me habia propuesto dormir en un pueblo que el mapa marcaba como algo mas grande que las aldeitas primitivas que cruzaba, y que no tenian ni una tiendita ni un lugar donde comer o dormir. Y llegue casi anocheciendo, con el cuerpo molido por el recorrido rompedor. Pero no habia donde alojarse; pregunte en varias casas si me podian dejar algun rincon para dormir, y todo fueron negativas. Cuando me di cuenta de que el panorama no era muy prometedor, preferi ponerme de nuevo en marcha para hacer los 12 kilometros hasta Vieng Poukha, un lugar que con seguridad tenia donde alojarse, antes de que la ultima claridad del dia fuese sustituida por una noche cerrada. Con la fresca de la noche camine todo lo a prisa que podia sin arriesgarme a salirme de la carretera por no verla; la iba adivinando gracias a la linea blanca de su medio, y poco a poco se hacia mas imperceptible en la noche. Miles de luciernagas voladoras parpadeaban casi sincronizadas, ofreciendo un espectaculo psicodelico. Habia momentos en que eran tantas las que volaban contra mi direccion en el aire que atravesaba, que el efecto era similar a esas peliculas de ciencia ficcion en que la nave espacial cruza el universo a velocidades inimaginables, y por la ventanilla se ven las estelas de las estrellas que se acercan y pasan de largo hacia atras. Fue una experiencia unica.&lt;br /&gt;Y si esperaba encontrar una gran urbe en Vieng Poukha, la mayor ciudad del recorrido, solo encontre otra aldeita oscura, sin luz en las calles. Aqui si que habia electricidad en algunas casas, en las que se veia brillar alguna bombilla. Pero la oscuridad era tan cerrada, que no me daba cuenta de que me cruzaba con alguien hasta que lo tenia a dos metros de mi. Afortunadamente encontre una posada, y por fin me baje de la bici tras 123 km de paliza. Cuando quise andar, las piernas no me respondian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despues de ducharme y cenar di un pequeño paseo en la oscuridad total de la noche. Por suerte llevaba una linterna. Porque luego me entere de que en este pueblo la electricidad solo funcionaba de 6 a 9 de la tarde; a partir de esa hora solo alguna tenue vela tras las paredes de bambu de las casas, y el mar de luciernagas por doquier, se distinguian del negro vacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras las observaba sentado en silencio en la terraza de mi habitacion, con la linterna apagada, senti la necesidad de agarrarla fuerte no se me fuese a caer. Sin ella estaba perdido. Pensaba lo indefenso que se encuentra el fragil ser humano sin la luz. Imaginaba lo duros que tuvieron que ser los tiempos en los que la Humanidad caminaba la teirra sin la bendicion del fuego.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-8446578256157527383?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/8446578256157527383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/8446578256157527383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/04/el-salto-laos.html' title='El salto a Laos'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBsnzZo7euI/AAAAAAAAAJw/occ2Vf8Jg-U/s72-c/DSCN1009.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-4517049169270088530</id><published>2008-04-25T06:03:00.000-07:00</published><updated>2008-04-26T07:06:59.524-07:00</updated><title type='text'>En busca del gran Mekong</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Jueves 24 de Abril de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: nulo, en Chiang Rai&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por una vez no me sentia un vago por no madrugar. Miriam no tardo en aparecer por el patio, y nos fuimos a dar un paseo hasta el mercado diurno, para desayunar alli.&lt;br /&gt;Sin duda, los mercados de la comida, la fruta y el pescado, son los lugares donde mejor se puede apreciar el palpitar de un pais. Alla a donde vaya me encanta pasear por esos mercados mugrientos donde se vende casi de todo, donde las mujeres hacen la compra diaria llevando a sus niños de la mano, o a la espalda si son bebes. Tambien se ven hombres buscando herramientas, o discutiendo entre ellos por un aparato que no quiere funcionar. Caminan chiquillos que van a hacer un recado; se observan los rituales, como la gente se saluda, como se acuerda el precio, como se elige el genero o como se realiza la compra. Las vendedoras, sentadas entre montones de fruta o baldes de pescado vivo, tortugas o culebras de agua que son delicatessen por estas latitudes, hacen corros, rien y comentan, parecen tomar el pelo a alguna de ellas, que riendose responde con picardia y acaba siendo la que gana... Alli se percibe el discurrir diario de la vida, y hay que decir que siempre dista un mundo de la de nuestros paises.&lt;br /&gt;En uno de los puestitos desayunamos a la tailandesa: una sopa bien caliente de tallarines, salada, picante y con sabor a pollo. En el alma un cafe con leche y una tostada de miel, vive dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la posada no estaba lejos del rio, no daba acceso a el, ni ningun lugar de los alrededores, asi que todavia no lo habia visto. Seguimos el paseo en direccion a una playa del rio en la que Miriam ya habia pasado una tarde, y que estaba a un par de kilometros hacia el sur, al final de un fresco y sombrio paseo de enormes arboles de mango.&lt;br /&gt;Aquella playa fluvial no era el lugar mas hermoso del mundo, pero ofrecia un respiro del ajetreo de la ciudad y una suave temperatura ante el sol del mediodia. Unos chiringuitos servian bebidas en unas mesitas colocadas sobre esterillas a la orilla del agua, y protegidas del sol por unos toldos sobre varas de bambu. Los niños se bañaban y jugaban mientras sus familias se refrescaban a la sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193535479806130770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBMlAJo7elI/AAAAAAAAAIo/j7VkBFQOCas/s400/DSCN0980.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193536209950571106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBMlqpo7emI/AAAAAAAAAIw/gMbWmORgrgc/s400/RSCN0983.JPG" border="0" /&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En una de las esteras se acomodaba una mujer joven con sus hijos y tal vez hermanos; y aunque tan solo llegamos a intercambiar con ellos unas sonrisas, cuando se levantaron para marcharse, la mujer nos invito a unos helados, que nos trajo uno de los chavales. Hay que reconocer que a veces los tailandeses son sorprendentemente encantadores.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Miriam hacia tiempo antes de tomar el autobus, que a las 6 de la tarde la llevaria al sur, al extremo opuesto del pais. Cuando se aproximo la hora volvimos a la posada a por su mochila. El dueño, que pasaba sus ratos de ocio haciendo collares y pulseras sobre la cama de su cuarto, cuya puerta dejaba abierta para que cualquiera que pasase delante estuviese invitado a curiosear, nos llamo para que entrasemos. Le habia preparado un regalo a Miriam, una pulsera de conchas y cuentas de coral. Y a mi un collar, mas sencillo, pero que como regalo que era intentaria llevar durante el resto del viaje. Aquel tipo de mirada afable y apariencia algo hippy, encomendaba su alma a Buda y a su pistola, que asomaba sin reparos entre las cuentas de collares y los utiles con los que repujaba el cuero. Con verla me hacia una idea de que la vida no era tan tranquila como parecia en la gran ciudad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Acompañe a Miriam a la estacion y nos despedimos, quien sabe si nos encontrariamos de nuevo en Camboya, o un dia por España. Suerte en tus viajes, linda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El resto de la tarde se paso entre escribir y alguna caminata. Cuando regresaba a la posada mas tarde de las 11 entre las oscuras y desiertas calles, una cierta desconfianza, alimentada por la vision de la pistola del dueño de la pension, se apodero de mi. Al instante pase al modo comando, el que uso en esas situaciones en los paises peligrosos, una suerte de casi comico recorrido atento a cada sonido o cada movimiento, fichando automaticamente cada individuo en el radio de vision y su evolucion. Andando a distancia de cualquier objeto o rincon en el que alguien con animo adverso se pudiera agazapar. Vigilando los cuatro puntos cardinales sin llegar a mostrar inquietud, que si hay problemas es contraproducente. Mirando sin que te vean mirar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tal vez era innecesario, pero nunca esta de mas andar con los ojos abiertos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Viernes 25 de Abril de 2008&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Recorrido: de Chiang Rai a Chiang Saen: 93 km&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me habia sentado bien el dia de reposo; pero con eso habia perdido el ritmo, y cuando subi a la bici sufri una rebelion a bordo. Me di cuenta de que mis piernas perezosas no querian llevarme a ningun sitio. Pero yo, que soy mas cabezota que ellas, las puse en cintura, y a ritmo de galeras las obligue a remar hasta que a mi me diera la gana. Bueno. Ojala hubiese sido tan facil. Si, lo consegui, pero solo queria tumbarme y echarme la siesta a lo largo de todo el dia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para evitar la ruidosa y concurrida carretera principal, y de paso variar la ruta, ya que de todos modos tenia que deshacer el camino para volver hacia el norte, tome otra carreterita secundaria que daba mas rodeos; pero fue un acierto, ya que se separo casi directamente del borde de la ciudad y de su industria para adentrarse en arrozales de un verde casi fluorescente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El paisaje ue extremadamente rural todo el dia. Ya no se trataba de aldeas tribales, sino de pueblitos tai, que todo lo que construyen, eran feos, combinando anarquicamente el hormigon y las casas de madera. No brillan por su arquitectura, no es Tailandia pais para quien busque pueblos y ciudades espectaculares o con patrimonio historico&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero se caminaba bien por aquellos campos desiertos y silenciosos, entre olores y sonidos de granja. Con el claro cielo y un sol refulgente atravesando sin barreras el aire limpio por la tormenta que habia caido por la noche, disfrute desde el mediodia de una autentica vereda de color tropical, rodeado de verde hasta el horizonte. Bananeras, arboles de mango, enredaderas, setos y arboles tupidos de flores de todos los colores, abalanzandose sobre la carretera, en un despliegue que conseguia ocultar entre follaje las pocas casitas de madera que me iba encontrando.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193537562865269362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBMm5Zo7enI/AAAAAAAAAI4/LEJanw2k4Ec/s400/DSCN0994.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193538112621083266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBMnZZo7eoI/AAAAAAAAAJA/68-CCmXp12M/s400/DSCN0997.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193539504190487218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBMoqZo7erI/AAAAAAAAAJY/DlOOH_JgrOA/s400/DSCN0999.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me estaba acercando a otro de esos rios emblematicos. El rio Kong, Mae Kong en lengua Tai, o Mekong en nuestras traducciones occidentales. El tropico mas esplendoroso me conducia por valles ondulados camino del rio, que por fin aparecio ante mi al atardecer. No era enorme, tan solo unos doscientos metros me separaban de la otra orilla. Casi lo que cabia esperar, a estas alturas del cauce, cuando le restan miles de kilometros de viaje hasta su desembocadura. Pero aun estando a minimos por encontrarse en la epoca seca, se notaba su caudal poderoso por los energicos movimientos de su superficie marron y agitada. Y al otro lado se encontraba Laos, el pais que se inventaron los franceses en su Indochina, sustrayendo el territorio al reino de Siam, la actual Tailandia, de la que era provincia. Situaron la frontera sobre el rio, que hoy separa los dos paises por todo su cauce. Lo segui en contra de su curso, en direccion a Chiang Saen, el reposo del gerrero en otro dia que llegaba descolorido por el sol.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bajando una cuesta me encontre con un pueblito en fiestas. Celebraban el año nuevo (juraria que ya lo llevaban celebrando todo un mes), con musica y bebida en la explanada del templo. Pare a curiosear, y en seguida se acercaron varios jovenes y un hombre casi ebrio a saludarme. Me invitaron a beber un refresco, y entre todos juntaron el ingles necesario para podernos entender. Me hubiese gustado quedarme, y ellos insistian en que lo hiciese y fuese con ellos a bailar. Pero el sol bravo de todo el dia me tenia agotado, y no veia el momento de llegar a Chiang Saen, cenar, ducharme, tirar la bici a la basura y relajarme por fin. Preferi continuar, pero me arrepenti en seguida de no haberme quedado a curiosear un poco mas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La ciudad de Chiang Saen habia sido la capital de un reino 6 siglos atras, y conservaba algunos restos en ladrillo de sus antiguos templos. Pero por lo demas no ofrecia mas interes que el situarse a orillas del gran rio, y a unos kilometros de la triple frontera. Un puerto fluvial servia de amarre a los barcos birmanos, y sobre todo chinos, que comerciaban a traves de este puerto con el resto de Tailandia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recorri el paseo fluvial sin prisa, y aun cene antes e buscar posada. La encontre por una callecita, y me atendio un anciano que hablaba en ingles mejor que yo. Era de Singapur, y habia trabajado en Canada, en Europa, en Egipto, e incluso habia participado en la II Guerra Mundial como maquinista en un barco logistico de la marina norteamericana. Todo un aventurero, con un apacible y merecido retiro al lado del Mekong.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tenia que cumplir el viejo ritual. Siempre que llego a uno de esos rios simbolicos, llenos de Historia, camino hasta su orilla y toco sus aguas, me lavo las manos, la cara, la cabeza. Es una forma de sentir el latir del misticismo que envuelve estos rios sin los que no se entiende la Humanidad; los pueblos que surgieron, florecieron y desaparecieron tocando sus orillas perennes. Me lave en el Tiber cuando fui a Roma. En el Amazonas cuando lo vi por primera vez en Belem de Para. En el Nilo cuando lo descubri en el Cairo. En el Orinoco, en Ciudad Bolivar, mientras un grupo de manaties o delfines de agua dulce lo remontabanv hacia el corazon de la selva. En la Foz de Iguacu, en Brasil, o en el Salto del Angel, cerca de Canaima. En el lago Titicaca, o en el rio de la Plata en Paraguay. Me quede con ganas de hacerlo en el Ouadi Mussa, el rio que alimentaba a la ciudad de Petra en Jordania, ya que no le quedaba ni una gota de agua.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Son las aguas que bañaron a los pueblos que han moldeado nuestro mundo, y en las que flotan historia que tanto me gustaria poder escuchar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al atardecer las familias se sentaban en esteras junto a la orilla del rio para cenar un arroz en los muchos puestitos de comida, y conversar hasta bien entrada la noche. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193538537822845586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBMnyJo7epI/AAAAAAAAAJI/GPGEi1UUU20/s400/DSCN1003.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7649746375859180229-4517049169270088530?l=losviajesdelcesar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/4517049169270088530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7649746375859180229/posts/default/4517049169270088530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losviajesdelcesar.blogspot.com/2008/04/en-busca-del-gran-mekong.html' title='En busca del gran Mekong'/><author><name>César Gracia Berges</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17141984108559392072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBMlAJo7elI/AAAAAAAAAIo/j7VkBFQOCas/s72-c/DSCN0980.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7649746375859180229.post-485164592991512389</id><published>2008-04-24T05:03:00.001-07:00</published><updated>2008-04-25T07:11:07.774-07:00</updated><title type='text'>De las montañas tribales a la gran ciudad</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Martes 22 de Abril de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de un templo en medio de ningun sitio a Tha Ton: 75 km&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche fue dominio de los mosquitos, y en esta zona propensa a la malaria, esa no era cosa de tomarse a broma. En viajes cortos me suelo tomar la profilaxis en forma de pastillas semanales contra esta enfermedad. Pero los efectos secundarios no la hacen recomendable para estancias mas largas, y lo unico que se puede hacer es protegerse todo lo posible de las picaduras. A falta de ventilador que los espantara, tuve que pasar la noche enterrado en mi saco sabana, sudando y reciclando el aire que respiraba y que solo se renovaba un poco a traves de un agujero en la tela. Pero aunque dormi mal, habiendome acostado poco despues del anochecer por no tener mucho mejor que hacer, a las 6 de la mañana ya estaba fresco y en marcha. Bueno, no del todo: por la dureza de la cama y por alguna mala postura, una pierna no me respondia bien. Por otra parte, no tenia nada para desayunar, tan solo dos platanos revenidos por el calor. Ni tampoco agua potable. Normalmente lleno las botellas con agua del grifo, añado dos gotas de lejia por litro, y en media hora el agua esta lista para beber. Funciona. Lo llevo haciendo mas de una decada y nunca he tenido un problema por este asunto. Sin embargo no se puede hacer esto con el agua estancada, de un charco, o de un rio, por ejemplo. O como en este caso, con el agua que salia directamente de un deposito abierto que se llenaba con la lluvia. En estos tipos de agua se crian larvas, gusanos, parasitos digestivos; y la lejia no puede con ellos. Asi que tuve que comenzar el dia con el estomago solo llenado con un platano que se salvaba de la cochambre, y muerto de sed tras una noche de mucho calor. Pero el amanecer en el paisaje perdido del tiempo, tenia una hermosura que, con todo, no se podia pasar por alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192830907601091026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBCkMpo7edI/AAAAAAAAAHs/as5aiL2_-b8/s400/DSCN0916.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Comence con unos kilometros de subida hasta un puertecillo. Y yo asi, en ese estado un poco lamentable. Pero al poco llegue a la bajada entre las montañas karsticas en un rosado y brumoso amanecer. Y por fin un lugar habitado para recomponerme el cuerpo con agua y comida, mas de una hora despues de arrancar.&lt;br /&gt;Supongo que cualquiera que lea esto pensara que soy un loco pasando estas calamidades innecesarias, durmiendo como un vagabundo, tirando para alante sin agua ni comida... Pero dios, como me gusta esto. Como me gusta necesitar tan poco, ser autosuficiente, no precisar mas que de mi cuerpo y de mis ganas de conocer y sentir para poder recorrer el mundo. Que increible sensacion, en la dureza, de libertad, de independencia.&lt;br /&gt;(En la foto la cocina del lugar donde desayune. Nota: el perro no es para comer. Eso para los vietnamitas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192831959868078578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBClJ5o7efI/AAAAAAAAAH4/8naDnkcBLUM/s400/DSCN0913.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasadas las montañas del principio desemboque en un valle llano hasta el horizonte. De nuevo volvia al trafico levantando el polvo de la recta y aburrida carretera. Los pueblos modernos tai se disponen a lo largo de las vias, ocupando tan solo 50 o 100 metros a ambos lados, y extendiendose por kilometros sin que quede claro que es el pueblo y que no lo es. Asi como en Europa las casas se agrupan entorno a un centro bien definido, ocupado por una plaza mayor o por la iglesia principal, en Tailandia el concepto urbano varia considerablemente. De hecho, los templos, que pudieran ocupar el lugar de nuestras iglesias, suelen aqui situarse en las afueras, huyendo del ajetreo, y dejando a las poblaciones sin una referencia central identificable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y asi recorria decenas de kilometros de carretera flanqueado por un frontal de casitas que no se acabaria hasta llegar a Fang, una industriosa ciudad llena de tiendas con miles de cachivaches de todo tipo que yo, que llevaba dias en paisajes sencillos y rurales, veia con falta de costumbre e incredulidad. Ropa, mercados de comida, tiendas de motos y coches, aparatos electrodomesticos, joyerias, jugueterias... parecia que no habia espacio para vivir, solo para comprar. Aquella ciudad era un feo desproposito de hormigon que no merecia mas que pasarlo de largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y una vez atras la poblacion, volvia la tranquilidad, los campos verdes y las llanuras. Por primera vez en todo el viaje podia utilizar el plato grande, el maximo desarrollo para caminar a toda velociadad por carreteras sin demasiada subida. Por falta de uso anterior ni si quiera sabia que no lo tenia ajustado. Asi que tuve que parar a hacer un poco de mecanica en la bici para poderlo utilizar.&lt;br /&gt;Al final de la etapa me esperaba Tha Ton, un sencillo pueblito en el recodo de un rio que se abre paso entre montañas exuberantes de un verde profundo, con un enorme Buda blanco coronando una de ellas. En una orilla del rio descansaban las lanchas alargadas y techadas que servian para viajar rio abajo hasta Chiang Rai. Un recorrido que yo me habia planteado, recomendado por otros viajeros. Pero cuando pregunte en el puertito, se me quitaron todas las ideas que traia, y decidi viajar a Chiang Rai por la carretera de las montañas, que a primera vista parecia tambien interesante. La razon era el precio. En plena temporada baja no parecia posible juntar al minimo de turistas dispuestos a hacer el recorrido; y sin ese minimo, para utilizar el barco habia que pagar el pasaje completo de todos los pasajeros imaginarios. Demasiado dinero para cuatro horas de rio. Si, interesantes poblados etnicos en su orilla; pero supongo que parecidos a los que llevaba dias visitando, nada que mereciese semejante desembolso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscando donde alojarme, con varias horas de luz por delante, pasee sin prisas por la orilla del rio. Unos niños pescaban con gafas de buceo y arpones, mientras una niña los observaba emulando a la sirena de Copenhaguen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192832161731541506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBClVpo7egI/AAAAAAAAAIA/bmdRRuoI5aM/s400/DSCN0926.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y volviendo al centro del pueblo, a quien me encontre? A buena parte del grupo que habia conocido en Pai, sin los españoles, y con nuevos compañeros. Todos nosotros viajabamos por separado. Como maximo en pareja algunos de ellos. Pero de pronto se habian reencontrado en Tha Ton, y por sorpresa llegaba yo para redondear la casualidad.&lt;br /&gt;En realidad esto es bastante frecuente cuando se viaja, ya que es habitual que uno diseñe un recorrido tipico para visitar los lugares mas interesantes en un tiempo razonable. Lo que era mas raro era que yo, andando mucho mas despacio en bici, me hubiese topado con ellos, viajeros de autobus.&lt;br /&gt;De este modo, y por unas horas, volvi a sentirme arropado por mi pequeña familia, y a no despedir el dia en soledad. Cenamos en una terraza junto al rio; subimos los peldaños que ascendian hasta la enorme imagen de Buda sobre la montaña. Charlamos junto al puente que unia las dos orillas, y escuchamos a Vicenzo, un italiano con pintas de Krisna, extraer delicadas melodias de un extraño instrumento tailandes de cuerdas pulsadas por martillos de hueso.&lt;br /&gt;Por la mañana continuarian todos hasta Chiang Rai, y yo seguiria mi camino. Esta vez nos despedimos, aunque sin grandes ceremonias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Miercoles 23 de Abril de 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrido: de Tha Ton a Chiang Rai: 94 km&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una tormenta estuvo descargando agua y rayos durante toda la noche, y aun lo seguia haciendo por la mañana. Con ella, la temperatura se habia refrescado bastante, y no me apetecia mojarme tan pronto. Por eso estuve paseando por el pueblo, protegido con el impermeable, desayunando sin prisas, a la espera de que amainase un poco para no hacer del recorrido una odisea. Y no lo hizo hasta casi las 11 de la mañana, por lo que el tiempo para el pedaleo se quedaba ya muy reducido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192832324940298770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBClfJo7ehI/AAAAAAAAAII/JAP-JLVNcSw/s400/DSCN0954.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sali bajo una fina llovizna que no llegaba a empapar. Girones de nubes se desgarraban bajo las cumbres de las montañas, tocadas con un oscuro halo misterioso. Eran el dia y las condiciones perfectas para el tramo tan interesante que me esperaba: una olvidada carreterita que se enroscaba en silencio por un sinfin de aldeas tribales en las que parecia haberse parado el tiempo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El clima del lugar era peculiar: el verdor de sus bosques y de sus campos de arroz aun sin segar delataban un mayor regimen de lluvias que dulcificaba la tierra. Por todas partes veia trabajando campesinos de tez oscura, ya me resultaba sencillo distinguir que no pertenecian a la mayoria tai. Pare aqui y alla a observarlos en sus tareas, y a intercambiar sonrisas con ellos, ya que no era posible mucho mas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192832702897420850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBCl1Jo7ejI/AAAAAAAAAIY/anp3Iv0mTsI/s400/DSCN0966.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El tipo de la foto liaba un cigarro de no se sabia muy bien que material. En estas tierras los campesinos combinan las hortalizas con el cultivo de tabaco, marihuana y opio, por lo que no es facil adivinar de que se trataba.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192832522508794402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBClqpo7eiI/AAAAAAAAAIQ/Nn7eQ1xGYag/s400/DSCN0963.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Algunas de las aldeas eran asentamientos de chinos del Kuomingtang y sus descendientes, huidos de China tras la victoria de Mao sobre el ejercito nacionalista. Sus chozas tambien se construian con bambu y paja, pero en ellas los letreros se escribian con caracteres chinos, y la musica que llegaba de los reproductores de las casitas era de un origen claramente diferente del que me habia acostumbrado a oir al paso. Pare a comer en una de estas aldeas chinas, y alli conoci a Jo, un aka convertido al cristianismo que mentaba a Dios e invocaba su proteccion a cada frase. Con todo era simpatico, y hablaba un buen ingles, cosa harto rara. Me hablo de sus planes de emigrar a Australia por dos años, para trabajar y perfeccionar su ingles, y mas tarde volver convertido en guia turistico. Una historia mas de quimeras de vidas mejores con muchas posibilidades de naufragar. Pero con unos 25 años, todo tiene arreglo en esta vida. Aproveche para preguntarle si era seguro transitar las carreteras de la triple frontera con Birmania y Laos, hacia donde me dirigia. Y el me conto que aunque fue peligroso hasta recientemente, hoy en dia solo habia que evitar circular por la noche para no tener un mal encuentro con los traficantes de opio y marihuana que siguen enseñoreados de una vasta region de los tres paises. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y segui por este paisaje, cruzando una tras otra aldeitas diminutas en bambu y guano: akas, karen, hmong, lisu, lahu... Un fotografo mas descarado que yo lo hubiese pasado en grande. Pero a mi siempre me ha parecido violento fotografiar a las personas como si se tratase de animales en el zoo. Los escasos retratos que tomo con la camara procuro hurtarlos sin que el fotografiado se de cuenta, y asi me tengo que conformar la mayoria de las veces con guardarlo todo en mi memoria. Coloridas mujeres en sus atuendos tradicionales, con tocados bordados en hilos de colores y cordones de los que cuelgan monedas,esferas, y otros abalorios de plata; ancianos tejiendo cestas de bambu; mujeres hirviendo el arroz en un perol de barro sobre una hoguera en el suelo de tierra, mientras los pollos y las gallinas picotean el suelo y se escucha el canto del gallo y el gruñido de los cerdos. Los niños parando sus juegos para verme pasar, primero con sorpresa, despues sonriendo. Saludos amables. Y gente caminando sin prisa entre los campos de arboles frutales y los macizos de plantas de bambu. Las brumas haciendo aparecer y desaparecer las lomas boscosas, a veces ribeteadas por las chocitas de otra aldea aferrada a su cresta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y yo, el espectador privilegiado. Parandome a contemplar en silencio, a respirar el aroma acaramelado de la lluvia sobre las hojas y la hierba. Escuchando el apacible discurrir del tiempo, de un modo de vida que no ha cambiado mucho en siglos. Volvia a sentirme tan afortunado...&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192832921940752962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Q7Rbi-uTuaM/SBCmB5o7ekI/AAAAAAAAAIg/SuGdEmQt1-Y/s400/DSCN0975.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo observe que en algunas aldeas sobresalia una iglesia, y a veces una mezquita. Su modo de vida tradicional, sus culturas, tradiciones y religiones animistas, que son autenticos fosiles vivientes de la Humanidad, que son un puro patrimonio de todos en si mismos, estaban siendo barridos con desprecio a cambio, una vez mas, de espejuelos y aguardiente. Una vena piromana me tentaba a cada paso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y viendo las aldeas chinas del kuomingtang, practicamente similares a las de las etnias mas tradicionales, caia en la cuenta de como el control del poder politico condiciona el estatus de una cultura, de una etnia, de un modo de vivir y de entender el mundo. Los Tais, que en Vietnam son una pintoresca minoria campesina que vive en las montañas como lo hacia mil años atras, aqui son una mayoria de varias decenas de millones de personas. Controlan el poder, la administracion, la policia, el ejercito. Son la etnia culta y desarrollada, la que posee las mejores casas, los coches, los negocios, los valles fertiles y las empresas. La que inunda culturalmente todo el territorio con su idioma, su alfabeto, su cine, su lit
